Schiaretti prometió obras y defendió su gestión

Schiaretti prometió obras y defendió su gestión
Ponderó la buena relación con Giacomino . Se dijo “independiente” de los K. Anunció la construcción de gasoductos. Videos.
El gobernador Juan Schiaretti utilizó los 54 minutos que duró su discurso de ayer ante la Legislatura provincial con cuatro objetivos puntuales: confirmar la realización de algunas obras que ya habían sido anunciadas; exponer los logros de su primer año de gestión; ponderar al máximo su excelente relación con el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino; y sentar las bases de su liderazgo político para el año electoral que ya ha comenzado; esto es, diferenciarse del matrimonio Kirchner, del retador más cercano Luis Juez, y también de su predecesor y ex padrino político José Manuel de la Sota.

A las 11 de la mañana, con media hora de tardanza, el gobernador ingresó al recinto legislativo para inaugurar el 131° período ordinario de sesiones y fue recibido como hace un año, con las gradas repletas de militantes al grito de "¡Juan, querido, el pueblo está contigo!".

La denuncia de fraude que sobrevoló aquella sesión inaugural de 2008 no tuvo lugar en la de ayer. Pero las presencias de Juez y de Giacomino, acomodados por el Protocolo en uno y otro extremo del recinto, equidistantes del atril desde donde habló el gobernador, le otorgaron cierto grado de tensión al ambiente.

Schiaretti ingresó al recinto de la mano de su esposa y funcionaria, Alejandra Vigo, y tras un rápido saludo a los miembros del Tribunal Superior y a los integrantes del gabinete, respondió a la convocatoria del vicegobernador Héctor Campana para pronunciar el discurso.

Repaso. La mayor parte del mensaje, que leyó a través del sistema telepronter, la dedicó a repasar lo que consideró logros de su primer año de gestión. Destacó la puesta en marcha de la Policía Caminera; la implementación y sanción de la reforma político-electoral que eliminó las sumatorias e incluyó el sistema de votación por boleta única; el incremento del número de policías y la adquisición de patrulleros y chalecos antibala, y repitió en nueve ocasiones la muletilla: "Estamos construyendo la Córdoba del futuro". También señaló las obras de refacción emprendidas en hospitales, en escuelas y en rutas provinciales. Defendió el censo provincial, que fue cuestionado por varios intendentes, y la reforma previsional, "que –dijo– permitió terminar con las jubilaciones de privilegio".

Afirmó que en 12 meses "intensos, difíciles", había ido 205 veces a diversos pueblos y ciudades "donde nunca antes fue un gobernador", lo que pareció una desmentida pública de aquel supuesto récord de visitas del que tanto se enorgullecía De la Sota. La tribuna le dedicó entonces el primero de los 38 aplausos de la mañana.

El segundo aplauso bajó de la tribuna y contagió a todo el oficialismo cuando Schiaretti dijo que había restablecido la convivencia política institucional con todos los intendentes, "especialmente, el vínculo entre el Gobierno provincial y la Municipalidad de la ciudad capital que estuvo resentido durante años".

Del repaso, el gobernador pasó a los anuncios en materia de obra pública, seguridad, educación y salud. (Ver recuadro)

Dos de esos anuncios fueron los más festejados por los dirigentes y la militancia oficialista: el Banco de Desarrollo de Brasil había confirmado el financiamiento de la construcción de gasoductos troncales para toda la provincia por un monto de 971 millones de pesos. El otro anuncio fue menos concreto, pero el contenido, la significación política, y el modo en que lo expresó el gobernador, desató la algarabía de la tribuna. "Trabajando mancomunadamente con el intendente (de Córdoba, Giacomino) –dijo Schiaretti– y con el sector privado, le vamos a cambiar el rostro a nuestra capital provincial". Y, en obvia referencia al proyecto de venta de la Casa de las Tejas y de edificación del centro cívico en la estación del ex Ferrocarril Mitre, agregó: "Vamos a reconfigurar la trama urbana de Córdoba revirtiendo años de degradación y no vamos a permitir que los eternos defensores de la máquina de impedir les roben los sueños a miles de cordobeses". Todos entendieron que se refería a la oposición, en particular a los juecistas que en sus bancas habían colocado carteles con la inscripción "Córdoba no se vende".

La cuestión nacional. Schiaretti aludió a la relación con el Gobierno nacional en tres ocasiones. En la primera agradeció el envío de fondos para la realización de obras viales. Nadie aplaudió. En la segunda se explayó sobre el conflicto con el campo (reiteró su posición de que "el campo fue, es y será la base del progreso de Córdoba") y reclamó que haya diálogo. Y en la tercera planteó la necesidad de una nueva ley de coparticipación federal, y defendió la independencia con la que defiende los intereses provinciales. Y disparó: "No me voy a arrodillar ante nadie". Entonces, sí, la tribuna explotó.

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