Scioli renueva su fe en los Kirchner y va por la reelección

Hace semanas que se levanta antes de las seis de la mañana y, pese a que cumple siempre con una agenda frenética, está un poco cansado. Es una confesión que pocas veces se permite Daniel Scioli. Suele tener en la sede porteña del Banco Provincia tres o cuatro reuniones a la vez. Entra y sale de cada oficina del piso 19 varias veces y, además, atiende decenas de llamados.
Volvió a hablar seguido con Néstor Kirchner, después de algunos silencios. Regresó a las conversaciones en la quinta de Olivos, pese a que desde hace un tiempo fuentes ligadas al ex presidente señalaban que Kirchner "le había bajado el pulgar" a Scioli. "Desde que me llamó para ser su candidato a vicepresidente en 2003 dicen que me va a cagar, que estamos peleados. Pero acá estamos: juntos. Tenemos una relación personal profunda y un proyecto que sigue adelante", señaló en las últimas horas el gobernador. Dice que está harto de los que pronostican la defunción de su alianza política con el matrimonio presidencial.

El último dato que sostenía esa hipótesis política era que Kirchner quería que Scioli asumiera en diciembre la banca de Diputados, que ganó en las últimas elecciones. La versión del gobernador es bien distinta: el día posterior a la derrota electoral, Kirchner le pidió en Olivos a él y a Alberto Balestrini que no asumieran la banca y siguieran al frente de la provincia. Fue una reunión sin testigos y en medio de un clima de tensión porque Kirchner había perdido las elecciones ante Francisco de Narváez.

Según Scioli, esa decisión conversada con el ex presidente nunca cambió. Sin embargo, con el tiempo, trascendió otra cosa y por las dudas el gobernador envió a sus operadores a ratificar que renunciaría a la banca. Ese trámite se formalizó en estos últimos días.

Scioli jura que Balestrini jamás se prestó a lo que él cree fueron sólo "operaciones". El gobernador y su vice almuerzan juntos todos los miércoles. Es una rutina que les permite acordar la gestión, la estrategia política y mantenerse informados. "Alberto, no sabés lo que te agradezco el apoyo. Estamos en el buen camino", le dijo a Balestrini el miércoles mientras probaban una ensalada verde.

La decisión del gobernador es no hablar de 2011, de ninguna candidatura. Pero, en privado, ha admitido que el proyecto presidencial propio no sigue adelante, al menos para el turno de 2011, y que piensa en continuar otros cuatro años en la provincia. "Si la gente me da la posibilidad, me gustaría seguir con lo que empecé. Pero no pongo la candidaturas delante de los proyectos", suele decir.

La instrucción que le dio a los suyos es concentrarse sólo en el gobierno provincial. Ya comenzó a pensar en un plan quinquenal de gestión bonaerense. Es inevitable que esa medida sea tomada como una especie de lanzamiento de su reelección para 2011.

Scioli tiene decidido presentar el plan en diciembre junto a su gabinete. La excusa formal es que el 10 de diciembre próximo se cumplen dos años de gestión y, por eso, el gobernador planteará a su equipo un plan de trabajo hacia los próximos cinco años.

¿Kirchner lo apoya? Para esa pregunta Scioli tiene en la intimidad una particular respuesta: "Yo no me levanto todas las mañanas y le pregunto a Karina: ¿me querés? Soy un hombre seguro y, además, confiable. No voy a preguntarle a Néstor si me apoya en todo lo que hago. Ya tiene sobradas muestras de mi fidelidad política, de mi capacidad de trabajo y de mi compromiso con el proyecto. Los Kirchner saben bien quién soy y cómo soy".

El gobernador está más que nunca jugado con el proyecto kirchnerista y con el plan para quedarse después de 2011. "Yo voy a estar ahí, sea él o ella o no sé", ha dicho.

