El secreto marital como estilo

Por: Ricardo Kirschbaum

Dos efectos con una decisión: incentivar el consumo y achicar la brecha con un sector de la clase media que forma parte del núcleo duro de la oposición.

Y, de paso, cumplir con un pedido de uno de sus aliados más fieles, el camionero Hugo Moyano, que fogoneó esta decisión pero fue uno de los sorprendidos por el anuncio de Cristina.

Así, la desaparición de la "tablita de Machinea" forma parte de la andanada de anuncios que el matrimonio había preparado en secreto como parte de la ofensiva para afirmarse en la iniciativa, en los umbrales de un año electoral difícil.

La jerarquía de los sorprendidos por el contenido del anuncio –todos los ministros, quienes se enteraron al mismo tiempo que el público– muestra en esencia el sistema de decisión: cónclave marital blindado a todos y la sorpresa como ingrediente principal. Si se repasan muchas de las decisiones del kirchnerismo se encontrarán similitudes en su formulación, en sus éxitos y en sus fracasos.

Ese sistema quizá explique por sí mismo, también, los anuncios arrachados y los cambios imprevistos. Algunos, como el pago al Club de París, terminaron como una comedia de enredos; otros, como el pago a los holdouts, pareciera que volverán pronto a escena.

Se ratifica también el papel de coro que tienen los ministros en la puesta en escena. Están ausentes de las decisiones pero luego deben instrumentarlas. Esta ha sido otra constante del estilo oficial.

Con la desaparición de la absurda tablita, se corrige una seria distorsión y muy probablemente ese remanente volverá al consumo. Como gesto de reparación con un sector social que es mayormente opositor (en algunos casos por decisión del Gobierno) habrá que medir sus alcances y, en todo caso, se requiere de otra política para volver a tender puentes y despertar simpatías.

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