D. Scioli también enfureció con el "despegue" de Pablo Bruera

El (pésimo) humor que, se sabe, existe en Casa Rosada por el perfil exageradamente vecinalista que Pablo Bruera le imprimió a la campaña en esta Capital provincial, se trasladó ahora a La Plata, más precisamente a la Gobernación, desde donde nada hacen para ocultar la bronca que mascullan los sciolistas, por la consecuencia que puede tener en las urnas el "Dígale Sí a La Plata" que fogonea el intendente.
En privado, incluso, ya hubo un acalorado y furioso reproche telefónico desde la Gobernación al intendente platense el fin de semana pasado, porque descreen en las encuestas que llegan desde calle 12 que ubican a la ‘fórmula Kirchner-Scioli’ con cerca de 28 puntos de intención de votos y en un virtual empate técnico con la lista que encabezan de Narváez y Felipe Solá en La Plata.

La semana pasada, un alto funcionario Provincial rió, irónico, al ser consultado acerca de la virtual paridad (29/30 a 28 por ciento para de Narváez-Sola y Kirchner Scioli, respectivamente) que una encuestadora preveía para la elección en La Plata: "tendrían que haber una cláusula de ‘garantía’ –de credibilidad- y si las encuestadoras no marcan el pulso real, multarlas tras las elecciones", dijo.

"Perder en la Provincia –cosa que descartan- cuando te eligieron para garantizar el triunfo del oficialismo sería complicado, perder ‘de local’ –y por lejos- en el distrito donde haces base sería sencillamente catastrófico", razonan en calle 6.

La última semana, durante el acto de entrega de unas 200 Combis, Daniel Scioli se detuvo en la figura de Carlos Castagneto, otro referente del PJ-kirchnerista platense, para agradecerle por "facilitarnos todos los recursos del Ministerio de Desarrollo Social" a la Provincia. Algunos interpretaron la innecesaria mención al virtual vice de Alicia Kirchner, como un abierto desafío al jefe de gobierno platense. En ese marco, deslizaron también en la Gobernación la posibilidad de que el ex arquero de Gimnasia pueda desembarcar en un lugar ‘clave’ del gabinete provincial después del 29 de junio desde donde construir, más cerca, para reincidir en su anhelo de pelear por la intendencia en el próximo turno.

La batalla interna de Bruera con los dirigentes K del PJ, razonan, se trasladará al recuento de boletas. En calle 12 no van a mover un dedo para que los platenses ensobren la del Frente Justicialista para la Victoria. Si lo harán, particularmente en la zona de la periferia platense aunque no en el centro, con la nueva versión que se imprimió la última semena: Frente Renovador Platense, para los tramos local y seccional, y FJpV en la Nacional. La idea es que el 28 a la noche, en el contraste de las boletas "FRP-FJpV" (fogoneada por el bruerismo) con la "FJpV" sola (impulsada por los kirchneristas puros de La Plata) que aparezcan en las urnas, surja quién movió más por Néstor Kirchner

En las últimas horas, sciolistas y kirchneristas reforzaron su alianza y preparan un pomposo desembarco en La Plata que concretarán a partir del martes próximo, tras el feriado del lunes, inundando la ciudad con afiches en los que el mensaje debe quedar claro: votar a Pablo Bruera es, además de decirle que sí a La Plata, apoyar al gobierno provincial y nacional el próximo 28 de junio. Bien a contramano del acuerdo que trató de sellar Gabriel Bruera en una reunión a puertas cerradas hace algunas semanas: "Si hay que financiar el despliegue proselitista de Kirchner-Scioli en La Plata, nos hacemos cargo. Pero por separado a nuestra propia campaña". El bruerismo prometió en la Rosada que 'jugar solos' les haría sacar a la fórmula Kirchner-Scioli, no menos de 33 puntos. Lejos están a dos semanas de las elecciones de conseguirlo.

La pegatina kirchnerista será, adelantan, una campaña mucho mas austera que los u$s 300 que se llevó el grupo brasileño referenciado a Duda Mendonça. "Esta vez –amenazan desde el kirchnerismo- no vamos a permitir que una cuadrilla de Bruera salga detrás de nosotros a bajar los afiches con hidrolavadoras como ya lo hicieron".

Comentá la nota