Sciara anticipa un cambio de impuestos

Preparan una estructura tributaria "más progresiva y menos regresiva". Las cuentas fiscales muestran el impacto de la caída de la recaudación.
Ángel Sciara, ministro de Economía de la provincia, admitió que durante los últimos tres meses la curva de ingresos tiene una dirección descendente, como consecuencia de una baja de la recaudación provincial (que en marzo se redujo un 4 por ciento con respecto a febrero) y de la coparticipación federal, cuya merma supera el 6,5 por ciento. En este complicado escenario, envuelto –según Sciara– en un "leve proceso recesivo", las cuentas públicas sintieron el cimbronazo de la crisis: la Provincia tuvo un déficit de 250 millones de pesos en el primer trimestre del año. En este contexto, Sciara confirmó –en diálogo con Crítica de Santa Fe– que la administración de Hermes Binner "nunca dejó de pensar en una reforma tributaria", pero que ahora se plantea conformar "una estructura tributaria nueva, que trate de encontrar impuestos más modernos, que alienten la competitividad pero al mismo tiempo que se manejen en base a la capacidad contributiva, que sean progresivos y no regresivos, como son hoy los impuestos, tanto provinciales como nacionales".

—Usted consideró que la situación económica de la provincia no era tan grave. ¿Sigue pensando lo mismo después de tener números más concretos del tercer trimestre?

—La provincia atraviesa un leve proceso recesivo. La actividad disminuyó desde fines de 2008. Lo confirma el reflejo tributario de enero, febrero y marzo. La recaudación provincial disminuyó de la misma manera que lo hicieron los ingresos por coparticipación, cuando se los mira mes a mes. La coparticipación nacional subió en marzo 2009 con respecto a marzo de 2008 un 11 por ciento. Pero debe tenerse en cuenta que en ese 11 por ciento tiene que estar contenida la actividad económica y la tasa de inflación. Esto significa también que estuvimos peor en marzo que en ese mes del año pasado. El crecimiento en términos nominales termina siendo un decrecimiento en términos reales. La recaudación provincial cayó un 4 por ciento en marzo con respecto a febrero, mientras que los ingresos nacionales disminuyeron un 6,5 por ciento en ese lapso. An- helamos que esto se detenga, que sea un problema estacional, pero la tendencia de enero a marzo sigue siendo decreciente.

—¿Cuál es el nivel de déficit que se estima desde Economía?

— Hay un signo alentador. Habíamos presupuestado en junio de 2008 que en el primer trimestre de este año íbamos a tener 211 millones de déficit. Hoy vemos que estamos en esa situación pero con un escaso incremento: el rojo alcanza los 250 millones. Estos datos muestran que no hemos administrado mal los recursos. Las necesidades sociales superan y van a superar los recursos que actualmente son decrecientes.

Planteamos que una buena administración significa cumplir con los objetivos de gobierno y con las necesidades de la gente. En consecuencia, es preferible el déficit antes que el desempleo. Si el déficit es el saldo de evitar que aumente la desocupación, creo que vale la pena.

—¿Cómo será el manejo del gasto frente a esta coyuntura?

—Los recursos tienen un nivel de rigidez excesivamente alto: 85 por ciento. Es estructural, están armados así desde hace mucho tiempo. Esto significa que hay que tener los recursos para pagar. Es muy difícil de modificar esta situación. Los principales gastos rígidos, como masa salarial, prestaciones, Ley 5110 y coparticipación, entre otras cosas, representan el 60 por ciento del total. Esta rigidez obliga a tener una administración muy eficiente de lo que queda. Por eso, cuando se menciona livianamente qué hace el Estado que no mejora los gastos, debe tenerse en cuenta que sólo se maneja libremente el 15 por ciento. Cuando planteamos la reforma tributaria pensamos que con los ingresos marginales se podía cambiar la estructura de los gastos rígidos para que fueran menos inerciales.

—¿Hoy analizan cambios a nivel tributario?

—Nunca dejamos de pensar en una reforma tributaria. Pero lo que hoy estamos analizando es crear una nueva estructura tributaria, que trate de encontrar impuestos más modernos, que alienten la competitividad, pero que se manejen en base a la capacidad contributiva, que sean progresivos y no regresivos como son los impuestos tanto provinciales como nacionales. Esto nos conduce a trabajar con un conjunto de tributos nuevos. Es decir, innovar en la base tributaria y en la esencia de los impuestos. Hoy tenemos cuatro tributos básicos: Patentes, Inmobiliario, Sellos e Ingresos Brutos. Este último acapara el 70 por ciento de la recaudación. Nosotros planteábamos la reforma tributaria sin modificación de la participación relativa de estos cuatro tributos. Ahora tenemos que pensar en una estructura tributaria distinta. Pero esto requiere un acuerdo interprovincial, porque hay factores muy complejos. Se da el caso de que una empresa factura en una provincia pero produce en otra. Es necesario tener una institucionalidad que compense entre provincias estos impuestos que se generan en un lugar y que se pagan en otro.

Lápiz fino para las obras públicas

El ministro de Economía, Ángel Sciara, consideró que "con las obras públicas que tienen financiamiento de rentas generales habrá que reacomodar las prioridades y establecer cambios en los ritmos de ejecución para ajustarlos a los nuevos ritmos de recaudación de tributos".

"Cuando elaboramos el presupuesto, el gasto en obra pública era de 2.000 millones. Hay una parte que se financia con rentas generales y otra con financiamiento externo. Hay que prestar atención a las obras que se solventan con rentas generales. Allí se deben reacomodar las prioridades para ajustarlas a los nuevos ritmos de recaudación de tributos. Es una lógica administrativa que creo que es correcta".

Sciara advirtió que en la provincia "hay una nueva fuente de recursos que es el Fondo Solidario Federal, proveniente de los derechos de exportación a la soja. Hay un conjunto de obras que podrán ser financiadas con este fondo".

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