Scioli busca recuperar el apoyo de intendentes

En medio de rebeliones y quejas, el gobernador los reunió en La Plata; pidió "consenso" y "diálogo"
El gobernador Daniel Scioli se acercó al atril armado en medio de la carpa colocada especialmente en la gobernación y pidió "consenso". Después llamó a "ampliar el diálogo" y enumeró largos agradecimientos.

Caía la noche de anteayer en La Plata. En las mesas lo escuchaban en silencio casi un centenar de intendentes. Una nutrida reunión para la cual los máximos referentes de la gobernación habían llamado personalmente a los líderes locales durante días, para poder dar una muestra de "respaldo institucional del territorio" antes de fin de año.

Ayer, en La Plata, intentaban mostrar el listado de jefes comunales presentes en el ágape como una suerte de triunfo político. "Vino una cantidad de intendentes que no estuvieron el sábado", subrayaban en la gobernación, en referencia al acto que el ex presidente Néstor Kirchner encabezó en Tres de Febrero.

Es que el peligro de una incipiente rebelión en el justicialismo provincial, sobre todo de caciques del conurbano, empieza a alarmar al gobierno provincial. La crisis se agigantó por el distanciamiento entre el vicegobernador Alberto Balestrini y Néstor Kirchner.

Scioli estuvo en la misma mesa con Balestrini; el senador José Pampuro; el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Horacio González; el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, y los intendentes Julio Pereyra (Florencio Varela); Alberto Descalzo (Ituzaingó); Hugo Curto (Tres de Febrero), y Pablo Bruera (La Plata).

El gobernador pidió "esfuerzos" de los tres poderes para enfrentar "los problemas", sembró su repetido optimismo por el futuro y agradeció "la paciencia" de los referentes territoriales. Miraban, entre otros, José Eseverri (Olavarría) y Gustavo Pulti (Mar del Plata).

En despachos oficiales, ayer recalcaban que habían viajado a La Plata varios de los intendentes más críticos de Kirchner. Incluían en la lista a quienes en reserva toman prudente distancia del gobernador, que busca por el momento hacer equilibrio entre los coletazos de la ebullición.

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