Scioli también saca a la cancha a la mayor parte de su gabinete

Varios ministros irán en las listas legislativas del 28 de junio. Algunas candidaturas serán testimoniales, pero otros emigrarán del gobierno. Se viene un nuevo recambio de funcionarios que llegaría a las segundas líneas. Alvarez Rodríguez, Pérez, Oporto, Arroyo, Zin y los hermanos de Scioli serían candidatos
Varios ministros irán en las listas legislativas del 28 de junio. Algunas candidaturas serán testimoniales, pero otros emigrarán del gobierno. Se viene un nuevo recambio de funcionarios que llegaría a las segundas líneas. Alvarez Rodríguez, Pérez, Oporto, Arroyo, Zin y los hermanos de Scioli serían candidatos

Ya sea por su ascendencia (como en el caso de la ministra de Infraestructura y sobrina nieta de Eva Perón, Cristina Álvarez Rodríguez), o por su trascendencia mediática (la del ministro de Salud, Claudio Zin), o a raíz de la presencia y el armado territorial en un distrito del Conurbano, como Morón (de donde es oriundo el ministro de Educación Mario Oporto), varios integrantes del gabinete bonaerense son una fija para las listas legislativas.

En algunos casos se tratará de candidaturas testimoniales, pero en otros de postulaciones que terminarán con varios de los actuales ministros en el Poder Legislativo a partir de diciembre próximo. Ello también le permitirá

a Daniel Scioli avanzar con una natural oxigenación de su grupo de colaboradores más cercanos que se mantiene casi sin cambios desde diciembre de 2007, salvo por los retoques a los que lo obligó la partida de Santiago Montoya.

El jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez; el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; y hasta el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, serían de la partida incluyendo sus nombres en listas nacionales, seccionales o distritales. En tanto, se especulaba con una próxima salida del titular de Economía, Rafael Perelmiter, del gabinete, aunque ahora deberá encargarse de la complicada recaudación.

Incluso en el caso de Pérez (uno de los principales operadores del sciolismo), se menciona la posibilidad de que sea candidato por la Octava Sección electoral para luego intentar acceder a un lugar preponderante en la Legislatura bonaerense, donde Scioli necesitará el mayor apoyo posible para dos años y medio más de gobierno que tiene por delante. Más aún luego de perder a Martín Ferré (es el nuevo ministro de la Producción) como uno de los principales nexos entre el Ejecutivo y la Cámara Baja provincial.

Hasta el momento, sólo Carlos Stornelli (Seguridad) y Ricardo Casal (Justicia) se mencionan continuando en sus puestos. El resto (incluyendo a Alejandro Arlía y a Emilio Monzó de Asuntos Agrarios) está expuesto a los vaivenes de una estrategia política de a todo o nada de cara al próximo 28 de junio.

Incluso muchos funcionarios de las segundas líneas, con pertenencia y estructura política distrital, deberán salir a la cancha. El recaudador Santiago Montoya era uno de ellos hasta que optó por un desplante público al kirchnerismo que lo terminó dejando afuera del gobierno.

Ronda de candidatos

Lo concreto es que en el cierre mismo de las listas legislativas, previsto para el próximo 9 de mayo, aparecerán en distintas nóminas muchos más candidatos vinculados al Ejecutivo que los nombrados hasta ahora. La movida presupone riesgos altos y las razones para llevarla adelante van desde la "lealtad" absoluta hasta la necesidad de no quedar afuera de una elección "en la que ya se juega 2011". Pasando por la necesidad de mantener la Legislatura alineada; desafío que obliga a redoblar esfuerzos en una empresa complicada. Scioli está obligado por las circunstancias: necesita de la caja nacional para que la Provincia no estalle, debe revalidar nuevamente su buena imagen en las urnas, precisa posicionarse como referente del PJ de cara al 2009 y las circunstancias no le dejan otra salida, más allá de los análisis y especulaciones respecto de que podría ganar o perder en las próximas legislativas.

Lo concreto es que no sólo el gobernador bonaerense aportará su rostro, imagen y apellido. Ya está previsto que la mayoría de los ministros de su gobierno están destinados a casilleros en las listas. Ya sea para el Congreso nacional o para la Legislatura, a muchos les tocará hacer campaña tanto para el jefe como para ellos. Se cree que si finalmente Daniel Scioli encabeza junto a Néstor Kirchner o alguna espada kirchnerista las listas legislativas, las posibilidades de José Scioli (secretario general de la Gobernación) se diluyen. Sin embargo, podría aparecer en alguna nómina. El apellido arrastra votos y eso es lo más buscando en las actuales circunstancias. Lo mismo podría ocurrir con Nicolás Scioli, el otro hermano del gobernador, que por ahora cumple funciones en el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS), pero mira expectante la probable inclusión suya en una lista legislativa de cara a los

próximos comicios.

