Los secretos de la ruptura Das Neves con Kirchner.

Los secretos de la ruptura Das Neves con Kirchner.
El intendente de Puerto Madryn Carlos Eliceche marcó rápido el teléfono del gobernador. "Viene Néstor", dijo nervioso. "¿Qué Néstor?", respondió Mario Das Neves. "Néstor Kirchner. Me avisaron que está llegando a Madryn", contó el intendente. Eran las 19.30 del lunes 13 de julio.
"Ya sabés lo que tenés que hacer: subite al auto y andá a visitar a tu hijo en Buenos Aires", le recomendó Das Neves, furioso con la visita sorpresiva. El intendente, con aspiraciones a gobernador en 2011, se quedó y Das Neves terminó de romper su relación con Néstor Kirchner. En las últimas horas y en la intimidad de su oficina en la Casa de Chubut porteña dijo: "Ya no tengo vuelta con el 'depredador' ni me interesa".

El día de la visita inesperada, después de dar una conferencia de prensa y comer con los adversarios internos del gobernador de Chubut, Kirchner llamó a Das Neves. Dos veces: a las 21.00 y a las 23.20, según quedó registrado en el celular del gobernador. No lo atendió.

La relación quedó rota. El gobernador de Chubut subió el tono de sus críticas a Kirchner y al Gobierno. Además visitó la Rural y estuvo más de una hora hablando con Hugo Biolcati. "Qué bien, saliste muy fuerte, le diste con todo a Kirchner", le habría comentado Biolcati, según una testigo de la conversación.

El miércoles pasado Das Neves estuvo en la Casa Rosada para un acto oficial, invitado por Cristina Kirchner. Esperaba algún maltrato o, al menos, frialdad absoluta. No estuvo ni un segundo a solas con la Presidenta. Pero cuando ella lo saludó lo hizo de buena forma.

Hubo un mensaje privado que le llegó un rato después. En realidad le contaron una anécdota. Cuando Das Neves dijo que Kirchner era "un prepotente y un depredador" por su visita sorpresa, Cristina Kirchner mandó a callar al entorno que le señalaba: "Mirá lo que dice Das Neves, está loco". Con un tono fuerte la Presidenta dijo: "Mario es así, dice lo que siente. Pero cuando tuvo que votar, votó con nosotros. Así que no me jodan con eso". Nadie se animó a agregar nada.

Al gobernador de Chubut sus íntimos le dicen "El portugués" por ser hijo de inmigrantes portugueses. En los últimos días recordó la tremenda madrugada del 17 de julio del año pasado, cuando se estaba por votar la resolución 125. Pasadas las dos de la mañana, los dos senadores justicialistas de Chubut llamaron a Das Neves. "¿Qué hacemos?", consultaron. "La votamos", respondió. "Yo podría haber sido Cobos, pero apoyamos", dijo el gobernador ante dos de sus hombres de más confianza.

Su filosofía para manejarse en política y en el PJ fue y es "no sacar los pies del plato", como dicen los peronistas. Por eso, Das Neves les dijo a sus legisladores que se queden en el bloque oficialista, aún cuando él haya roto su vínculo con Kirchner.

La relación entre Kirchner y Das Neves tuvo varios desencuentros. El gobernador nunca le perdonó que en 2003, una semana antes de las elecciones, Kirchner viajó a Chubut para levantar la mano al rival radical de Das Neves. "Les avisé y no me dieron bola. Gané y fue una sorpresa", dijo en su momento el gobernador.

Sin embargo, convivieron. Sólo en el conflicto del campo, Das Neves pidió que Alberto Fernández renunciara. Fue una afrenta muy fuerte. Ahora, después de las elecciones, Das Neves volvió con sus críticas y se enfureció cuando Kirchner lo nombró como "su amigo". "Es un hipócrita, nunca lo fuimos", dijo.

Después relanzó con afiches su proyecto presidencial para 2011. Y aparecieron otros que decían "Das Neves, 80% abogado, 20% pelotudo". El gobernador investigó dónde se imprimieron: dice que fue en Quilmes, encargados por Rudy Ulloa, hombre de confianza de Kirchner.

