Scioli en campaña: con Kirchner, pero también por cuenta propia

Por: Eduardo Aulicino

Junto a Néstor Kirchner, pero además por su cuenta: también para Daniel Scioli la campaña será tarea dominante de aquí a fines de junio, con una zona gris donde se mezclará a diario con su agenda de gobernador. Hay espacio para las especulaciones más amplias sobre su futuro -la dinámica poselectoral del PJ no escapa a ningún análisis político-, pero al mismo tiempo pesa en sus planes electorales la necesidad de asegurarse un camino allanado en la Legislatura bonaerense.

El armado final de las listas en la Provincia expresó, como se esperaba, la preocupación central de Néstor Kirchner por asegurarse en la mayor medida posible el compromiso de los jefes locales del PJ, sobre todo en el Gran Buenos Aires. Es un fenómeno llamativo el que termina describiendo la estrategia K: el segundo cordón del GBA es la primera clave y, como en círculos concéntricos, el conurbano debería compensar la tendencia del interior y garantizar el resultado en la Provincia, que a su vez tendría que amortiguar los malos pronósticos en Capital, Santa Fe y Córdoba a la hora de hacer la lectura nacional. No es poco, incluso para el principal distrito electoral del país.

Scioli es un pieza central en ese esquema. Es, en definitiva, la más destacada candidatura testimonial, el formato con que se presenta a los dirigentes que no asumirán los cargos que disputan pero fueron convocados, y en muchos casos forzados, a ocupar lugares en las listas nacionales y provinciales.

Cerradas las listas, vale preguntarse -de hecho, lo hacen los protagonistas y los consultores- cuánto suma la figura de Kirchner y cuánto aporta el gobernador. En La Plata, evitan que cualquier comentario de esa naturaleza trascienda, pero está claro que el desafío asumido por Scioli frente a la movida del ex presidente lo coloca desde ya en las especulaciones sobre el día después de las elecciones en el peronismo. Al menos desde esa perspectiva, el escenario que se abra luego del 28 de junio no parece sólo reservado a Carlos Reutemann, el eje que se está armando alrededor de su figura y los peronistas hoy llamados disidentes.

Scioli necesita además garantizar mayoría en la Legislatura provincial. Su campaña, como número dos de la lista K, tendrá una parte de acompañamiento y un despliegue con perfil propio, visible en algunos puntos que buscará destacar de su gestión y también en el despliegue geográfico.

"Sigue siendo gobernador", dicen allegados al gobierno provincial para destacar que no abandonará el ritmo de actividades diarias vinculadas con la gestión. "Todo estará ligado al mensaje productivo. Políticas activas para fortalecer el modelo", agregan. En esa línea destacan por ejemplo -y no es un dato menor- el lanzamiento reciente de una línea de "créditos blandos" del Banco Provincia para el agro, que tendrá un capítulo similar para los sectores industriales.

En paralelo, se sucederán las actividades de campaña. Scioli quiere visitar todos los distritos y si es posible, más de una vez. Los distritos son muchos (134) y los días que quedan hasta las elecciones no son demasiados (48). Es probable que, en algunos casos, se tienda a realizar actos regionales que agrupen a referentes de varios municipios, especialmente en el interior.

Precisamente, el interior de la Provincia es un tema delicado para Kirchner, con una imagen muy golpeada allí a partir del largo conflicto con los sectores rurales. En esa franja, Scioli sufrió desgaste pero, según sus allegados, ha recompuesto parte del capital que había logrado.

Por razones de vínculo político y en algunos casos personal, el gobernador confía en su llegada a grandes ciudades de la Provincia donde el ex presidente también registra altos niveles de cuestionamiento, según la mayoría de las encuestas. Los casos más notorios son La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca.

Es un desafío de campaña para todos. Y también una apuesta personal que seguramente trasciende a la elección.

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