Secretos del paraíso kirchnerista, donde nadie discute a Moreno.

El funcionario lidera Pueblo Peronista, una unidad básica en el barrio de San Telmo.
Son casi las siete de la tarde y la desvencijada puerta marrón está abierta de par en par, debajo de un escudo peronista deteriorado por el paso de los años.

"¿Buscás a Zampino? Pasá, esperalo adentro que hace frío", dice Lancha, militante alto y de bigotes a lo Ion Tiriac, al pie de la escalera de mármol que conduce a la sala principal de la unidad básica Pueblo Peronista, hogar político del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el barrio de San Telmo. Una vieja casona de tres plantas con fotos de Juan y Eva Perón a la que Moreno llegó luego de cerrar su anterior sede, en Las Cañitas, y en el que lo acompañan varios de los protagonistas de la polémica intervención al Indec.

Rubén Zampino, sindicado por la oposición a la intervención como uno de los principales hombres de Moreno en el Indec y verdadero líder de la unidad básica, no ha llegado aún.

Lancha invita a esperar dentro de la casa, pero la amabilidad del comienzo se transforma en desconfianza cuando, después de subir las largas escaleras, llega el momento de la presentación. ¿LA NACION? "Ah, de la columna mitrista", dice a modo de bienvenida y con una sonrisa Emanuel Loza, joven secretario de la juventud de Pueblo Peronista.

Con apariencia de militante y unos 50 años de edad, Lancha asegura que mientras Zampino no aparezca, la charla queda abierta allí, entre la escalera y la modesta sala de reuniones. "Somos militantes sociales, creemos que este gobierno hizo las cosas muy bien", dice, poco antes de que Loza, de rulos y bufanda roja al cuello, acapare la conversación: "Digan la verdad, no somos patoteros ni una falange populista". A su lado, otro joven, que se niega a identificarse, luce desconfiado y, con los brazos en jarra, acota comentarios más agresivos.

Pueblo Peronista ha acompañado a Moreno en sus múltiples apariciones públicas del año último, como sus marchas a Plaza de Mayo durante el conflicto con el agro. Hay pintadas con ese nombre en distintas calles del barrio, todas en favor del Gobierno y hasta festejando el cumpleaños, en febrero último, de la "compañera Cristina Kirchner".

Sin intervención

Los militantes no están cómodos con las preguntas. "Son bravos ustedes, son muy bravos, eh. Te vas de acá y escribís cualquier cosa", dice el joven, que luce barba y pelo largo. De mejor humor, Loza continúa con su catarsis, esta vez en defensa del Indec y del propio Moreno. "Lo bancamos a Moreno. Como buen peronista, él sabe que la economía tiene que estar al servicio del pueblo y no del mercado", afirma el militante. Loza y el joven sin nombre niegan que haya intervención. "Edwin [Ana] lleva años en el Indec, no es una improvisada", dice Loza, mientras el pelilargo asegura que los gremialistas de ATE-Indec se quejan "porque les terminamos el curro a unos cuantos".

Sin pausa, Loza calcula que los militantes de Zampino son unos cuarenta y que su tarea semanal es "tratar de mejorar la situación social en San Telmo", a través de la ayuda social, educación, partidos de fútbol... "Yo trabajo en una cochería y él en un quiosco", continúa Loza, aunque reconoce que "un par de compañeros" trabajan en el Indec.

La coincidencia puede verse también en el blog de Pueblo Peronista. Zampino, Beatriz Paglieri (directora del Indec) y Norberto Itzcovich (flamante director técnico del organismo) aparecen junto con Moreno en la efusiva fiesta de Fin de Año de la agrupación. Daniel Aranda, que figura como encargado de subir al sitio web partidario materiales periodísticos, aparece allí mencionado como empleado del Indec.

Pasó cerca de una hora, y Loza ya tiene ganas de irse. "Espero que seas fiel a lo que hablamos", dice, con una sonrisa y la revista kirchnerista Miradas al Sur debajo del brazo. Este cronista pretende dar una vuelta por el local, pero al joven de pelo largo no le parece una buena idea. "¿Recorrida? No, pará, pará, lo único que falta es que quieras sacar fotos", afirma, dejando poco lugar para seguir conversando. Zampino no llegó, pero Lancha tiene una última frase para decir.

"Martes y jueves sos bienvenido por acá. Y ojo con lo que escribís, que me meto en el sitio de LA NACION y te contesto", afirma Lancha, con sonrisa y tono relajado, pero sin lugar para segundas interpretaciones.

"Zampino te va a llamar mañana al celular", asegura Lancha, antes de invitar a sus compañeros a iniciar la reunión. Sin su jefe, los hombres de Moreno comienzan entonces a deliberar sin presencias molestas.

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