Sapag: 48 horas clave junto a Cristina Fernández

El gobernador neuquino pasará dos días muy cerca de la Presidenta. Participará primero de la presentación del proyecto de la reforma política, este miércoles, y el jueves viajará con la comitiva presidencial argentina rumbo a Maipú, en Chile.
Mientras desde Chubut llegan declaraciones de guerra contra la reforma política que impulsan los Kirchner, firmadas por un gobernador peronista, Mario Das Neves, otro gobernador, el neuquino del MPN Jorge Sapag, pasará 48 horas muy cerca de la presidenta Cristina Fernández, con el previsible propósito de aclarar el panorama sobre el nivel explícito de respaldo que daría el gobierno nacional a por lo menos dos temas de alto valor para el gobierno de Neuquén.

Este miércoles, Sapag será uno de los mandatarios que aplaudirá el proyecto de reforma política que presentará directamente la Presidenta. Internas abiertas y obligatorias, especie de primarias necesarias para llegar a ser candidato presidencial, una jugada que según algunos opositores a los K persigue el propósito de facilitarle la llegada por el PJ como candidato a Presidente en 2011 a un hombre: Néstor Kirchner.

Al otro día, el jueves, será parte de la misión argentina que circundará el abrazo que se darán en Maipú las dos mujeres que representan el cono sur del continente: la argentina Cristina Fernández y la chilena Michelle Bachelet. El refuerzo de las buenas relaciones entre los países que ambas representan en su calidad de gobernantes siempre es una buena noticia. Neuquén estará allí, como provincia limítrofe, y curiosamente deberá asistir a la convalidación de uno de los proyectos con el que en algún momento compitió: el del Trasandino central, una especie de virtual tapón para el proyecto de trasandino del Sur, el "tren a la nada" que la oposición al MPN se ocupó de satanizar pese a su historia, que excede la del propio partido provincial.

Sin embargo, ni la reforma política ni los proyectos con Chile son la prioridad de estas 48 horas clave de cercanía entre Sapag y la presidenta argentina. Hay dos temas que desvelan al gobierno neuquino, y que el gobernador tocará en cada oportunidad que tenga en estos dos días: una resolución sobre la represa Chihuido I, que todavía espera para ser adjudicada las señales claras del gobierno nacional; y el remanido tema del precio del gas, la llave que puede destrabar hasta el fin del mandato el calvario financiero que soporta el gobierno de la provincia.

Sobre Chihuido hay temores que no se disipan, que hablan sugestivamente de una conjunción de broncas e intereses preocupante. Hay otra represa, con mayor inversión que Chihuido, que el gobierno nacional apunta a respaldar en Santa Cruz. La promesa siempre fue que se harían ambas. El temor es que una desplace temporalmente a la otra en lo que hace al respaldo financiero concreto y la elección de las empresas que se encargarán de la construcción. Poco hay de soberanía provincial efectiva en estas decisiones, que suelen depender del ex presidente y futuro candidato al retorno en el 2011.

El precio del gas, según versiones tiradas al ruedo por Daniel Cameron y el propio Julio De Vido, se tocaría recién en enero. Sapag lo quiere antes, y este martes mencionó que podría salir incluso en noviembre. Esta es una decisión que también depende del humor de los K: más de Néstor que de Cristina, se comenta.

Lo cierto, más allá de lo que se comenta y rumorea, es que Sapag enfrentará 48 horas importantes, muy cerca del núcleo vital oficial que toma decisiones, en este país que todavía cocina su historia en el estrecho fuego del centralismo.

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