Scioli crece y busca aislar a Massa

Scioli crece y busca aislar a Massa
Recuperó 10 puntos de imagen positiva. Mostrando fe ciega en el proyecto del kirchnerismo se diferencia nítidamente del intendente de Tigre, su eventual competidor en el PJ por la candidatura a gobernador.
El conflicto del campo, la inseguridad o las candidaturas testimoniales. Por alguna de estas razones, o por todas ellas, y por qué no por algunas otras, en el 2009 la imagen de Daniel Scioli cayó como una flecha salvaje.

Por eso no sorprende que desde las comarcas bonaerenses aticen por estas horas una encuesta de Poliarquía que considera al gobernador como el dirigente del oficialismo con mayor imagen positiva.

En las últimas elecciones legislativas, esta consultora fue la única que acertó con la derrota de Néstor Kirchner –y de Scioli- a manos de Francisco De Narváez. Aquel pronóstico se publicó en víspera de los comicios en la tapa del diario La Nación, y mereció severas críticas del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Ese antecedente, dicen en La Plata, le da un aura de seriedad al sondeo, o al menos elimina la sospecha de manipulación por parte del gobierno provincial.

El trabajo consigna que la imagen positiva del mandatario creció diez puntos respecto al mes de diciembre. "Fue el dato sobresaliente y tiene que ver en cómo lo vieron al gobernador en las distintas cuestiones que le preocupan a la gente", fue la explicación que el director de la encuestadora, Fabián Perechodnik, ofreció a Radio Provincia.

El sondeo telefónico abarcó a mil personas mayores de 18 años de todo el país, de 40 centros de más de 10 mil habitantes, y con un margen de error del 3,2 por ciento. Se terminó de procesar el último viernes y llegó anteayer a la oficina del jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez.

El gobernador aparece quinto, detrás de Julio Cobos, De Narváez, Carlos Reutemann y Grabriela Michetti. Pero si se suma la imagen positiva con la regular, trepa al tercer lugar, a tres puntos del vicepresidente. Del puesto sexto al décimo aparecen Mauricio Macri, Pino Solanas, Roberto Lavagna, Felipe Solá y Elisa Carrió.

En el top ten hay algunas ausencias notorias. Entre ellas las de cuatro presidenciables: los ex mandatarios Kirchner y Eduardo Duhalde; y los gobernadores peronista Mario Das Neves (Chubut) y socialista Hermes Binner (Santa Fe). Ninguno, de todos modos, toca fondo como el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para cuya consideración sobran los dedos de una mano.

La encuesta de Poliarquía resultó un aliciente para Scioli. Sobre todo porque el camino hacia su reelección encuentra en Sergio Massa a uno de sus principales obstáculos dentro del PJ. Es que algunos sondeos, como el de Aresco, de Julio Aurelio, también asignan una alta imagen positiva al intendente de Tigre, aspirante no confeso a la gobernación.

Scioli tiene buen trato personal con Massa –se conocen hace dos décadas- pero lo recela políticamente. No es casualidad que Pérez lo haya dejado al margen de las reuniones que a menudo mantiene con los intendentes del conurbano. La explicación del jefe de Gabinete bonaerense redunda en la más elemental estrategia K: no hay matices, o se está con el proyecto o se está en contra.

"A los 134 intendentes, sean oficialistas u opositores, los acompañamos desde la gestión. Pero cuando articulamos políticas lo hacemos con los que se sienten contenidos y los que no se sienten contenidos quedarán aislados", detalla Pérez la lógica que impera en la construcción política provincial.

En buen criollo: Scioli compartirá fotos con Massa en actos de gestión –de hecho hay previstos dos actos para los próximos días- pero difícilmente su jefe de Gabinete le abra las puertas para debatir política provincial, una veda que incluye al otro intendente "rebelde", el platense Pablo Bruera.

El gobernador se obstina en mostrar las recientes instantáneas junto a los ministros nacionales Juan Manzur (Salud), Alicia Kirchner (Desarrollo Social), Florencio Randazzo (Interior) y Julio De Vido (Planificación). Es decir, aquellas que reflejen a un mandatario comprometido ciegamente con el proyecto K.

No es el caso de Massa, un gran cultor del juego propio. El intendente dice no querer quedar atrapado en los "personalismos", una manera de tomar distancia del kirchnerismo pese a que fue jefe de Gabinete, jefe de campaña y candidato testimonial en la lista K. Por eso en sus últimas apariciones públicas no trepidó en mostrar sus diferencias con la Casa Rosada en los temas más candentes.

El más claro ejemplo fue su respaldo inicial a Martín Redrado. Sin embargo, aclara por estas horas que lo suyo no es un grito de guerra y que si para la creación del Fondo del Bicentenario se necesita del paso al costado del titular del Banco Central no tendrá problemas en sumarse públicamente a ese reclamo.

"Ojo que, digan lo que digan, hablo mucho más con Kirchner ahora que cuando era jefe de Gabinete de Cristina", dice a los que lo quieren escuchar. Es precisamente eso lo que le preocupa a Scioli.

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