Scioli: "El mensaje del adiós es que hay que buscar consenso".

Pidió "descomprimir los conflictos" en la provincia; el reclamo del peronismo a Kirchner.
Daniel Scioli reconoció "el mensaje". El gobernador bonaerense aseguró ayer que "el emotivo adiós" de la gente a Raúl Alfonsín no sólo fue para reconocer las cualidades del ex presidente. "También nos dejó un mensaje", admitió. Y lo interpretó: "Hay que buscar el consenso, la concordia, la convivencia democrática, la conciliación, e ir descomprimiendo los conflictos".

En una conversación telefónica con La Nacion, Scioli pidió "diálogo" y recalcó que la muerte del presidente que encabezó la recuperación de la democracia en 1983 "tiene que unir a todos".

"Diálogo no significa no debatir, al contrario ?agregó?. Alguien puede tener su opinión. Pero hay que hacerlo en el marco de la defensa de las instituciones y la Constitución."

Scioli aclaró a La Nacion que su pedido de "descomprimir los conflictos" está referido exclusivamente a la provincia de Buenos Aires. "Les pido responsabilidad a todos los sectores bonaerenses", dijo. Así, buscó que sus declaraciones no se interpretaran como un llamado de atención al gobierno nacional.

Sin embargo, altas fuentes bonaerenses ayer interpretaron que el reclamo del gobernador debía incluir "a todos". También al Gobierno. "Todos los sectores tienen que bajar la crispación", coincidieron.

Ese pedido ?casi en forma de súplica? no sólo se hace en despachos oficiales provinciales. Intendentes (en especial del conurbano), legisladores y gobernadores peronistas repiten el ruego en la intimidad, en los mismos términos. Y lo hacen hundidos en una preocupación: el destino electoral oficialista. Cuando piden "moderación" miran a los dirigentes agropecuarios, a la cúpula sindical y a los jefes de la oposición, pero también a su líder, Néstor Kirchner.

"Cada vez que Kirchner ataca a alguien, en vez de sumar, resta", se lamentó ante La Nacion un influyente intendente del conurbano, mientras miraba asombrado cómo se agigantaba la figura de Alfonsín. Un gobernador del PJ fue explícito: "Algunos actos de intolerancia potenciaron este fenómeno. Está claro que hay un mensaje contra el estilo del Gobierno".

Durante el funeral, varios peronistas combinaban sorpresa y preocupación. "La gente está pidiendo que, al menos, cambiemos las formas", le confesó un legislador kirchnerista a otro en medio de la ceremonia. Ambos tienen acceso a la quinta presidencial de Olivos.

El clamor popular tras la muerte del ex presidente, de todas formas, sólo potenció un reclamo que ya existía. Se habla de "la crispación electoral" en varias de las reuniones del PJ bonaerense. La "lógica de la confrontación" también fue eje de debates nerviosos entre varios gobernadores, antes y después de los habituales actos de Cristina Kirchner. Las inquietudes, igual, jamás se hacen públicas: nadie se anima a decírselo a Kirchner.

"Es difícil cambiar su estilo y su forma de hacer política. Están demasiado instalados", destacó ayer un operador oficialista. Sabía que la orden del presidente del PJ sigue siendo "polarizar", "ir por más", confrontar "la gobernabilidad" kirchnerista contra el "ánimo destituyente de los poderes agromediáticos, de la Alianza residual y del neomenemismo". Un imaginario proselitista con enemigos claros.

Varios peronistas creen que, en estos términos, el panorama futuro será "dificultoso". Temen que el peronismo disidente se apodere del voto antikirchnerista y dificulte la suerte de líder del peronismo. Nadie duda: aunque todavía no esté oficializado, para el PJ bonaerense "Kirchner es el único candidato posible".

En el Gobierno no creen en un eventual revés. Reconocen que la despedida a Alfonsín pudo haber sido "un mensaje", pero le restan importancia.

"Van a ver. Lo único que va a pasar es que se va a fortalecer el radicalismo. Y eso va a dividir el frente opositor en la provincia", se regocijaba ayer un armador de trato frecuente con el jefe del PJ. Un ejemplo de una constante: donde otros encuentran debilidad, Kirchner ve siempre oportunidades.

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