Scioli perderá la mayoría legislativa por la floja cosecha de votos en el interior.

En el entorno del gobernador de la provincia de Buenos Aires reconocen que más que el resultado que obtenga la lista a diputados nacionales, los desvela la irreversible merma de votos para la Legislatura provincial. 41 de las 69 bancas que se ponen en juego el 28 de junio se eligen en el interior, donde el oficialismo espera una perceptible retracción respecto de los sufragios que obtuvo en 2005. Esto podría complicar los dos años de mandato que le quedan a Scioli. En Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata se prevé un fuerte corte de boletas que afectaría a los candidatos kirchneristas.
Lejos del debate electoral mediático, Daniel Scioli mira preocupado la Legislatura bonaerense. Ni el más optimista de su equipo niega que el oficialismo dejará de gozar de la mayoría automática necesaria para garantizar la gobernabilidad que desea el gobernador. El mero recuerdo de las dificultades que tuvo en su momento Felipe Solá para aprobar el presupuesto crispa los nervios de los hombres de La Plata.

A Scioli lo desvelan los meses que quedan por delante después de la elección. Pese a que el primer mandatario provincial se encarga de remarcar que la situación económica "está controlada", el pronóstico económico no es el mejor. Al llegar a la gobernación (diciembre 2007), Scioli se encontró con un déficit previsto de unos $ 2 mil millones. Hoy, las predicciones marcan un descubierto de entre 7 mil y 12 mil millones.

El rojo en las arcas provinciales marcan que en la segunda mitad del año los reclamos salariales estarán lejos de complacer a los gremios, lo que podría elevar el nivel de conflictividad. A esto, se le sumarán los inconvenientes políticos, ya que después de los comicios del 28 de junio, en el parlamento provincial Scioli deberá negociar con otros partidos políticos cada vez que necesite una nueva ley.

Aunque en privado descartan la posibilidad de que el gobernador deje la provincia para ocupar una banca en el Congreso Nacional, estos obstáculos pesarían a la hora de tomar una decisión, aún sabiendo que abandonar su puesto le ocasionará un alto costo político que no está dispuesto a enfrentar.

Está perdido. Ni siquiera un triunfo le podrá garantizar al gobernador el control absoluto de las cámaras, ya que el oficialismo es quien pondrá en juego más bancas debido a la aplastante victoria que obtuvo en los comicios de 2005 que lo llevó a obtener gran cantidad de legisladores. De 69 escaños (46 diputados y 19 senadores), el oficialismo arriesgará 45 (26 diputados y 19 senadores).

El dato que más le preocupa al sciolismo es que de las 69 bancas que se renuevan, 41 pertenecen al interior de la provincia, en donde el Frente Justicialista para la Victoria (FJpV) tiene pocas adhesiones después del conflicto con el campo. Allí está la clave de estos comicios para el gobernador, y por eso insiste en ir allí a pesar de los escarches, como los que sufrió en Lobería hace diez días.

En la actualidad, tras la partida de doce legisladores que responden a Solá, el oficialismo cuenta con 47 escaños en la Cámara de Diputados, sólo uno más para garantizar el quórum. A 22 días de las elecciones, en el gobierno provincial reconocen que, aun obteniendo 7 puntos de ventaja, el FJpV podrá quedarse con un bloque de 40 bancas.

"Sus visitas al interior no son sólo para defender la candidatura y el proyecto de Kirchner. Allí Scioli se juega la composición del Parlamento, que es lo que más le preocupa", explica un ministro de su gabinete a PERFIL.

De los 26 diputados que pone en juego el oficialismo en Diputados, 15 corresponden al interior provincial. Por ejemplo, en la segunda sección electoral se renuevan 11 bancas, de las cuales 6 son del FJpV. Esta sección, integrada entre otras ciudades por Arrecifes, Baradero, Carmen de Areco, Pergamino, Ramallo, Salto, San Nicolás, San Pedro y Zárate, fue una de las zonas más perjudicadas por el conflicto con el sector agropecuario. Para conservar la media docena de legisladores que hoy tiene, el oficialismo necesitaría obtener más del 50 por ciento de los votos, un porcentaje inalcanzable en las electorales. En esta zona, el sciolismo admite que podrían llegar a perder terreno a manos del Acuerdo Cívico y Social, lista encabezada por Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín. "Hay muchos intendentes radicales que harán una excelente elección. Hay distritos en los que ya estamos perdidos: pese a que trabajamos en ellos desde que se desató la pelea con el campo, no hay manera de que podamos subir en las encuestas", explica un asesor de Scioli.

De las 32 bancas que tiene actualmente el FJpV en la Cámara de Senadores (la mayoría se alcanza con 24), debe renovar 19 (9 en el Conurbano y 10 en el interior). Un caso testigo puede ser la cuarta sección electoral, donde se encuentran distritos como Chacabuco. Allí Néstor Kirchner fue recibido por una manifestación del campo que obligó a movilizar 800 policías. Sobre 7 escaños en juego, el FJpV renueva 5, y para retenerlas debería ganar las elecciones con más del 38% de los votos, cifra hoy casi inalcanzable en el interior.

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