En secreto, Scioli se reúne con Kirchner, pero suma a Montoya

Tranquilidad total en la quinta presidencial. La Presidenta está en la Casa Rosada. El único habitante es Néstor Kirchner. Revisa papeles con algunos colaboradores. Daniel Scioli llega puntual. Es un visitante habitual de la residencia del matrimonio presidencial. Pero después de la derrota y la renuncia de Néstor Kirchner a la jefatura del PJ, no había ido. Hablaron más de una hora. Solos. El martes. "Yo sé que van a decir de todo. Que me peleo con vos, cualquier cosa. Pero creo que lo que está haciendo Cristina está bien y yo voy a hacer lo mismo", arrancó el gobernador bonaerense.
Néstor Kirchner escuchó a Scioli argumentar las acciones políticas reservadas que ya había comenzado y las que estaba por hacer: la primera, reunirse con el campo y pedir bajar las retenciones.

"Soy un tipo de códigos, lo sabés bien. Ahora me parece bien cambiar algunas cosas, de a poco", anticipó Scioli. Hablaron del peronismo. De todos. Kirchner apoyó la idea del gobernador bonaerense de rodear a la Presidenta para apoyar la gestión y enfriar las peleas, al menos ahora.

Sin embargo, cerca del matrimonio presidencial hay quien creen que el bajo perfil de Kirchner es momentáneo, mientras arma un plan privado de venganza contra quienes, según él, lo "traicionaron".

Scioli estuvo unos días en Italia después de la derrota electoral. Fue por dos motivos: por su salud -tratamientos que se hace cada tanto por la pérdida de su brazo-, y para distraerse. Fue con Karina Rabollini, su esposa, y algunos días también estuvo su hija Lorena. Se vio con los viejos amigos del deporte. Estuvieron en Bolonia y en Rapallo. Volvió decidido a reconstruir en parte su gobierno y su propio proyecto político. Un poco más lejos de Kirchner y más cerca de la Presidenta. "Las victorias hay que tomarlas con humildad y las derrotas con grandeza", es una de sus frases preferidas.

Aplicó el "método Scioli": hiperactividad y reuniones.

"Yo no sé bien lo que quiere Kirchner pero yo sé bien lo que pasó el 28 de junio. Sé que primero tengo la enorme responsabilidad de gobernar la provincia y después de presidir el PJ", dijo Scioli en privado en las últimas horas. Amenazaba con nevar en la Capital Federal.

El día después de la derrota, el gobernador recibió el llamado de Kirchner que lo citaba en Olivos. También convocó a Alberto Ballestrini. La reunión fue corta y el ambiente algo tenso. Poco se supo y se sabrá qué pasó en realidad en Olivos ese día. El ex Presidente casi no había dormido. "Bueno, perdí. Creo que tengo que dejar el PJ y asumí vos Daniel. Arma el partido", arrancó Kirchner. Scioli aceptó y le dijo: "Es importante que estén todos. Hay que hablar con todos". La respuesta de Kirchner fue corta: "Hacé lo que te parezca". Estaba ansioso porque quería transmitir su primera decisión política después de la derrota. Y le pidió a un colaborador: "Trae una cámara, algo para que comuniquemos esto".

Después sufrir los primeros embates de los gobernadores del PJ que rechazaban su conducción y del viaje a Italia, Scioli empezó a reunirse con todos. En distintos lugares y en reserva absoluta habló con casi todos los gobernadores. Hasta con Mario das Neves (Chubut), uno de los más duros. Scioli asegura que muchos coinciden en que hay que apostar por la gobernabilidad y eso es "bancar" a la Presidenta, con Kirchner más lejos.

El miércoles último Scioli estuvo en la oficina del Banco Provincia, en el piso 19, con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, otro de los más severos antikirchneristas. El gobernador está convencido que quedó archivada la idea de armar una liga de gobernadores en contra de su conducción.

Una de las primeras cosas que hizo después del 28 de junio fue cumplir con una minuciosa agenda con los intendentes, incluidos los de la oposición. Empezó a ser un "Scioli más auténtico", como asegura una de las fuentes que lo conoce de memoria. Más lejos de la lógica marcada por Kirchner.