El resto de los funcionarios del gabinete provincial también está expuesto a tener que ser protagonista de la campaña, o colocar su apellido en alguna nómina del oficialismo, testimonial o no.

Scioli está dispuesto a jugar a todo o nada. Kirchner lo involucró y terminó metiéndolo en un proceso electoral del cual se sentía naturalmente ajeno. Los próximos dos meses serán de campaña para la Provincia. Y los ministros y funcionarios del Ejecutivo se convertirán en algunas de las piezas del complejo engranaje electoral que piensa poner en marcha el oficialismo para mantener su cuota de poder en escena política nacional, bonaerense y local.

La UCR tienta al ex recaudador

Ricardo Alfonsín, que secundará a Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires en junio, calificó de "hombre serio" al despedido recaudador bonaerense. Cuestionó la candidatura del gobernador Scioli. "El tiro saldrá por la culata", vaticinó.

El dirigente bonaerense Ricardo Alfonsín confirmó que integrará la fórmula del frente de la UCR, la Coalición Cívica y el socialismo, junto a Margarita Stolbizer. "Voy de candidato con Margarita, es una decisión que el partido tiene que tomar, pero nosotros no vamos a disputar ningún lugar que pueda poner en riesgo la construcción partidaria", explicó.

Al referirse a la salida de Santiago Montoya del gobierno bonaerense, Alfonsín dijo que "he discutido con unos correligionarios esta decisión que tomó y llegamos a la conclusión que estamos ante un hombre serio".

Sobre la postulación de Daniel Scioli como candidato bonaerense, Ricardo Alfonsín dijo: "no queda demasiado bien, el tiro le saldrá por la culata".

"Conozco a Daniel y estoy seguro que está en desacuerdo de la postulación, a ningún gobernador ni intendente le gusta que lo sometan a mitad del mandatato a una elección que debe encabezar", abundó.

Quiénes llegarían al nuevo Ejecutivo

Si bien es cierto que dadas las actuales circunstancias políticas, sociales y económicas los dos meses que restan hasta las elecciones parecen una eternidad, no es menor que ya existen indicios concretos de algunas figuras que podrían desembarcar en La Plata a partir de julio para oxigenar definitivamente el gabinete.

El actual vicepresidente del Bapro, Gustavo Marangoni, es un sciolista puro de extrema confianza del mandatario bonaerense. Ya hay especulaciones acerca de su probable desembarco en el gabinete, en un sector clave como la secretaría General de la Gobernación o la Jefatura de Gabinete.

Scioli también estuvo tratando de ampliar su base de sustentación política hasta que Néstor Kirchner lo obligó a embarcarse en una candidatura testimonial. Allí, el gobernador venía manteniendo contactos con el Lavagnismo y no se descarta que, en esa misma línea, termine incorporando a hombres de ese sector a su gobierno.

También exisitirían negociaciones para sumar a dirigentes de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires, como Osvaldo Ríal, en algún cargo del ministerio de la Producción que ahora comanda Martín Ferré. También podría tener algún puesto Pablo Challú, que es asesor de Scioli, economista y miembro titular de la comisión revisora de cuentas de Unión Industrial.

Paralelamente, Scioli monitoreará, durante los dos próximos meses, el desempeño de los funcionarios

que tuvo que reacomodar tras la obligada partida de Santiago Montoya. Especialmente, el manejo de ARBA y la complicada recaudación deberán ser objeto de un profundo análisis ya que de ello depende el financiamiento propio de la Provincia.

Tras las elecciones, Scioli probablemente ensaye un relanzamiento de su gestión a partir de la necesidad de mostrar mayor dinámica en problemáticas como la educación pública, la producción, la relación con el campo, la obra pública, la política social e incluso la recaudación propia.

Montoya inició el recambio en el equipo de Gobierno

Luego de 15 meses de mantener a su gabinete de ministros intacto -sólo realizó incorporaciones, pero ninguna baja- el gobernador Daniel Scioli se vio obligado a pedirle la renuncia al recaudador Santiago Montoya. De ese modo, sobre el final de la semana pasada se precipitó el recambio de funcionarios previsto para después de las elecciones del 28 de junio próximo.

Montoya cometió el "terrible pecado" de insinuar un cuestionamiento hacia el oficialismo al considerar que ha perdido la capacidad de escuchar a la sociedad y a sectores de la oposición. El ex funcionario no cayó en cuenta de las consecuencias que le podría traer criticar al kircherismo o negarse a ocupar una candidatura a concejal de San Isidro.

Kirchner no perdona y terminó quitándoles a los bonaerenses a uno de los funcionarios más reconocidos del gobierno bonaerense, uno de los pocos que se había mantenido de la anterior gestión de Felipe Solá y al que incluso se lo había "premiado" con la creación de ARBA en reemplazo de la histórica Rentas bonaerense.

