Los secretos del acuerdo que distendió el conflicto

Por: Marcelo Bonelli

El lunes a la noche la Presidenta tomó la decisión de participar de la reunión con los dirigentes agropecuarios, ya con indicios de un clima propicio para el consenso.

Cristina Kirchner fue directa: "Señores vine hasta aquí porque estoy dispuesta a cerrar hoy un acuerdo". La Presidenta sorprendió, pero no sólo por su inesperada irrupción, también por su tono conciliador y negociador. Habló de las dificultades que provoca la crisis internacional en la Argentina y exhortó a trabajar juntos para mantener el nivel de actividad. El preámbulo sirvió para distender y abrir un diálogo franco. Los líderes de la Mesa de Enlace no omitieron sus disgustos y tampoco la Presidenta sus cuestionamientos a la protesta rural.

Pero media hora después Cristina Kirchner trataba a los ruralistas de "muchachos" y los dirigentes del campo la tuteaban por su nombre. El clima se había distendido.Eduardo Buzzi resaltó cuatro veces lo positivo de la visita. La Presidenta cedió a varios pedidos concretos de los ruralistas. Fue frente a un reclamo de Hugo Biolcati para ampliar el beneficio a la lechería y otro de Mario Llambías sobre la carne. Se trató siempre de los beneficios que habían explorado y acordado hace un mes Hugo Biolcati y el ministro Julio de Vido. Un acuerdo que, como adelantó Clarín, quedó redactado en el documento llamado "Propuestas de Tratamientos de Cadenas Productivas", el cual detallaba las medidas que al final se adoptaron el martes.

La distensión se logró después de un año de crispación. De la historia secreta de este acuerdo sólo participaron un puñado de funcionarios. La difusión del proyecto de estatización del comercio exterior formó parte de esta operación y de la negociación política. Surgió para generar un mayor temor y zozobra en el campo. Pero buscó otra cuestión: fue una cortina de humo para desplazar la atención pública y permitir -mientras tanto- una negociación final y secreta con el campo. Néstor Kirchner lo confió el viernes en Olivos: "De uno a cien, la versión es real en un diez por ciento. Pero no la vamos a desmentir, ni confirmar". Así el Gobierno utilizó esa "distracción" para volver a tender puentes con los ruralistas. Fueron diálogos secretos, pero afirman en la Casa Rosada que participaron las mismas personas que armaron el diálogo De Vido- Biolcati.

La mayoría del campo creyó la versión estatizadora y facilitó la jugada política de la Quinta de Olivos. Surgió así una furibunda solicitada contra un proyecto "fantasma" que reflejó la bronca contenida del sector, pero también la ausencia total de canales informales con la Casa Rosada para chequear la veracidad de la información. La declaración fue redactada por los sectores ideológicamente mas duros contra el kirchnerismo.

El lunes a la noche la Presidenta tomó la decisión de concurrir a la reunión con el campo. Los sondeos informales con los caciques rurales indicaban que el clima era propicio para un convenio. Esa noche la custodia presidencial tomó los recaudos de seguridad en el ministerio de la Producción. Lo hizo después de un encuentro de la "mesa chica" de decisiones políticas. Así Cristina Kirchner lo dijo en la intimidad de esa noche : "Del total de temas en disputa tenemos acuerdo en el setenta por ciento. Ayer Florencio Randazzo se reunió con Miguel Pichetto y Agustín Rossi para armar una estrategia que bloqueé el tratamiento de las retenciones en el Congreso.

Para el Gobierno, el convenio implica un conjunto de indudables beneficios políticos. Frena nuevas sangrías legislativas en la tropa peronista por la falta de acuerdo con el campo. También le quita sustento a la oposición que había encontrado un discurso unificado en los reclamos del campo. Pero fundamentalmente la negociación frenó un nuevo reclamo del campo, que de iniciarse no tendría retorno e iba a dañar la gobernabilidad en un crucial año electoral.

Ayer la poderosa Asociación Empresaria Argentina apoyó el acuerdo. Jaime Campos dijo: "El acuerdo es positivo y ayuda a recobrar la confianza económica."

Los caciques del campo también tuvieron su rédito político. La inminente protesta iba a desgastar su liderazgo frente al conjunto de la sociedad en medio del parate productivo argentino. La magra concentración de Leones actuó como una advertencia. Fue mucha menos gente que la esperada y los políticos de la oposición que prometieron darle apoyo brillaron por su ausencia. Luis Juez y José Manuel de la Sota habían asegurado el envío de partidarios que nunca llegaron. Por otra parte, el acuerdo le permite a la Mesa de Enlace "ganar tiempo" y reagrupar su propia tropa. En caso de que el Gobierno no cumpla con lo prometido -sería un grosero error del kirchnerismo- pueden sin desgaste volver a la lucha cuando más duele, cerca de las elecciones.

En secreto, también la Mesa de Enlace pondera otra cuestión: el ajuste del tipo de cambio que impulsa el Gobierno y la baja en los costos compensan en parte la rentabilidad perdida. Igual se presentarán turbulencias internas. El duro enfrentamiento en la FAA se trataba de zanjar anoche, en una cena en Rosario.

Mario Llambías debe lidear con la descontenta Carbap. En la Sociedad Rural el clima está más tranquilo y alineado con Biolcati. Carlos Garetto tiene el apoyo de Coninagro.

Ahora el diálogo se va a canalizar en forma institucional, en el Consejo Económico y Social. Su creación saldría la semana próxima. Ese decreto dice que lo integrarán 44 miembros . Unos cuatro tendrán la conducción ejecutiva, 20 representantes serán sindicalistas y otro tantos empresarios. Tendrá una difícil misión: encontrar el antídoto que evite que la desaceleración productiva golpeé fuerte en el empleo argentino

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