Sarkozy enfrentó una huelga general por su política económica

Sarkozy enfrentó una huelga general por su política económica
Más de un millón de franceses protestaron este jueves contra la política económica de su presidente, Nicolas Sarkozy, en lo que fue la mayor huelga que enfrenta desde su llegada a la presidencia.
Los informes de la policía están por debajo de las de los sindicatos, que afirmaron que la protesta había convocado a alrededor de 2,5 millones de personas.

En todo el país hubo unas 200 manifestaciones y las huelgas en los diferentes ámbitos paralizaron amplios sectores de la vida pública.

Varios medios locales hablaron de un "jueves negro". Numerosos servicios suburbanos y ferroviarios quedaron suspendidos, las emisoras de radio públicas emitieron música en vez de noticias y en los centros sanitarios sólo funcionaron los servicios de emergencia. Escuelas y oficinas de correos permanecieron cerradas.

Sin embargo, no se produjo un caos de tránsito debido a que la huelga estuvo anunciada con anticipación y muchas personas se tomaron el día libre. La oposición socialista apoyó las manifestaciones, a las que habían convocado ocho sindicatos.

"Nosotros, los trabajadores, estamos siendo sobreexigidos, mientras que la mayor parte de la torta es para los estratos superiores", indicó el trabajador de Renault Pascal Guinet durante las protestas en París.

"Se reduce el personal, los empleados son puestos bajo presión", agregó. La pensionada Martine Poilve le reprocha al gobierno un poder adquisitivo cada vez menor. "Además, el sistema de salud es demasiado caro, como pensionada no puedo recibir los tratamientos como corresponde", criticó.

La protesta aunó a gran parte de la sociedad. Los alumnos protestaban contra las medidas de reducción planificadas, los trabajadores contra la amenaza de despidos, los empleados públicos contra la reducción de puestos de trabajo.

Algunos critican que el respaldo ofrecido por el Estado francés mediante el paquete de medidas para reactivar la coyuntura económica esté dirigido fundamentalmente a los bancos y a la industria.

"No queremos pagar por una crisis ocasionada por los bancos", declaró el director del sindicato CFDT, François Chérèque. "Reclamamos un segundo plan de ayuda que apunte esta vez al poder adquisitivo".

Aunque Sarkozy se mostró reservado en los últimos días y recomendó a sus ministros sustraerse de cualquier provocación, por la noche se refirió por primera vez a la medida de fuerza y la calificó como "una inquietud justificada".

"Esta crisis significa para el gobierno la obligación de escuchar, la predisposición a dialogar, pero también la decisión de actuar", indicó Sarkozy en un comunicado dado a conocer en París. En febrero se reunirá con los sindicatos y enfatizó que Francia saldrá fortalecida de la crisis.

Los sindicatos informaron que según cada sector se plegó hasta un 70% de los trabajadores a la medida de fuerza. Se estimó que la huelga implicó un gasto de entre 300 y 400 millones de euros. Según informó el ferrocarril del Estado, SNCF, se suspendieron más del 60% de los viajes interurbanos y el 40% de los viajes en trenes de alta velocidad.

En el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle se suspendió uno de cada cinco vuelos y en el de Orly más de un tercio. La empresa de telecomunicaciones de Francia, el correo y el gigante energético EDF informaron una adhesión a la huelga de un 30%. Un 70% de los maestros se adhirió a la medida de fuerza.

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