Schiaretti y Boudou, aún sin acuerdo

El ministro de Economía de la Nación dijo anoche que se sigue conversando. Exige que Córdoba desista de los tres juicios.
"No vayan a pensar cosas raras", dijo, bromista, al comenzar el acto. Después, cuando promediaba su discurso y él ingresó al lugar, volvió sobre el asunto, con otra humorada: "Para que vean que no estamos peleados. ¿Qué tal, gobernador, cómo le va?".

Los dos comentarios de la presidenta Cristina Fernández, sin embargo, lejos estuvieron de desmentir que la relación con el gobernador Juan Schiaretti esté en vías de normalización. Sobre todo al finalizar una jornada como la de ayer, en la que Schiaretti llegó a esta capital con la expectativa de destrabar al menos parte del dinero que la Nación le retiene a la Provincia.

Anoche, Schiaretti permanecía en Buenos Aires porque Aeroparque no estaba operando por malas condiciones climáticas. Después de dos reuniones mantenidas con el ministro de Economía, Amado Boudou, antes y después del acto con la Presidenta, éste había quedado en llamarlo por teléfono a última hora.

Lo último que trascendió fue que Boudou insistía en que la Provincia debe desistir de los tres juicios entablados ante la Corte Suprema para que el flujo de dinero se destrabe.

Córdoba, por su parte, ofrece levantar dos de los litigios (las demandas cautelares por el incumplimiento del Programa de Ayuda Financiera y por la retención de transferencias a la Caja de Jubilaciones posteriores a 2007) a cambio de que comiencen a normalizarse los envíos por ese concepto con unos 300 millones de pesos de desembolso más o menos inmediatos.

Pero Schiaretti rechaza levantar el tercer juicio, que es por fondos no liquidados a la Caja entre 2002 y 2007 por unos 1.200 millones de pesos. El argumento oficial es que el gobernador estaría incumpliendo sus deberes de funcionario público si desiste de reclamar algo que, a su juicio, corresponde a la Provincia.

Los hechos y los gestos del acto en la Casa Rosada probaron que la tirantez persiste.

En el acto, para aventar el pensamiento de que hay "cosas raras", la Presidenta dijo que allí, en primera fila, estaba "el ministro" cordobés que iba a firmar el convenio de adhesión al Programa de Asignación Universal por Hijo. No había ministro cordobés alguno, ni en primera fila, ni en todo el salón. Y al convenio, finalmente, lo firmó Schiaretti, acompañado en su viaje a Buenos Aires sólo por su jefe de Protocolo, Rodolfo Iparraguirre.

Del lado del gobernador, hubo más de un gesto de malestar. Para empezar, su llegada tarde (¿habrá sopesado incluso pegar el faltazo?) y la expresión severa que mantuvo durante el discurso presidencial, sentado al lado del santafesino Hermes Binner. Después, la expresión de póquer cuando la Presidenta les mostraba las tarjetas con que se cobrará la asignación y la salida rápida –fue el primero en hacerlo– del salón.

La prisa, sin embargo, tuvo también otra razón. Retomar con Boudou, presente en el acto, la reunión que había quedado inconclusa al mediodía, con la asistencia del secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Fue casi una hora de conversación, en alguna oficina del primer piso de la Rosada, sin que pudiera confirmarse si en algún momento intervino la Presidenta.

Pero el final tampoco arrojó resultado alguno. Inhabitual en él, Schiaretti ignoró a la prensa y se retiró por el Salón de los Bustos, hacia la explanada de la calle Rivadavia. Detrás, a unos pasos, acompañado de colaboradores, Boudou. "Hubo y hay conversaciones", esquivó el ministro, abordado por este diario, sobre la vereda de Balcarce. ¿Acuerdo? "Que seguimos conversando. Somos gente grande. El interés es el bienestar de todos los cordobeses".

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