Al gobernador le irrita que la oposición diga que esa alianza política es el resultado de que él es un "rehén" del Gobierno por cuestiones financieras. "Yo no pienso qué es lo mejor para mí, pienso en qué es lo mejor para la provincia. Si pensara en el rédito personal hubiera aceptado algunas sugerencias", ha dicho ante algunos testigos el gobernador bonaerense. Las "sugerencias" fueron de varios. Uno de ellos fue Eduardo Duhalde, quien le pidió que tomara distancia del Gobierno. Scioli, que se reunió hace un tiempo con Duhalde -y Kirchner lo sabe-, decidió una vez más afianzar su alianza política con el matrimonio presidencial.

A Duhalde no lo vio más, tampoco hablaron por teléfono. Tomó, además, cierta distancia de algunos otros dirigentes críticos del kirchnerismo, con los que se había reunido en reserva al poco tiempo de la derrota de junio.

El gobernador también relegó una construcción política como presidente del PJ; ahora Kirchner está ocupado en ese armado, aunque en lo formal dejó de ser el presidente del Justicialismo. El ex presidente tiene contadas cada una de las reuniones que Duhalde hace para dar pelea por la conducción del PJ bonaerense.

"Tener coraje no es hacerse el guapo con el Gobierno o ver quién critica más a Kirchner. Eso es oportunismo político. Tener coraje es tomar algunas decisiones como las que tomé en la provincia", contó Scioli en una reunión privada.

Scioli jura que Kirchner no habla de 2011 en privado, que no menciona la palabra. En la última conversación que tuvieron, el ex presidente le dijo que había que ocuparse de mejorar la gestión en cada distrito. Nadie le pregunta por si será candidato, lo dan por hecho ante cada movimiento que hace Kirchner desde su celosa privacidad en Olivos.

El ex presidente trabaja para reconstruir poder y rodear a su esposa, la Presidenta. Pero también, según las confesiones de algunos intendentes bonaerenses, ya trabaja para conseguir otros cuatro años más de kirchnerismo.

La Presidenta habla mucho menos que el marido de las próximas elecciones presidenciales. "Falta mucho, dos años es demasiado tiempo", suele decir. El lugar de la construcción política se lo deja a "Kirchner", como ella llama a su esposo en privado.

Según Scioli y funcionarios que visitan Olivos, Cristina Kirchner ha retomado la iniciativa política y es hoy quien manda en su gobierno.

Las últimas medidas presidenciales entusiasmaron a Scioli. La clave fue la decisión del Gobierno de reabrir el canje de la deuda en default.

El gobernador se reúne con la Presidente más seguido que antes y hablan sin tensiones sobre cuestiones de gobierno. La llama a Olivos cuando necesita resolver alguna cuestión más urgente. "Ella es la que decide sobre su gobierno, ahora les queda claro a muchos que es así", dice Scioli, que define a los Kirchner como un equipo.

El gobernador dejó de lado una incipiente postura crítica que había tenido después de la derrota electoral. Fue el primero en hablar de diálogo y consenso después de las elecciones y, en privado, había deslizado alguna autocrítica electoral, que no coincidía con los análisis que se hicieron en la quinta de Olivos.

Algunas fuentes señalan que Kirchner estaba molesto con Scioli por algunas reuniones políticas que había tenido, algunas de las cuales coincidieron con el tratamiento de la Ley de Medios K. Scioli dijo en su momento que había que cambiar la norma y negó haber tenido una postura ambigua frente a un tema hipersensible para los Kirchner. "Yo estuve en cada momento, incluso el otro día en el acto del Teatro Argentino de La Plata. Siempre estoy ahí, digan lo que digan", dijo Scioli. Fue el miércoles, cuando la Presidenta anunció que avanzaba con el armado de la Autoridad de Aplicación para acelerar la instrumentación de la ley K. Fue otra muestra más de que Scioli está y estará al lado de los Kirchner. "Primero está la provincia y para eso lo mejor es estar aliado al Gobierno, no esperen de mí otra cosa", ha dicho. Scioli, ni un centímetro más alejado de los Kirchner, piensa que en 2011 habrá que dar la pelea para quedarse otros cuatro años en el poder.

Comentá la nota