Sapag y Farizano, entre dilemas parecidos

A pocos días de que llegue el año del bicentenario de la Revolución de Mayo, Argentina es un hervidero, y el pueblo, como entonces, tal vez quiera saber lo que pasa. En Neuquén, el juego de las coaliciones parece posible sólo en las afiebradas mentes de quienes sacan cuentas de cómo ganar. Algunas charlas más o menos íntimas se cuentan aquí.
El veterano dirigente radical se puso las manos en los bolsillos, esbozó una tenue y tal vez irónica sonrisa, y se dirigió a este periodista con voz cansina, apenas audible.

- Acá hay un dilema muy simple- dijo.

- ¿Cuál es? Pregunté.

- La fórmula Quiroga-Farizano no tiene muchas posibilidades…

- ¿Por?

- Porque es anti-coalición. ¿Qué partido importante aceptaría a Quiroga de candidato a gobernador, sin pretender para sí el municipio?

- ¿Se bajaría entonces Farizano?

- No, para nada. Hay que explorar otras posibilidades…

La sonrisa se volvió más enigmática. Otra persona se acercó, y la charla derivó en cuestiones tal vez más ideológicas, pero menos interesantes.

Mes de junio de este año. Un momento en el que todavía no se sabía hacia dónde empujaría la crisis. Despacho de funcionario/a importante del gobierno provincial. Café de por medio, una larga charla.

- Falta mucho para el 2011. Pero lo que es indudable es que ya el partido no puede afrontar solo estos desafíos. Es necesario construir alianzas, frentes- dice el funcionario/a con la calma que solo da el off de récord.

- ¿Está el peronismo en esos planes?

- Por supuesto. Es el partido más cercano, desde siempre.

- ¿Qué peronismo? Porque el MPN ya ha tenido, y tiene, aliados peronistas…

- El MPN deberá trabajar alianzas institucionales con partidos. De fondo, un compromiso en serio. De lo contrario, las alianzas no sirven…está probado, también acá en Neuquén…

El funcionario/a bebe un sorbo de su café, y mira por la ventana el tibio sol del invierno neuquino.

Charla con un periodista del "otro lado", es decir, de Río Negro. Esta fue pública, así, que lo nombramos: el periodista es Fabricio González. El tema: el cierre del año político en la región.

- ¿Cómo lo ves?- pregunto, con esa tonta obviedad que a veces tienen los periodistas cuando hacemos radio.

- Acá (acá es Roca) hubo una reunión interesante en la tradicional confitería de la política y el dominó. Estuvo (Julio) De Vido, ya a la madrugada. Y se habló de un frente, una conjunción entre "M y M".

- ¿….?

- Miguel Pichetto y Miguel Saiz. Pichetto quiere ser el candidato a gobernador, y Saiz iría en la fórmula, o esto es lo que se charló con De Vido. Puede ser en la del Ejecutivo, previa reforma constitucional, o como senador para respaldar al kirchnerismo en el Congreso…

Volvemos al presente.

Esta nota se está escribiendo ahora. Es domingo 20 de diciembre de 2009. Se termina el año, y se entra en el último de una década que pasó sin pena ni gloria. Paradójicamente, es el año del bicentenario de la Revolución de Mayo. ¿Será el 2010 una réplica de aquellos agitados meses de hace 200 años?

Algo parece probable: todos piensan en coaliciones. Todos imaginan fórmulas que permitan ganar la competencia del 2011. Todos saltean el 2010. Es un año-escalón. Un año para trepar al siguiente, que define, que cierra, que completa, o que abre una nueva instancia.

Primer apunte: la oposición al MPN no tiene nada resuelto. La tormenta más fuerte es en el partido que tiene el candidato más reputado. Es la UCR, y es Horacio Quiroga. La tormenta es casi natural: el comité capital anida en el Municipio, y no está dispuesto a entregarlo. Farizano quiere la reelección. Si no se la dan, amenaza con algo más fuerte: competir en la interna y ganarle a Quiroga, y desbancarlo de su posición "natural" como candidato a gobernador. UNE, el partido más pragmático y conspirativo en estas sutiles lides de los "grandes y tradicionales", juega en esa interna con una concentración y una actitud envidiables. Quiroga presiona, Farizano se defiende y busca tomar la iniciativa, Mansilla se relame con las diferencias y sigue poniendo un ladrillo encima del otro. ¿Qué coalición opositora prevalecerá? Todos le dan la razón a Sapag: difícil que sea una. Con suerte, dos. O tal vez más. Mini-coaliciones separadas. ¿Se unirán al final del camino? En todo caso, sería otra vez más por necesidad que por convergencia razonable. Más por imperio del instinto animal que por el de la elaboración intelectual contra el MPN.

Segundo apunte: el peronismo se ahoga en su propia ambición. Desde el gobierno nacional, los K empujan a negociar con los oficialismos. Los K quieren seguir en el poder, y para eso quieren ganar en todos los distritos que puedan. En Neuquén es simple y a la vez complejo: tienen gente en el municipio capitalino, en donde gobierna un radical. Tienen gente en el gobierno provincial, donde gobierna el MPN. Y tienen que resolver cómo quedan bien con los dos, siendo que estos dos partidos competirán entre sí por la gobernación, y también por el municipio. El peronismo anda sin brújula en Neuquén. Siempre ha intentado decidir desde lo local, pero la cosa se ha complicado a partir de su desdoblamiento en alianzas. El peronismo votó por José Brillo (MPN) en las elecciones a diputado, con tal de no votar a Quiroga. A Ramón Rioseco lo votaron menos peronistas que los que tiene en el padrón de afiliados ese partido. Pero el peronismo votó por el radicalismo en las elecciones municipales, realizadas a menos de dos meses de las anteriores parlamentarias, para no votar a los candidatos del MPN, y tampoco al UNE de Mansilla, a quien ven como una seria amenaza.

Tercer apunte: el MPN coquetea entre la gloria y el eventual desastre. Hace abstracción de una realidad que ya tiene más de una década: su búnker es la gobernación, es el último castillo del feudo que queda en pie. Esa gobernación es una entidad poderosa pero que tiende a devorarse a sí misma. Es así porque consume más de lo que gana. Necesita toneladas de dinero para mantener en pie una estructura sustentada en la voluntad popular. Más precisamente, en una voluntad popular que tiene un piso -42,43 por ciento- de sufragios, que por sí solo no garantiza el triunfo permanente.

El veterano político del MPN se reclina sobre el respaldo de la silla, me mira con los ojos entrecerrados. Susurra.

- El presupuesto es una mentira. Los gastos son cada vez más grandes. Y los recursos llegarán solo si Néstor quiere-

- ¿Qué puede pasar en este contexto? Pregunto.

- Si nuestro gobierno no corrige el rumbo, chocamos- dice.

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