Secreto y dinámico, el "otro diálogo" margina a Kirchner

Por: Pablo Ibáñez

Sin protocolo ni flashes, ajeno al que promueve Cristina de Kirchner en la Casa Rosada, el peronismo activó su propio diálogo político. Esa mesa es multidireccional y anárquica, se desarrolla en reserva y margina, de manera explícita, a Néstor Kirchner.

La membrecía de ese coloquio sigiloso es diversa: registra desde Daniel Scioli a Carlos Reutemann y Francisco de Narváez, de Eduardo Duhalde y Alberto Fernández a gobernadores del PJ como Juan Manuel Urtubey, de Luis Barrionuevo a Gerónimo «Momo» Venegas.

Típico del peronismo luego de una derrota, opera bajo las leyes del caos. Con una motivación esencial: articular una supervivencia que, en esta etapa, se presume ajena a Kirchner. Entrecruzados, todos hablan con todos.

# Luego del regreso de uno de Cerdeña y de la partida del otro a un spa que le recomendó Ramón Puerta en Misiones, Daniel Scioli charló largo con Eduardo Duhalde. Con agenda similar -más algunos ítems particulares- en las últimas horas el gobernador se vio con Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de las 62 Organizaciones. Scioli buscó amansar al sindicalista que el 8 de julio, desde Vicente López, le reclamó que renuncie a la jefatura del PJ que heredó con la salida de Kirchner. Venegas, que protestó cuando le echaron a varios laderos de cargos provinciales, retomó el diálogo con Scioli bajo la cobertura de Duhalde y con un criterio compartido: el peronismo, el oficial y el disidente, debe confluir, proceso que en una primera etapa -según la hipótesis que expone Duhalde- debería excluir a Francisco de Narváez pero reserva una butaca para Felipe Solá.

Scioli escucha, anota y, con menos secretismo que antes, reconstruye terminales que había abandonado. El plan de «alambrar» la provincia, que el gobernador encaró con Alberto Balestrini y los alcaldes del PJ, tiene el inocultable sello de Duhalde. A su vez, el ex presidente opera a través de Venegas sobre Hugo Moyano a quien el titular de UATRE está dispuesto a sostener en la jefatura de la CGT en la medida que tome alguna distancia de la Casa Rosada. También on line con Duhalde, Luis Barrionuevo hace lo contrario: agita a los «gordos» para que dejen solo al camionero.

# Encerrado en Buenos Aires -la «estación Desastre», según una definición que Solá usó ante De Narváez- Scioli ensaya, apenas, vínculos con los demás gobernadores para ordenar cuanto antes el PJ nacional con la conformación de una mesa colegiada en la que espera tener un lugar. Tiene, al menos de su propia relación, dos lobbistas ante los demás caciques provinciales: Duhalde y Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete fue quien le dictó la sutileza retórica a Kirchner de un peronismo sin Kirchner pero no contra Kirchner. Fernández, que purgó los 14 kilos extra que le dejó la función pública, activó otro circuito de gobernadores: Jorge Capitanich, que tuvo una larga charla con Duhalde, Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Urribarri (Entre Ríos) y, entre otros, José Luis Gioja (San Juan). Opera en un planeta diferente: insiste, como en los días iniciales del proyecto K, con la construcción de un frente progresista que tenga al peronismo como eje.

# Ajeno a ese circuito, enemistado con Alberto Fernández y en tensión con Scioli, Mario Das Neves retomó el diálogo con De Narváez. No es el único gobernador con el que habla el diputado: Urtubey, el salteño, lo suele incluir en sus rondas de análisis y mantiene activo el vínculo al igual que con Mauricio Macri.

# Desteñido, con menos ímpetu que en la previa electoral y en las horas siguientes a su triunfo sobre el socialismo, Carlos Reutemann parece hacer todo para darles la razón a los que apuestan a que no será candidato presidencial con el argumento de que «si no aceptó en otras dos ocasiones ¿por qué aceptaría ahora?». De todos modos, en su nombre, Carlos Carranza, su ex ministro de Gobierno y diputado reutemista, recorre la provincia de Buenos Aires en busca de dirigentes, particularmente intendentes, que se pongan a trabajar la postulación del ex piloto de Fórmula 1 para 2011. «Está totalmente decidido», jura y perjura Carranza mientras invoca a Kirchner como la usina de las versiones que señalan que no será candidato y a quien atribuye haber enviado a Juan Carlos Mazzón a «armar» contra Reutemann en Santa Fe. La anécdota que se cuenta en Olivos no niega el mandato al «Chueco» Mazzón -un funcionario cristinista de buen vínculo con Binner aceptó que los Kirchner tienen, con el gobernador, a Reutemann como «enemigo común»- pero agrega un párrafo que se atribuye a Kirchner, invocando una enseñanza de Duhalde. «Con el 'Chueco' nunca se sabe: lo mandás a armar contra el Lole y vuelve jefe de campaña del Lole».

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