Sarko no quiere la burka

El líder parlamentario del gobernante partido francés va a presentar dentro de dos semanas un proyecto de ley para prohibir el velo de todo el cuerpo en las calles de París y en todos los lugares públicos. El anuncio hecho por Jean-François Copé termina con un debate de seis meses sobre la burka y su equivalente árabe, el niqab, que divide tanto a la derecha como a la izquierda, y probablemente moleste al presidente Nicolas Sarkozy.
Copé, en una entrevista con Le Figaro, dijo que presentará un proyecto de ley que impondría multas de hasta 750 euros a cualquiera que apareciera en público con "su rostro totalmente cubierto". Las excepciones, que todavía tienen que especificarse, permitirían el uso de máscaras para "ocasiones tradicionales, festivas", como carnavales. Castigos más severos se establecerán para los hombres que "fuercen" a sus mujeres o a sus hijas a usar velos que le cubran el cuerpo.

El presidente Sarkozy ha estado tratando de contener un aumento del sentimiento antiislámico desatado en Francia por su llamado en octubre a un "debate sobre la identidad nacional". Dijo el lunes que no veía razón para que una inmediata legislación prohibiera la burka o el velo hasta el piso. En una reunión privada con miembros del Parlamento de su partido de centroderecha, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), sugirió que simplemente deberían pasar una resolución declarando que la burka o el niqab son contrarios a las tradiciones francesas de libertad y las leyes sobre los derechos de las mujeres. Si tal declaración en la Asamblea Nacional no tuvo efecto, dijo el presidente, el Parlamento podría legislar en seis meses.

Copé, el líder de la abrumadora mayoría del UMP en la Cámara de Diputados del Parlamento, le dijo, sin embargo, a Le Figaro que publicaría un borrador de la ley en dos semanas para, en efecto, prohibir la burka. Una vez pasado, dijo, la ley podría estar en suspenso durante seis meses para permitir "discusiones" con la comunidad musulmana en Francia.

Este es el último de una serie de actos desafiantes de Copé, que se ve a sí mismo como el futuro sucesor de Sarkozy. Una comisión parlamentaria para investigar el uso de la burka o del niqab en Francia –establecida el verano pasado– no publicará sus conclusiones antes de fin de este mes.

El cuerpo del principal partido de la oposición, el Partido Socialista, dijo ayer que "se oponía totalmente a la burka", que finalmente era una "prisión para mujeres". Pero anunció, después de un agitado debate de dos horas en su Ejecutivo nacional, que una prohibición legal sería "contraproducente" y "oportunista".

Sin embargo, Copé puede contar probablemente con el apoyo de una gran mayoría de diputados de su propio partido, y los centristas e izquierdistas de los partidos de la oposición, cuando presente su proyecto de ley a la asamblea. El debate sobre la burka –y si es fundamentalmente contrario a los compromisos republicanos franceses con la libertad e igualdad– fue lanzado por un miembro comunista del Parlamento en junio pasado. Algunas altas figuras de la izquierda han apoyado la idea de una prohibición legal. También lo hizo Fadela Amara, una izquierdista que hace campaña por los derechos de las mujeres musulmanas y que entró al gobierno de Sarkozy en 2007 como ministra de Desarrollo Urbano.

Los líderes islámicos más moderados han criticado la burka, pero sugirieron que es un fenómeno tan limitado en Francia que la legislación es innecesaria, y que puede alienar a los musulmanes moderados.

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