Sapag quiere extender el polo bodeguero al norte

El gobierno provincial presentó un estudio de factibilidad. Se necesitarán inversiones de hasta 4 millones de dólares por emprendimiento. Subsidiará la tasa de interés para los créditos.
El polo vitivinícola del Chañar fue una primera etapa de un proyecto que trasciende las últimas gestiones de Jorge Sobisch como gobernador. Jorge Sapag tomó la posta y ordenó el año pasado un estudio de aptitud vitivinícola para detectar tierras en donde desarrollar lo que podría denominarse como una segunda etapa del desarrollo bodeguero. Según se informó, con chacras de entre 5 y 30 hectáreas y sin costos de comercialización, se prevén inversiones de hasta 4.000.000 de dólares por emprendimiento.

El área elegida es el norte neuquino, con dos líneas diferenciadas: al este de la Cordillera del Viento, con pequeñas bodegas que sólo serán factibles de la mano de emprendimientos turísticos, y al oeste, con proyectos de mayor envergadura. En ambos casos intervendrá la provincia para subvencionar la tasa de interés en los créditos que, sostuvo el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, se otorgarán a través del Banco Nación.

El estudio se realizó entre octubre del año pasado y marzo y "consistió en detectar sitios agroecológicos aptos para el desarrollo de la producción de uvas y la elaboración de vinos". Chos Malal, según el estudio, es la localidad del interior con mejores condiciones. Taquimilán, Buta Ranquil y Barrancas completan la lista de localidades que el estudio determinó serían las más aptas para desarrollar proyectos de bodegas con 30 hectáreas de plantaciones. Villa Nahueve y Guañacos, al este de la Cordillera del Viento, sólo podrían albergar pequeñas bodegas "de autor", con plantaciones de hasta 5 hectáreas, que serán ofrecidas a bodegas mayores -Bertoya dijo que podrían ser las del Chañar u otras de Mendoza- para el desarrollo de productos alternativos de las marcas. En paralelo al estudio, el gobierno desarrolló actividades conjuntas con empresarios del Chañar, como un evento de "cocina gourmet" que se realizó en Huinganco en noviembre de 2008. Según indicó un parte de prensa oficial, el director de la Bodega del Fin del Mundo, Julio Viola, se manifestó a favor de ese tipo de eventos "porque el potencial es enorme".

Por el momento, al especialista Alcides Llorente sólo se le encargó evaluar la aptitud del clima y las tierras. De todas forma, el informe incluyó los costos e inversiones, aunque no los que implica la comercialización y publicidad.

Para el desarrollo de los emprendimientos de 30 hectáreas, incluyendo bodega, costos operativos, plantaciones y los cargos de enólogos e ingenieros, se estimó una inversión de algo más de 4.000.000 de dólares. La de las chacras menores, en más de 1.400.000 dólares.

El Iadep, como en las bodegas del Chañar y Añelo, intervendrá en el financiamiento. Se anunció que será a través de un subsidio de la tasa de interés, que sumado a otro aporte de organismos nacionales, permitirá pensar en una tasa cercana al 5% y con varios años de gracia. A la presentación asistió la mayoría de los bodegueros del Chañar. Fue unánime el reclamo de incluir en las líneas de financiamiento los costos de comercialización y publicidad. La respuesta de Bertoya fue que recién se planteó la aptitud de la tierra.

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