Schiaretti, el gobernador menos representado en el Congreso

A partir del 10 de diciembre, cuando asuman los candidatos que resultaron elegidos en la elección del domingo último, el gobernador Juan Schiaretti no tendrá representantes en el Senado de la Nación y sólo un diputado de su sector interno en la Cámara Baja.
En el Senado, asumirán sus opositores Luis Juez y Norma Morandini (Frente Cívico) y Ramón Mestre (UCR). En Diputados, sólo tendrá un hombre de su confianza: el diputado recientemente electo Francisco Fortuna.

Ni la nueva diputada Estela Garnero ni el histórico Jorge "Zurdo" Montoya (quien tiene mandato hasta 2011) darán al gobernador lo que éste necesita.

Garnero porque su principal misión será representar los intereses del campo, como lo aclaró desde que aceptó la candidatura; Montoya porque en la última elección, según se quejaron en el búnker schiarettista, tuvo algún coqueteo con Eduardo Accastello.

Alcances. ¿Qué significa para un gobernador una casi nula representación parlamentaria nacional? En primer lugar, un signo de debilidad política.

Un achicamiento de las perspectivas reales de trascendencia personal en la política nacional. Y desprestigio ante sus pares, más aún si se trata de gobernadores peronistas.

Schiaretti será el único gobernador sin un hombre de confianza en el Senado. Es cierto que Mauricio Macri tampoco tendrá senadores propios, pero Macri no es gobernador, sino jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y a partir de diciembre tendrá una considerable representación en Diputados.

La impotencia política operativa de una escasa representación se padece más en la Cámara baja. Es allí donde se agregan o se quitan del presupuesto nacional obras de infraestructura para las provincias, que financia el poder central, según la fuerza de las presiones que puedan ejercer los diputados.

Fortuna tendrá que esmerarse y hacerle honor a su apellido para lograr, en soledad, la inclusión de alguna obra o de alguna partida especial que necesite Schiaretti.

"Tampoco alcanza un voto –coinciden políticos cordobeses con experiencia en Diputados– para negociar algo con el Gobierno nacional".

En otras palabras, Schiaretti no podrá utilizar la frase "tenés mis votos en el Congreso, pero acordate de la repavimentación de la ruta que me prometiste", que suelen usar los gobernadores cuando los llaman desde la Casa Rosada en busca de apoyo para alguna ley importante.

Esquivo bloque cordobés. Excepto Fortuna, la representación cordobesa en la Cámara Baja no responde –ni responderá– políticamente al gobernador.

El radicalismo cordobés contará con Oscar Aguad, Gladys Espíndola e Hipólito Faustinelli, quienes se sumarán a Heriberto Martínez, Silvia Storni y Héctor del Campillo, cuyos mandatos finalizan en 2011.

Para el posicionamiento de Juez, trabajarán Gumersindo Alonso, Susana Mazzarella y Ernesto Martínez, mientras que Carmen Nebreda y Nora Bedano, ésta última hasta 2011, lo harán a las órdenes del Gobierno nacional.

Las cuatro bancas cordobesas restantes, con mandato hasta 2011, responden a la Coalición Cívica de Elisa Carrió (Griselda Baldada y Juan Carlos Vega), al peronismo de los hermanos Rodríguez Saá (César Albrisi) y a la independencia de la ex juecista y ex kirchnerista Cecilia Merchán.

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