Con el único que no pudo verse fue con Carlos Reutemann. El gobernador bonaerense le envió un mensaje: que él estaba para el diálogo y que todos los peronistas debían estar juntos. La señal que envió Reutemann fue que él iba a respaldar a Cristina Kirchner. No cree en una entrega anticipada del poder. Pero "El Lole" no habla de 2011 y tampoco del partido.

Scioli piensa parecido: no quiere anticipar su proyecto político que, algunos en el PJ creen dañado en forma casi definitiva. "Yo no construyo política así. Primero tengo que gobernar bien, después se verá, falta mucho", ha dicho en la última semana.

Es reiterativo pero el gobernador siempre compara la política y su carrera deportiva. "Cuando estaba desangrado en el agua, sabía que había perdido el brazo y pedí que me salven la vida. Después dije: vamos a volver a ser campeones y fuimos", cuenta siempre. Ahora lo repite. Con esa lógica se mueve en política y también piensa la política. Por eso pide no subestimar a Néstor Kirchner y que tampoco lo hagan con él mismo.

Trabaja ahora en una reconstrucción, aunque no le gusta usar esa palabra.

En la charla extensa y privadísima que tuvieron el martes, el ex presidente dijo que asumirá su banca. El gobernador bonaerense jura que no habló con el ex Presidente temas de gestión; lo hace con la Presidenta.

En las últimas semanas Cristina Kirchner y Daniel Scioli hablaron varias veces. Tienen buena relación, un trato cordial y el gobernador valora los cambios que se hicieron.

"Ahora nos necesitamos todos", es la frase que más suena en las reuniones políticas que tiene estas semanas el gobernador bonaerense. Se las dices a todos y repite la idea de ayudar al Gobierno y respetar al ex presidente; no agraviar.

La reunión más secreta la tuvo con uno de los hombres para los que trabajó: Eduardo Duhalde. Nadie en el entorno íntimo del gobernador da detalles pero hubo en ese encuentro una coincidencia: no es el momento de abrir grietas en el PJ, sobre todo porque la oposición ya tiene bien posicionado al vicepresidente Julio Cobos.

Duhalde se reunió también en secreto con gobernadores del PJ y aconsejó: "Hay que apoyar al gobierno de Cristina y a Néstor sólo respeto. Es el momento de la prudencia". Esa frase casi refleja el sentimiento generalizado en los dirigentes de primer nivel del PJ.

Para Scioli la situación es compleja. "Cada gesto que haga van a decir que es me quiero despegar", le dijo el gobernador a Kirchner esta semana. Los gestos muestran al menos distancia.

Desde que fue vicepresidente de Kirchner, Scioli trabó con él una relación de afecto y respeto, aunque pasó por momentos tremendos en los que el ex presidente lo castigó duro.

Con Cristina Kirchner sufrió también cuando ella era senadora. Recompuso con los dos y por su estilo, mantiene las fidelidades. Como hizo con Carlos Menem: cuando el ex presidente estaba preso en la quinta de Don Torcuato de Gostanián, Scioli era uno de los pocos que iba a verlo y aún hoy le guarda afecto. Lo mismo le pasa con Duhalde, con quien hoy tiene más contacto del que se sabe y quieren que se sepa.

Por esa razón, también hoy mantiene una buena relación personal con Néstor Kirchner. No quiere que se hable de "despegue", aunque en privado admite que es bueno el papel que asumió la Presidenta de corregir cosas. También elogia que el ex presidente se haya corrido de la escena pública.

"A Kirchner hay que darle tiempo. También a Cristina", dijo Scioli en una de sus reuniones. Mientras, prepara una reunión con Francisco de Narváez y más cambios en su gabinete. Le ofreció a Santiago Montoya volver al gobierno bonaerense pero a otro cargo. Montoya tuvo que dejar la jefatura de Arba, en medio de un escándalo: había criticado las candidaturas testimoniales y enfurecido a Néstor Kirchner.

Otro gesto de Scioli, casi un símbolo.

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