Scioli: "Cometimos errores y voy a sanar las heridas"

Prometió más diálogo en el PJ; habló con Macri y De Narváez
Daniel Scioli hablaba de "escucharse más" desde el fondo de una voz fatigada y ronca del otro lado del teléfono. Insistía obsesionado en un interés: "Llamar al diálogo a todos los peronistas". El gobernador transformaba en palabras la estrategia que sus colaboradores ya admiten en la intimidad: diferenciarse del estilo de Néstor Kirchner. "Lo necesita", repiten sus estrategas, si quiere encabezar, aún desde la debilidad y la derrota, la reconstrucción del peronismo.

La misión sobrevino ayer como un mandato, a primera hora de la mañana, entre los reproches de la derrota. "Quiero que sigas siendo gobernador. Y que te hagas cargo del PJ", le dijo Kirchner, en la soledad de la quinta de Olivos.

Desde ese momento, el gobernador no paró de hablar por teléfono. Mandó a llamar a los líderes de la oposición, a intendentes y a una decena de gobernadores. Acordó para hoy la primera reunión, con el chubutense Mario Das Neves, que ya se lanzó a la pelea presidencial. También estará con el jefe de la CGT, Hugo Moyano. En ambos casos, pedirá "unir al peronismo". En una entrevista telefónica con La Nacion, Scioli ayer cumplió al pie de la letra su plan de diferenciarse.

-¿Por qué decidió no asumir la banca de diputado?

-Porque es lo que la gente quiere. Que siga trabajando en contra de la droga, en favor del empleo, llevando soluciones. Mi vicegobernador, Alberto Balestrini, y yo sentimos que el mejor lugar para estar es al frente de la provincia.

-El PJ entra en una nueva etapa, ¿a quiénes incluirá?

-Voy a hablar con todos los gobernadores. También con sectores sindicales y legislativos. Tenemos que avanzar en una etapa de mayor diálogo. Hay que escuchar el mensaje de las urnas.

-¿Y cuál es ese "mensaje"?

-Hay que corregir los errores que cometimos. Pero no desde la quietud. Voy a estar más que nunca en la provincia, dispuesto a hablar, a sanar las heridas en el interior que pudieron quedar abiertas, sobre todo en los sectores del campo.

-¿La política oficial con ese sector fue un error?

-La agenda de los temas es muy dinámica. Hay un contexto internacional delicado. Tenemos que hablar de muchos temas. Todo el peronismo en esta etapa tiene una enorme responsabilidad.

-¿Podría convocar a De Narváez y a Solá al PJ?

-Primero tengo que hablar con mis colegas. Con De Narváez hablé hoy. Lo felicité. Charlamos en buenos términos. Dijo que no tenía problemas en aportar sugerencias en este proceso.

Por estas horas a Scioli se lo escucha siempre cansado: habla despacio, improvisa largos silencios, medita cada frase. Ayer con La Nacion se preocupó en ser ambiguo a la hora de hablar de los hombres de Unión Pro. Mantendrá ese perfil. Sus colaboradores íntimos ya hablan de un "PJ de puertas abiertas". Tienen una secreta esperanza: que Scioli encabece la reconstrucción con un nuevo estilo. Ser el líder "dialoguista" de un partido en crisis. El objetivo: sobrevivir a la derrota en la debilidad de un Gobierno con minoría legislativa, y no perder sus perspectivas camino a 2011.

Ayer Scioli hizo el primer intento. Habló con los gobernadores que pudo. Se comunicó con Gildo Insfrán (Formosa), José Luis Gioja (San Juan), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Mario Das Neves (Chubut), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Jorge Capitanich (Chaco). No habló con el santafecino Carlos Reutemann, pero se encargó de elogiarlo y pedirle que se integre. "Tenemos que hablar con todos los peronistas que han quedado en veredas opuestas", dijo.

-¿Podría llamar a internas? Hay varios peronistas que ya piensan en ser presidentes...

-Este es un momento para despolitizar el diálogo. Con todos los que hablé, encontré una gran predisposición. Pero hoy la prioridad no es 2011.

* -¿No está en una posición débil para encarar la reconstrucción? Viene de una derrota.

-Kirchner tomó una decisión y me toca a mí hacerme cargo. Respeto la voluntad popular. Hoy tenemos que escucharnos más. Y tenemos que seguir adelante. Voy a seguir trabajando por mi provincia. Y voy a hacer las autocríticas necesarias. Ustedes saben que viví adversidades. Y siempre aprendí de las adversidades mucho más que de los triunfos.

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