Sarkozy quiere fortificar las escuelas

Duro plan para frenar el ingreso de armas
PARIS.- En una movida de clara inspiración electoralista, el presidente francés Nicolas Sarkozy propuso ayer instalar cámaras de vigilancia en las escuelas, detectores de metales como los que existen en los aeropuertos, revisar los portafolios de los alumnos y crear unidades volantes de policía para intervenir en episodios de violencia.

A nueve días de las elecciones del 7 de junio para renovar el Parlamento Europeo, Sarkozy decidió enarbolar el fantasma de la seguridad, recurso que le abrió las puertas del poder en 2007.

"Debemos hacer santuarios de los colegios", propuso en un enérgico mensaje pronunciado en el Palacio del Elíseo destinado a explicar el plan de seguridad adoptado por el gobierno para evitar la violencia en las escuelas.

Anticipándose a las críticas que suscita ese plan entre los docentes y en la oposición política, admitió que era "lamentable tener que llegar a esta situación".

"Pero ¿cómo actuar de otra manera en el contexto actual? ¿Esperar que se produzca lo irreparable?", insistió, luego de recordar el antecedente de Winnenden (Alemania), donde un alumno mató a 17 personas, y citar los principales episodios con armas ocurridos durante el último año en las escuelas francesas. Los delitos en recintos educacionales aumentaron el 4% en marzo, el 2% en abril, y para mayo "se esperan cifras difíciles".

"No vamos a tolerar la presencia de armas en establecimientos escolares", advirtió. A partir de ahora, "el ingreso de armas a un colegio no será una simple infracción, sino un delito", indicó.

El nuevo dispositivo se concentrará en forma prioritaria en 184 escuelas consideradas "calientes", en su mayor parte de los suburbios de París, más un reducido número en la periferia de grandes ciudades como Lyon y Marsella.

El programa, diseñado por el ministro de Educación, Xavier Darcos, establece que los agentes encargados de las tareas de vigilancia en los colegios podrán ser miembros de la reserva civil de la policía nacional, es decir, jubilados o voluntarios. Esos funcionarios deberán aprobar los mismos exámenes de aptitud física y psíquica que existen para los bomberos voluntarios.

El objetivo es que esos equipos, en colaboración con la policía, puedan actuar contra los jóvenes más iracundos o los grupos que perturban la vida normal de los barrios periféricos. "Hay que terminar con la dictadura de los buenos sentimientos y hacer frente a la realidad", dijo, y prometió que la prioridad de su política en materia de seguridad es "la reconquista de los barrios problemáticos".

El combate se extenderá, incluso, a "las zonas comunes de los edificios, los departamentos y los sótanos ocupados ilegalmente", en poder de las bandas responsables de "la violencia urbana [?], la delincuencia, y el tráfico de drogas y de armas".

Sin sanciones

Sarkozy, sin embargo, rehusó validar otra propuesta de Darcos, que propiciaba adoptar sanciones financieras contra los padres de los alumnos violentos o sorprendidos con armas en su poder.

Los sindicatos de docentes criticaron severamente ese programa que, según dicen, corre el riesgo de "convertirlos en policía o en agentes de seguridad privada".

El líder verde Daniel Cohn-Bendit, que encabezó la rebelión estudiantil de mayo de 1968, también censuró ese plan, del que dice que "no tiene ni pies ni cabeza". Una crítica similar formuló, por su parte, la diputada socialista Delphine Batho: "Es una terrible confesión de fracaso", pues significa que "en sus dos años de gobierno no obtuvo ningún resultado".

Sarkozy parece preocupado por el escaso caudal (26%) de votos que le acuerdan los sondeos para las elecciones al Parlamento Europeo. Aunque la Unión para un Movimiento Popular (UMP) mantendría su posición de primera fuerza política de Francia, el partido de Sarkozy saldría muy debilitado de las urnas.

Si bien el Partido Socialista obtendría apenas el 19%, la suma de votos de todos los partidos opositores podría ser interpretada como una censura contra el gobierno.

Comentá la nota