Scioli: "Entre la ciudad y el campo, que se inunde el campo".

Scioli: "Entre la ciudad y el campo, que se inunde el campo".
Volvió a acusar a los ruralistas por las inundaciones; ratificó su alianza con Kirchner.
Daniel Scioli se sentó en la sala de reuniones de la gobernación y empezó a hablar antes de escuchar las preguntas. Detallaba la "complicada agenda" que sentía que le había caído en gracia en 2009 y hacía fuerza para actualizar su optimismo inoxidable: "Me gusta. A veces me siento Indiana Jones". Del otro lado de la puerta, lo esperaba un intendente, ansioso por repartir reclamos. Afuera, un sindicalista quería verlo para hacerle pedidos. En su escritorio tenía datos actualizados de las trágicas inundaciones en San Antonio de Areco. Terminó pidiendo tapar los surcos que drenan las tierras. Dijo no tener dudas: "Entre la ciudad y el campo, que se inunde el campo".

En su última entrevista antes de fin de año, el gobernador bonaerense repasó ante LA NACION su gestión y volvió a acusar al sector agropecuario por las inundaciones, el drama más reciente que afecta su administración. En el camino, admitió que no pudo resolver la inseguridad; repitió que había perdido las elecciones porque existían nuevas demandas; reconoció que había que "hacer más esfuerzos por mejorar la convivencia democrática" y ató su futuro, definitivamente, a la suerte de los Kirchner: "Voy a defender este proyecto por los resultados que le dio al país". Su principal interés público, sin embargo, fue Areco. Repetía una muletilla: "Los surcos agravaron la situación".

-¿Y qué se debería hacer?

-Tal vez haya que tapar los surcos. Entre que se inunde la ciudad y que se inunde el campo, que se inunde el campo. Pero ahora hay que darles respuesta a las familias y ver cómo pensamos en el futuro la provincia.

El gobernador se dio un pie a sí mismo para hablar de la "reconversión productiva". Aseguró: "Nunca hubo tantas inversiones como ahora", y le contestó a Arturo Valenzuela, subsecretario norteamericano para América latina, que había denunciado "inseguridad jurídica". Dijo: "Acá hay 100 empresas norteamericanas. No se fue una sola".

-Si le va tan bien, ¿por qué tiene tantos problemas financieros?

-La provincia se desendeudó en el 30% en términos reales. Hay un déficit estructural, obvio. Depende de los 8 puntos de coparticipación que se resignaron y de un fondo del conurbano que quedó congelado. ¿Cómo se soluciona? En 2009, el Gobierno invirtió 18.000 millones en la provincia.

-¿Eso no lo ata al Gobierno?

-Trabajo con el Gobierno porque defiendo este proyecto que le dio resultados al país. La integración soluciona los problemas de fondo. Cuando hubo tensiones, se perjudicó la provincia. Algunos dicen que dependo de la caja. Es una subestimación. Soy coherente con este camino de soluciones.

-¿Hizo alguna autocrítica después de la derrota electoral?

-Siempre hay que hacer correcciones. Tenemos que hacer más esfuerzos por la seguridad y mejorar la convivencia democrática. La gente siempre tiene razón.

-La inseguridad es un problema no resuelto...

-Hemos elegido un camino. Con la droga, que es la raíz del delito, se convive o se la combate. Nosotros decidimos combatirla y tenemos la determinación de enfrentar los delitos feroces con más policías, 5000 agentes más en la prevención, reformas en la Justicia, limitación de excarcelaciones...

-¿Cuál es el verdadero Scioli: el que da más poder a la policía o el que la denuncia por complot?

-¿Qué poder? Si nunca se hicieron tantos sumarios a policías...

-Usted reconstituyó una estructura que la policía demandaba y que había sido eliminada.

-La policía está totalmente subordinada al poder político. Y el poder lo tiene la gente, que quiere que enfrentemos el delito con todas las armas de la democracia. Hay una falsa antinomia entre seguridad y derechos humanos. Se puede respetar y hacer ambas cosas.

-Parece difícil cuando sospecha que la policía instiga asesinatos

-La Justicia debe buscar la conectividad entre los crímenes. Y nosotros daremos la pelea que haya que dar, hacia afuera y hacia adentro.

-Si no se comprueba el complot, ¿no va a ser un papelón?

-Yo recibí a familiares de las víctimas que decían que había militantes agitando en las marchas...

-Pero la sospecha no fue sobre militantes, fue sobre la policía.

-¿Quién tiene los detenidos? La Justicia. Allí llevamos la denuncia. Veremos qué pasa.

Scioli se muestra ansioso cuando lo obligan a hablar de los problemas. Improvisa silencios inesperados, hace pausas para pensar. También cuando tiene que hablar de Kirchner. "Trata de aportar su experiencia, como militante, con el vigor que se le reconoce", contestó cuidadoso. Después acusó a los opositores: "Van rotando temas con irresponsabilidad. Quieren hablar de las elecciones; nosotros, de gestión". Con ese argumento evitó referirse a 2011: "Falta un año y medio. Puede ser Kirchner, Cristina, cualquier gobernador. Veremos". Tampoco quiso hablar de su reelección.

-Pero usted habla de un proyecto estratégico hasta 2015.

-Hablo de la propuesta de futuro, no de cuestiones electorales. La gente está empachada de candidaturas. Lo importante es la provincia, y ya hicimos muchos cosas.

-¿Por qué perdieron, entonces?

-Las elecciones legislativas muestran otras demandas. Hay que escuchar los mensajes con humildad y corregir lo que haya que corregir.

-¿Entre los errores estuvieron las candidaturas testimoniales?

-Asumo lo que pasó en su conjunto. En una circunstancia del país difícil, entendimos que era lo mejor. Si no nos hubiésemos comprometido, la cosa hubiera sido mucho peor.

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