Scioli: ¿mejor solo que mal acompañado?

Por Fernando Laborda

La violenta reacción popular ante el crimen ocurrido anteanoche en Valentín Alsina refleja el grado de sensibilidad de una provincia infectada por un virus, como el de la inseguridad, que se resiste a abandonarnos y amenaza hasta con tornar impredecible el escenario electoral en el mayor distrito del país.

Lo sabe y lo sufre en carne propia Daniel Scioli, quien ya se ha convencido de ser candidato a una ficticia banca de diputado nacional, imaginando que una derrota electoral podría comprometer la segunda mitad de su gobernación.

"No queda otra. Hay que jugar fuerte y poner toda la carne en el asador", afirmó el mandatario bonaerense. ¿Tenía que ser candidato a algo que no asumirá? ¿No bastaba con que se pusiera al frente de la campaña electoral sin postularse a nada? "Hay prestigios que no son transferibles", confían sus asesores, quienes recuerdan que, ante los comicios legislativos de 2001, De la Rúa dijo que no era candidato y un mes después tuvo que dejar la Casa Rosada.

Hay más razones para Scioli. En medio de una cada vez más delicada situación fiscal, el gobernador espera una compensación por parte del Estado nacional, acreedor de más de la mitad de la deuda de la provincia. Una desobediencia de Scioli a la propuesta de Néstor Kirchner de que sea candidato lo hubiera colocado en una posición de rebeldía que habría comprometido la ayuda esperada.

No es lo único. Los estrategos de Scioli interpretan que una buena elección en la provincia será más mérito del gobernador que de Kirchner y que eso lo dejaría a un paso de convertirse en candidato presidencial.

Pero ni el más optimista de los sciolistas deja de exponer dudas. Faltan 22 días para la presentación formal de candidaturas ante la justicia electoral y es probable que ese período esté plagado de acontecimientos capaces de replantear cualquier escenario.

Cuando días atrás Kirchner le dijo a un notero de CQC que Scioli era el mejor candidato, no pocos imaginaron que el ex presidente daría un paso al costado. Pero la presión de algunos kirchneristas de paladar negro volvió a instalar la candidatura de su líder junto a la del gobernador. En las últimas horas, legisladores afines a Scioli esbozaron, con encuestas en la mano, que si el gobernador encabezara la lista de diputados sin Kirchner obtendría más votos que yendo acompañado por el ex presidente. ¿Mejor solo que mal acompañado?, se preguntan. El debate recién comienza.

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