Scioli miró los sondeos y visitará Tandil sin Kirchner, que mide poco en el interior .

Según el promedio de encuestas, el FPV promedia el 30 por ciento en el Conurbano, pero en el interior provincial recauda sólo el 15 por ciento de las adhesiones y queda por detrás de Francisco de Narváez y de Margarita Stolbizer.
En su despacho del primer piso de la gobernación bonaerense, Daniel Scioli reunió a su gabinete y les explicó a sus ministros y secretarios a qué dedicará los próximos días de su agenda.

Ayudado por un gran mapa bonaerense, Scioli señaló uno a uno los distritos que visitará, entre ellos Tandil, en una gira que lo llevará a pueblos y ciudades del corazón rural de la provincia, un área en donde el antikirchnerismo se hizo fuerte al compás de las protestas contra las retenciones.

La jugada busca apuntalar las chances electorales del Frente para la Victoria y marcará un quiebre en la estrategia que primó hasta hoy en la cúspide del oficialismo. En las próximas dos semanas, Scioli centrará sus apariciones en el interior y Néstor Kirchner se dedicará casi con exclusividad al Conurbano.

Para entender el plan no hay más que revisar los números. Según la consultora Isonomía, el FPV consigue el 31,5 por ciento de la intención de voto en los alrededores de la Capital Federal.

Sin embargo, en el interior provincial recauda sólo el 15,2 por ciento de las adhesiones y queda por detrás de Francisco de Narváez y de Margarita Stolbizer. La clave de esa pobre performance es el altísimo nivel de rechazo que concentra en esas zonas el apellido Kirchner.

El Gobernador hará lo que más les gusta hacer a los políticos en campaña: inaugurar emprendimientos, llevar subsidios y prometer obras. "Vamos a mostrar gestión", se entusiasma un alto funcionario bonaerense.

Allí volará el avión de la Gobernación con la task force que se armó para estas incursiones. A cada lugar, el Gobernador llegará acompañado por sus secretarios y los ministros a quienes corresponda el emprendimiento que se inaugurará en la ocasión. El único funcionario que tendrá asistencia perfecta en todos los destinos es Eduardo Camaño, ministro de gobierno.

El quilmeño, ex presidente efímero y operador histórico del duhaldismo, es uno de los dos armadores de la estrategia de campaña de Scioli. El otro es Alberto Pérez, su jefe de Gabinete. Para planificar las jugadas, los dos consejeros se nutren de un paquete de encuestas que les acercan consultores profesionales, aunque también tienen lugar en el combo las que realizan de manera artesanal un grupo selecto de intendentes.

Hace quince días, Scioli organizó en su oficina de La Plata una cumbre de oráculos. Ocho encuestadores juntos se sentaron frente a él para ofrendarle sus pronósticos. Como es su costumbre, el Gobernador los escuchó casi sin pronunciar comentarios, aunque de allí salieron varios de los lineamientos de la campaña.

La semana próxima, la gira que comenzó hace días continuará por San Nicolás, Ramallo, Pergamino, Chivilcoy, Lincoln, Tandil y Lobería. En esos sitios, en donde la vida cotidiana gira en torno al campo, Scioli podrá comprobar hasta qué punto su imagen resultó afectada por su fe kirchnerista.

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