Scioli tuvo que desmentir a su hermano para calmar a Kirchner

Se despegó de unas declaraciones críticas sobre el caso judicial que afecta al líder de Unión Pro
Daniel Scioli se bajó apurado de su auto, se puso una campera abrigada sobre el traje y se paró al lado de Néstor Kirchner. Comenzó la caminata y se perdió entre los funcionarios nacionales. "Cayeron muy bien tus declaraciones de esta mañana", lo consolaba el jefe de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), Héctor Icazuriaga. Ambos esperaban al ex presidente parados en medio de la calle, mientras Kirchner recorría una churrería de paredes pintadas de amarillo en una recorrida por Hurlingham. Tema terminado para el Gobierno.

Anteanoche había tomado forma un fuerte malestar en Olivos por las declaraciones del hermano del gobernador y secretario general de la provincia, José Scioli, que había convocado especialmente a los medios para decir que la citación judicial a Francisco de Narváez no hacía más que "embarrar la campaña".

Conocedor de las broncas de Kirchner como pocos, lo primero que hizo el gobernador bien temprano por la mañana fue desautorizar a su hermano. "Nadie habla por mí. En mi gobierno, yo hablo de forma oficial", destacó.

El propio Kirchner se encargó de mostrar su bronca. "Mi candidato es el gobernador. Me quedo con lo que dicen los mayores, no los menores de edad", contestó irónico a La Nacion ante una consulta acerca de las palabras del hermano del gobernador.

El ex presidente, que se había metido de lleno en la disputa con De Narváez, dio ayer por cerrado el tema. "Todo lo que tenía que decir ya lo dije. De eso no hablo más", respondió en un cambio de estrategia que el Gobierno empezó a implementar en las últimas horas.

Lo llamativo fue que él mismo se mostró dispuesto al diálogo con la prensa, pero a diferencia de anteayer, cuando salió a instalar el tema, esta vez repitió que daba por terminada su diatriba contra el candidato de Unión Pro.

El otro que se sumó al mismo silencio fue el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que insistió en que a su entender De Narváez debería responder ante la Justicia en la causa que investiga el tráfico de efedrina, pero aclaró que el Gobierno no quería insistir sobre el tema.

De hecho, aunque en algún momento se analizó puertas adentro de la quinta de Olivos si se avanzaba con forzar el desafuero del diputado y candidato, el oficialismo lo descartó. "No hay margen. Menos antes de las elecciones. Si se tiene que hacer algo, será más adelante. Hasta acá llegamos", planteó a La Nacion un funcionario de estrecho vínculo con Néstor Kirchner mientras esquivaba el agua acumulada en el piso resbaladizo de una curtiembre de Villa Tesei, segunda escala ayer en la campaña del ex presidente.

No por nada Kirchner y Scioli se mostraron juntos. En principio estaba previsto que el gobernador sólo se sumara a la parada en la curtiembre, pero apareció antes, al mediodía, en la estación William Morris de Hurlingham para sumarse a la caminata de cuatro cuadras que hizo Kirchner.

Ambos se mostraron de buen humor y posaron juntos para la foto después de las diferencias que surgieron por las palabras de José Scioli. Compartieron hasta un regalo para el ex presidente, que por meterse en una mercería se llevó una bombacha de encaje que paseó durante toda la recorrida.

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