"Como dice la señora Mirtha Legrand, no soy rencoroso pero soy memorioso", suele afirmar el gobernador. El primer gesto que le cayó mal fue cuando lo echaron de la Aduana, a donde había llegado en 2001. "Me pidió la renuncia Alberto Fernández, sin explicaciones".

Con la Presidenta había compartido banca en la Cámara de Diputados. Das Neves se sentaba al lado de Cristina Kirchner y de Graciela Camaño. Después, cuando él llegó a la gobernación, los Kirchner visitaron 17 veces Chubut. Trece de esas visitas las hizo Kirchner como Presidente. El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, siempre era el encargado de avisar la llegada del matrimonio, que de paso a El Calafate iba a Chubut. "Mario, quieren ir. ¿Hay algo para inaugurar?", consultaba Parrilli. Das Neves siempre organizaba un acto. "Acá Néstor nunca tuvo un problema", señala en privado.

Aún se queja que Kirchner jamás lo invitó a comer un asado. No lo hizo con nadie. "Nunca me invitan a Olivos", decía Das Neves en el apogeo del kirchnerismo.

Ya con Cristina Kirchner en el poder, ella fue a Chubut sola; tres veces. Una vez se alojó en la residencia de la gobernación porque habían avisado tarde que llegaba. "Le dijimos que teníamos una habitación y aceptó", contó un colaborador de Das Neves. Sólo pidió un espejo de cuerpo entero. Esa es una exigencia presidencial que no se negocia: en todos sus viajes en el país o en el exterior, tiene que haber un espejo para Cristina Kirchner. Incluso lo pide aunque no se quede a dormir en las provincias que visita.

Los Das Neves cenaron con la Presidenta. Siempre lleva a su perrita Cleopatra en su bolso. Se acomodó y no pidió nada.

La residencia del gobernador está rodeada de un parque público. El gobernador tiene una rutina que no cambia, salvo cuando viaja a la Capital Federal. Se levanta a las 6.30 y hace bicicleta.

Das Neves estuvo en contra de las candidaturas testimoniales. Habló del tema con Sergio Massa y con Daniel Scioli. "De esto no volvés", le advirtió al gobernador bonaerense. Ahora cree que Scioli está preso en la trampa de Kirchner y a lo máximo que puede aspirar es a la reelección. Si bien lo criticó por asumir la presidencia del PJ, Das Neves enfrió la idea de armar la liga de gobernadores. Por ahora no hay intención de empujar a Scioli del PJ ni presionar demasiado al Gobierno. Los gobernadores del PJ están en contacto permanente. Das Neves y el cordobés Juan Schiaretti son los más severos.

El martes a la noche Das Neves recibió un mensaje del hombre más buscado y menos encontrado del PJ: el senador Carlos Reutemann. Un operador de Reutemann le dijo que lo estaban mirando por TV con El Lole y que él le mandaba saludos. Para los códigos y las formas de Reutemann, fue un gesto.

Das Neves había recibido en reserva total la solidaridad de algunos gobernadores del PJ cuando Kirchner se instaló en el aeropuerto de Madryn y se reunió con sus adversarios internos. Kirchner había llegado en el Tango 10 y luego se subió a la Grand Cherokee del subsecretario de pesca Norberto Yahuar, ex jefe de gabinete de Das Neves; otro capítulo de la pelea con Kirchner. "Ese chico es un ostentoso", dice Das Neves del funcionario. Su camioneta terminó con las ruedas pinchadas después de la cena con Néstor Kirchner.

Uno de los que solidarizó con Das Neves por la visita del escándalo fue el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, que pasa por una delicada relación con el matrimonio presidencial. Una fuente del entorno de Das Neves señaló que, en esa conversación, Peralta habría confesado su hartazgo de los Kirchner. Das Neves considera que fue "una vergüenza" que la Presidenta culpara a Peralta por perder en Santa Cruz.

Parrilli llamó el viernes a Das Neves y le dio la noticia que esperaba: Cristina Kirchner lo recibirá el miércoles. El gobernador había pedido ese encuentro hace semanas a Julio De Vido, su nexo con el Gobierno. Es una relación que se mantiene desde que Néstor Kirchner era el dueño del poder.

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