Schiaretti dio otro paso de acercamiento a los K.

En Córdoba intenta marcar distancia, pero el miércoles en Olivos ratificó su adhesión al Gobierno nacional.
Los 300 intendentes cordobeses aplaudieron a la presidenta Cristina Fernández cuando ingresó al atestado auditorio de la quinta de Olivos. A pocos metros de allí, con indisimulable satisfacción, el titular del PJ nacional Néstor Kirchner observó la imagen a través de un plasma, en su amplia oficina de la residencia presidencial.

En medio de los embates de la interna peronista por los desprendimientos del bloque oficialista, el gobernador Juan Schiaretti se encargó de llevarle el miércoles pasado una cuota de tranquilidad política a los Kirchner.

No sólo fue la gran cantidad de intendentes –la mayoría peronistas y casi 70 radicales– que embarcó a Olivos, sino que en su discurso Schiaretti abandonó su habitual mesura para elogiar de manera explícita la política económica de los K.

Más allá de la estrategia de “independencia” de la Casa Rosada que el gobernador pregona en sus discursos en Córdoba, el acercamiento con los Kirchner es indisimulable.

Esto ya le generó algunos roces con las entidades agropecuarias cordobesas. El delasotismo también sigue con atención los pasos del gobernador.

A la fuerte reacción oficial al presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, por su discurso en Leones, en las últimas horas se sumó el apoyo de Schiaretti a la posible nacionalización de la comercialización de granos al exterior. Si bien el gobernador aclaró que se debe hacer con la “participación de las entidades agropecuarias”, los ruralistas miran con recelo este acercamiento con la Rosada.

Luego del mensaje de Buzzi, en el cual exhortó a los dirigentes opositores cordobeses a que se unieran, el ministro de Agricultura, Carlos Gutiérrez, y el de Gobierno, Carlos Caserio, se encargaron de comunicarles a los ruralistas locales la bronca del gobernador.

“El Gobierno provincial los acompaña en el reclamo del sector. Ahora, si quieren hacer política y trabajar para la oposición para restarle poder al Gobierno en el Congreso, en eso no los podemos acompañar. Aunque con criterio propio, somos parte del Gobierno”, palabras más, palabras menos, fue el mensaje que se intentó transmitir desde la Casa de las Tejas.

Tal vez preocupado por la reacción de los ruralistas, anoche desde la Casa de las Tejas se aclararon los alcances de los dichos del gobernador sobre la posible nacionalización del comercio exterior de granos (más información en 6A). Además, se informó que Schiaretti no irá hoy al Congreso nacional, donde la Presidenta inaugurará las sesiones ordinarias (más información en 4A).

Desde el entorno del gobernador dicen que nada cambió y que mantendrá su estrategia de tener una “relación institucional” con el Gobierno nacional.

Los últimos movimientos de Schiaretti tendrían que ver más con necesidades de su gestión, que con una decisión política. La crisis financiera está impactando en la recaudación y la Provincia cada vez está más atada a la caja nacional. Schiaretti no está dispuesto a correr el riesgo de no poder pagar los sueldos a los estatales. Allí está la raíz de su último acercamiento a los K.

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