Scioli se despega de Kirchner y apura cumbre de gobernadores PJ

Por: Pablo Ibáñez

Con el PJ libanizado y un Gobierno caótico, Daniel Scioli se resiste, obstinado, a que el fantasma de Néstor Kirchner lo arrastre a la trituradora. Blanco móvil del peronismo disidente, ejecuta pases mágicos para tratar de escapar de la tempestad.

Bombardeado, a horas de quedar como jefe hereditario tras la renuncia de Kirchner, apuró los movimientos: citará al Consejo del PJ para fines de la semana próxima y delegará la capitanía en manos de un «consejo ejecutivo» negociado entre los gobernadores.

Pero la jugada más explosiva opera en voz baja: Scioli comenzó un veloz alejamiento de Kirchner. Entre la necesidad y el convencimiento, trasmitió en oídos interesados que su intervención en el partido no responde a una estrategia oculta de Kirchner.

Se lo dijo, en la últimas horas, a cuatro gobernadores. Uno de ellos, persistente, lo interrogó dos veces y al final lo sondeó admonitorio.

- Daniel: nosotros te vamos a bancar pero vos te tenés que despegar de Kirchner -se le abalanzó el dirigente.

- Néstor está afuera. Acá me juego la mía -negó el bonaerense por tercera vez. Como el bíblico Pedro.

En privado, los gobernadores le sugieren a Scioli un atajo: la desratización del PJ de todo lo que huela a kirchnerismo.

En simultáneo, desde las tribunas del PJ disidente, en cambio, le gritan que tiene que hacer como Kirchner: renunciar. Ayer lo repitieron Juan Carlos Romero, Ramón Puerta, Felipe Solá y Gerónimo «Momo» Venegas.

Carlos Reutemann aportó una dosis: hizo trascender que Scioli le dejó un mensaje en el contestador del teléfono pero que no le respondió ni piensa responderle. «No me interesa hablar de las cuestiones del partido. Que de eso se haga cargo él», lo zamarreó.

La embestida crítica precipitó la decisión del bonaerense de reactivar el PJ y tomar distancia del patagónico. El ex presidente, sin embargo, sigue activo. Desde la cueva de Olivos pergeñó, ayer, una maldad: le pidió a Mario Ishii, su alcalde preferido, que renuncie.

Ishii, intendente de José C. Paz, presentó su dimisión en el Concejo Deliberante. Un cazabobos para incomodar a los demás intendentes. Si se va el cacique que le dio la victoria más holgada, con un corte de sólo 7 votos ¿qué deberían hacer los demás?

No fue la única intervención silenciosa del patagónico. Por un pedido de él, Hugo Moyano se fotografió con Scioli. No lo hizo a gusto. Su gente, anoche, relataba que lo incomodó aparecer junto a Scioli «que perdió», pero que lo hizo porque «me lo pidió Néstor».

Certezas

Por eso, la certeza de un despegue efectivo se comprobará en unos días cuando, tras terminar la ronda de consultas con sus colegas del interior, Scioli le ponga fecha a una reunión del Consejo del PJ. Hasta anoche, la fecha tentativa se estimaba para el jueves o viernes de la semana que viene.

¿Por qué no antes? Los teléfonos de los caciques arden con contactos y operaciones cruzadas. La coincidencia es llegar a la cumbre con una agenda ordenada y posturas uniformes. «No podemos hacer una reunión que termine en un desastre», avisó un cacique.

Ayer, atraídos por la jura de Juan Manzur, la Casa Rosada se pobló de gobernadores: Scioli, Jorge Capitanich (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Alperovich (Tucumán), José Luis Gioja (San Juan), Luis Beder Herrera (La Rioja) y, entre otros, Gildo Insfrán (Formosa).

Por un momento se propuso aprovechar el amontonamiento en Balcarce 50 e improvisar una reunión. El plan naufragó: antes, Scioli había visitado a Gioja en la Casa de San Juan y luego del acto invitó a Urtubey al piso 19 del Banco Provincia. Lo escoltó Alberto Balestrini.

Dialogó, además, con el tucumano Alperovich y el riojano Beder Herrera.

Se escribió un libreto único: ordenar el PJ, ponerlo en marcha luego de la siesta a la que lo sometió Kirchner, no implica acelerar la discusión por las candidaturas. Tampoco, por ahora, aparece como instancia probable la convocatoria a un congreso para definir nuevas autoridades.

Es, por otro lado, lo que piden los disidentes. A los gobernadores no les disgusta que esos peronistas le hagan el trabajo sucio de desgastar a Kirchner y Scioli pero tampoco llegarán al extremo de golpear al bonaerense. «¿Si no cómo gobierna?», inquirió uno.

Sin embargo, la grilla de 2011 está latente. El lanzamiento de Mario Das Neves puso a todos en guardia. En estos días, Kirchner se acordó más de una vez del chubutense. «Mario se equivoca: no se da cuenta que hasta que otro patagónico llegue a presidente van a pasar 100 años».

En la lotería de 2011 apareció, como un salvoconducto, un plan de Gioja: impulsar, desde el PJ, un proyecto para fijar un régimen de internas abiertas, obligatorias y simultáneas. El sanjuanino se mueve, en ese punto, como vocero de un puñado grande de gobernadores.

Ese mecanismo fue, tras las crisis de 2001, impulsado por el PJ, pero antes de la presidencial de 2003 Eduardo Duhalde lo suspendió por un pedido expreso de Elisa Carrió. Ahora, vía Gioja, buscan desempolvar el proyecto.

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