Scioli arma una estrategia para despegarse de los K

Esta semana Daniel Scioli desarrolló lentos movimientos políticos para despegar su figura de la derrota del 28J y volver a subir, gradualmente, en la consideración pública.

Busca de esa manera, de mínima, volver a ser número puesto para competir por la gobernación en 2011 por el oficialismo, y, de máxima, frente al enorme pelotón de presidenciables por el PJ, intenta recuperar su sueño de ser el próximo presidente de los argentinos.

El lunes 29, cuando todavía dolía el golpe de las urnas, desde bien temprano, empezó a llamar, uno por uno, a quienes habían salido victoriosos en las elecciones. Sin distinciones.

De todos modos, el "operativo despegue" no le iba a resultar muy fácil. Esa misma semana, tanto Carlos Reutemann como Francisco de Narváez, entre otros, salieron a pedir públicamente su cabeza como titular del Partido Justicialista. Scioli, fiel a su estilo zen, trató de no responderles.

En cambio, se reunió con sus hombres de más confianza en la gestión: su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el vicegobernador, Alberto Balestrini, y siguió adelante con su plan.

Esta semana que termina se reunió con casi todos los intendentes de la provincia. Con los oficialistas y también con los opositores. Con los que Néstor calificó de traidores, como el jefe comunal de La Plata, Pablo Bruera, y con quienes el ex presidente buscó sin éxito acuerdos electorales, como el de Morón, Martín Sabbatella.

Mientras la Presidenta sorprendió con el llamado al diálogo político, Daniel lo practicó en silencio. Con eso también busca diferenciarse.

Esta semana sorprendió a un ministro cuando, hablando de Néstor Kirchner y su rol en las próximas internas del PJ, le respondió, impasible: "Néstor ya fue".

Con respecto a su gobierno, también desistió por el momento de efectuar cambios en su gabinete. Cree que, si los hubiera hecho esta semana, hubiera quedado pegado a las modificaciones que llevó a cabo el gobierno nacional.

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