Sarko no tiene contrincante

El desempleo, la recesión y algunos errores empañaron el sueño expresado en el lema de campaña "Trabajar más para ganar más". Sin embargo, Sarkozy les ganaría a todos sus rivales si hubiera elecciones.
El presidente francés cumple dos años en el poder con un panorama de película: tiene un 63 por ciento de opiniones negativas, pero ninguno de sus rivales es capaz de capitalizar el descontento que ha generado la combinación de su política y los efectos de la crisis financiera internacional. El paro, la recesión y varias medidas adoptadas por el Ejecutivo que dirige François Fillon empañaron el sueño que surgió hace dos años de la mano del lema de campaña: "Trabajar más para ganar más". Esa propuesta nunca se hizo realidad y Nicolas Sarkozy corre hoy como un maratonista de fondo, silbado por el público, pero sin ningún adversario capaz de disputarle la línea de llegada. La paradoja presidencial es tal que, incluso en plena crisis de credibilidad, Nicolas Sarkozy saldría hoy primero en caso de disputarse una elección presidencial. El socialismo es una sombra difusa que no encarna una alternativa ni un discurso verosímil.

Dos años después de su victoria ante la socialista Ségolène Royal, una encuesta de opinión publicada a principios de semana revela que el 65 por ciento de los franceses está "decepcionado" por la gestión de Nicolas Sarkozy, mientras que el 63 por ciento estima que el balance de su gobierno "es más bien negativo". Y sin embargo, según otro sondeo publicado este domingo por el vespertino Le Monde, Sarkozy les ganaría a todos sus rivales si Francia tuviera que acudir a las urnas para elegir a un nuevo presidente. Sarkozy sigue entonces en campaña para la reelección en 2012 y ayer se dio el lujo de asumir el liderazgo de la campaña electoral para las elecciones europeas del mes de junio, donde, según los sondeos, la derecha parte favorita. Elegido en mayo de 2007 con una propuesta de cambio y con un discurso amplio con el que le arrebató a la izquierda temas que le eran propios, Sarkozy hizo sonar con el movimiento que transforma en contraste con los 12 años de gestión de su predecesor, Jacques Chirac. La acción contra el letargo acabó en una decepción. Para los socialistas, que editaron un cuaderno de 32 páginas con los errores de la política gubernamental, el balance de la gestión es un "fracaso rotundo y apabullante". "La situación de Francia en mayo de 2009 es peor que en mayo de 2007 y no sólo por causa de la crisis", dice el documento, que denuncia "la ideología liberal" de Nicolas Sarkozy, así como sus promesas, que se quedaron a medio camino: "En temas como el poder adquisitivo, el empleo, la educación, las libertades, la inseguridad, y frente a todas esas promesas vemos que los resultados muestran un fracaso rotundo y apabullante", afirmó el portavoz del PS, Benoît Hamon. Pero estas críticas y las que manifestó el centrista François Bayrou ni siquiera rasguñan al mandatario. En un libro publicado la semana pasada por François Bayrou –Abus de pouvoir (Abuso de poder)–, el líder centrista califica la gestión de Nicolas Sarkozy como una "egocracia", como un mandato donde el presidente gobierna "en primera persona" y al que le gusta "mostrarse como un superhombre".

Esas críticas también se escuchan en las voces populares, en las oficinas y en la calle. Con todo, Nicolas Sarkozy gobierna sin que se esboce una figura alternativa. Los socialistas siguen planteando esquemas de alianza que ya no funcionan y tampoco se resuelven a oficializar lo que ya es un hecho: la transformación del socialismo en un gran espacio de centroizquierda.

A su manera combinada, Nicolas Sarkozy sacó mucho provecho a la vez de la crisis mundial y de la presidencia semestral de la Unión Europea. Sarkozy actuó rápidamente tanto con el conflicto militar entre Georgia y Rusia como con la crisis internacional. Francia vio a un presidente que viajó a Moscú y obtuvo un alto el fuego, y luego a un presidente que, en medio del marasmo financiero, hizo hablar a Europa con una sola voz.

Pero las realidades nacionales llevaron los índices de popularidad por el suelo a medida que la crisis económica degradaba la situación, que el paro aumentaba y que los efectos de la política que Sarkozy implementó a partir de 2007 tenían un efecto aun más nefasto aunados a la crisis. En las respectivas ediciones especiales realizadas en ocasión de estos dos años de mandato, la prensa francesa destacaba que de hecho, dos años más tarde, no existe en los hechos ninguna reforma emblemática de gran magnitud como la que sus promesas dejaron entrever.

El paisaje social o político de Francia sigue intacto. Le Monde recordaba que el ex presidente Valéry Giscard d’Estaing legalizó el aborto, que el socialista François Mitterrand abolió la pena de muerte y que Jacques Chirac suprimió el servicio militar. La crisis no sólo enterró las promesas de Nicolas Sarkozy sobre el mayor bienestar de Francia sino que, también, frenó en gran medida el impulso reformista–liberal del presidente. Francia tiene hoy niveles de desempleo inéditos desde los años ’90, con 2,5 millones de desempleados. Este miércoles, Nicolas Sarkozy festejará sus dos años de mandato con una reunión en el palacio presidencial.

Francia tendrá así dos deudas pendientes: las promesas de Nicolas Sarkozy y la existencia de una oposición estable, digna y coherente. Sin ella, Sarkozy seguirá siendo el único comandante a bordo de la democracia francesa.

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