Sarney, a punto de perder la presidencia del Congreso de Brasil

Ex jefe de Estado de Brasil, en los mismos tiempos en que Raúl Alfonsín gobernó Argentina, el senador José Sarney está a horas de perder la presidencia del Congreso brasileño, cargo que asumió hace 4 meses. El embate de la oposición para obligar al político de 79 años a dejar el puesto se justifica en su "falta de control" sobre hechos administrativos ilegales cometidos en el Senado. A eso se añadió una irregularidad que tendría como protagonista a uno de sus nietos, a quien se acusa de manejar la concesión de créditos a favor de senadores y empleados de la Cámara Alta. Lo cierto es que las acusaciones contra Sarney remiten a casos de corrupción ocurridos en los últimos 12 años, no sólo bajo el gobierno de Lula sino también bajo el de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. La oposición, que llegó a votarlo a principios de año para que asumiera ese lugar, ahora pide que se vaya ya.

Los legisladores opositores, básicamente del socialdemócrata PSDB y del conservador Demócratas (DEM) -a quienes se alió la agrupación de izquierda PSOL- sostienen que el Congreso está sin mando. El presidente del Partido Socialdemócrata, el senador Sérgio Guerra sostuvo que "la gran tragedia es que no tenemos más presidente del Senado (que a su vez preside el Congreso)". Según Guerra, Sarney está entre los legisladores que en el pasado obtuvieron "beneficios" administrativos como por ejemplo el alquiler de la residencia en Brasilia (se sabe que el ex presidente tiene casa propia en el distrito federal). A eso se sumó el montaje de un esquema de créditos para senadores y sus asesores que era operado, entre otros, por José Adriano Cordeiro Sarney, nieto del político.

Quien debe saldar políticamente la situación es el presidente Lula da Silva. Hasta ahora, se mantuvo fiel a Sarney. Pero esta noche, el oficialista Partido de los Trabajadores discutía qué posición tomar en adelante. Ocurre que hay un riesgo y es que el gobierno pierda la presidencia del Senado y del Congreso a manos de la oposición.

Es casi seguro que el PT intentará convencer a su socio de que abandone el puesto para evitar males mayores, en momentos en que se deben definir grandes cuestiones nacionales como la reforma política.

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