Scioli entre las pretensiones K y el futuro político

Restaurar el poder en la provincia de Buenos Aires es el objetivo de Néstor Kirchner. La oposición atomizada hace soñar al santacruceño con el liderazgo nuevamente. Quiere mostrar que perder una elección puede generar un efecto contrario: ser jefe, más allá de los resultados.
En ese contexto, el gobernador Daniel Scioli oscila entre las pretensiones del ex presidente y su futuro político. Costos altos comenzó a pagar durante la campaña electoral, y tras los comicios. Ahora estudia los pasos a seguir.

Los latigazos K

* Scioli tomó el compromiso con los ruralistas de mediar, de alguna manera, con el Gobierno nacional. En la primera reunión en la Rosada que se habló del tema, la Presidenta y Aníbal Fernández (este último en público) hicieron saber a Scioli que no interviniera en el problema.

* Debió salir a respaldar en público el veto presidencial al artículo que eximía de retenciones a productores de distritos en emergencia. El campo lo cruzó con dureza.

* Los mismos intendentes que buscaron refugiarse en el Gobernador, quien aparecía como el garante ante el miedo de perder la obra pública comprometida, ahora vuelven, de a poco, a reportar a Olivos. Kirchner habría observado en la iniciativa de Scioli una presunta amenaza a la hegemonía política que ejerció y pretende seguir teniendo. Un problema para un gobernador que, de mínima, pretende la reelección.

* Ni la máxima lealtad en diversas acciones parecen conformar a quienes manejan la caja y se saben obligatorios asistentes de Buenos Aires. Si la Nación no enviara fondos, la Provincia se desfinanciaría. Pese a viejos anuncios, no habría fondos especiales. La situación ata a Scioli.

* La relación entre Kirchner y la representación católica siempre fue complicada. Poco ayudó a Scioli que su encuentro con los obispos se diera en medio de una nueva confrontación debido a los niveles de pobreza. El cónclave no habría sido bien visto en Olivos.

* La guerra abierta del kirchnerismo con algunos medios, sobre todo el grupo Clarín, deja al mandatario en una incómoda posición. Al patagónico le molesta que dialogue con ellos. Clarín presionaría, en cambio, para que el Gobernador se pronuncie en contra de la ley de Radiodifusión.

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