Montoya fue reemplazado por el ministro de Economía, Rafael Perelmiter, en cuyo lugar se designó a Alejandro Arlía, ministro de la Producción. Dicha cartera quedó vacante y pasó a estar a cargo de Martín Ferré.

Scioli sólo podrá consolarse con que en el rearmado obligado de su nuevo gabinete, sin Montoya, pudo colocar libremente a funcionarios de su riñón sin influencia K.

Sin embargo, las imposiciones que vienen desde Olivos, siempre amparadas en la debilidad financiera y de caja bonarense, lo obligaron una vez más a acatar órdenes

sin mayores titubeos.

El ex recaudador reclamó diálogo

Tras la decisión del gobernador de Buenos Aires de echarlo, el ex jefe de la agencia recaudadora bonaerense, Santiago Montoya, defendió a su ex jefe Daniel Scioli y volvió a pedir "diálogo al partido que gobierna".

"Scioli me va a llamar y vamos a conversar.

El hombre (por Scioli) tiene a su cargo una de las brasas más calientes de la argentina,

tenemos que apoyarlo", dijo Montoya, que volvió a reclamar "una dosis de diálogo al

partido que gobierna".

Montoya, que calificó a Scioli como "un buen tipo", sostuvo que "el Justicialismo es una fuerza mágica". Y añadió: "Me afilié al Partido Justicialista porque Kirchner se transformó en el presidente del PJ. Durante su presidencia se modernizó. Lo que pasó con los Derechos Humanos y con la Corte Suprema, fueron dos aportes importantes".

El ex responsable de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), aunque sin nombrarlo, comparó al mandatario bonaerense con Néstor Kirchner: "Scioli es una garantía de diálogo. No tiene problemas en sentarse a dialogar".

El gobernador ya habilitó a todos sus ministros

Daniel Scioli decidió dar un paso más en la profundización de la estrategia electoral que definió el ex presidente Néstor Kirchner, para los próximos comicios legislativos del 28 de junio: jugará a la mayoría de los ministros que integran su gabinete en listas nacionales, seccionales y hasta distritales del Frente para la Victoria.

Scioli, en reuniones mantenidas durante los últimos días con sus colaboradores más estrechos, había alertado sobre la posibilidad de dar un nuevo paso en su identificación con la estrategia K, pero en las últimas horas la posibilidad tomó definitivamente cuerpo: "El gobernador ya habilitó a todos, o casi todos, para que bajen a las listas", precisaron desde el seno mismo del Ejecutivo provincial.

Intendentes se tomarán su tiempo para decidir

Todo es incertidumbre en el seno del oficialismo, ¿la razón? Nadie sabe a ciencia cierta cuántos intendentes se prestarán al experimento de las controvertidas candidaturas testimoniales. Muchos dirigentes salieron a anunciarlo por los medios, pero Néstor Kirchner sabe que de allí a jugar realmente hay un largo recorrido.

Para colmo, surgieron señales que dan cuenta de que varios caciques del Conurbano, e incluso jefes comunales oficialistas del interior provincial, estarían dilatando su decisión. Otros ya recurrieron al atajo de poner a familiares para llevar su apellido en las listas, evitando así inmolarse en medio de la gestión.

Uno de los lugares donde habría oposición a las candidaturas testimoniales es en la Primera Sección Electoral del Gran Buenos Aires. Allí el jefe comunal de Ituzaingó, Alberto Descalzo, indicó que "cada intendente evaluará qué es lo mejor" y acotó "no voy a revelar mi estrategia hasta el 9 de mayo, cuando se presenten las listas".

La mayoría de los intendentes de la Primera Sección Electoral adoptará la misma posición. El jefe comunal de Pilar, Humberto Zúccaro, accionó en el mismo sentido al recomendar "no apurarse".

La dilación en las definiciones ya inquieta al kirchnerismo. Gustavo Arrieta, intendente de Cañuelas también indicó que no hay que apurar los tiempos y definirse sobre la fecha tope de inscripción de las listas.

En el marco de los reposicionamientos, que se están dando en las diversas secciones electorales de la Provincia en busca de buenos candidatos para ganar en las elecciones venideras, el que tendría un serio ofrecimiento para ocupar una banca en el Senado bonaerense sería el actual intendente de Lincoln, Jorge Fernández (Cuarta Sección).

Fernández, es considerado uno de los intendentes más exitosos de esa sección desde hace varios años, por lo que a los sectores vinculados a esa región no sorprendió tal ofrecimiento al jefe comunal, pero sí, se rumorea, que uno de los actuales senadores seccionales sería el encargado de dejar su banca ante el llamado a brindar su candidatura testimonial en su distrito acorde a lo solicitado desde el partido gobernante.

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