Sapag avanza en el diálogo, pero no mucho

El jueves fue el turno de intendentes y presidentes de comisiones de fomento. La maratónica jornada permitió atisbar algunos ejes de la actual coyuntura. El freno a las pretensiones sindicales y el aval a cambios ministeriales, entre las cuestiones sobresalientes.
El gobernador Sapag pudo mostrar como trofeos de logros relativos, después de las tres reuniones con jefes comunales que mantuvo este jueves, dos avales importantes: a un tope salarial concreto para mostrarle a los gremios estatales y frenar sus pretensiones, y a los cambios de Gabinete y en especial a la incorporación de un ministro coordinador.

Sapag dividió las reuniones en tres: en la primera, recibió a los intendentes del MPN; en la segunda, a los presidentes de comisiones de fomento, localidades que no llegan aun al rango de municipio; y para cerrar la intensa jornada, otro encuentro, esta vez con los jefes comunales de municipios gobernados por otras fuerzas políticas.

El tema de la crisis económica, el precio del petróleo y el gas, el cargo tarifario por decreto presidencial en el precio del gas, los recursos del Estado y las formas de aumentarlos; el gasto estatal y cómo reducirlo o al menos mantenerlo congelado, fueron temas obvios de todas las reuniones.

Claro que hubo diferencias. Los intendentes del MPN, por ejemplo, hicieron notar sus necesidades de contención y auxilio provincial, porque deben enfrentar situaciones sociales muy comprometidas, una cultura muy afirmada de buscar trabajo en el Estado, y pocas opciones laborales privadas. Se sienten a veces olvidados, a veces maltratados por cierta soberbia que inevitablemente parece llegar a quien ocupa un cargo ministerial o cercano.

Los presidentes de las comisiones de fomento tienen necesidades siempre urgentes. Aun más dependencia de las decisiones provinciales. Y pocas opciones de desarrollo en economías pequeñas. Cuestiones como la educación y salud pública suelen ser siempre carecientes. El reclamo se repite, casi siempre: necesitamos más atención, dicen.

Los intendentes que no son del MPN representan todo un desafío para la política diplomática del gobernador. Administran ciudades importantes, en presupuesto y en cantidad de habitantes. Demandan y a veces exigen, de acuerdo con la situación. Quieren reformular la coparticipación, aumentar sus recursos legítimos, incrementar la autonomía, fomentar la regionalización. Cuestionan la política dual, que por un lado habla de necesidades financieras, y por el otro incrementa gastos de manera permanente.

Dicen querer más ejecutividad y agilidad del gobierno, y por ese lado puede venir el aval a una modificación del Gabinete: no ha habido, en todo este tiempo, una buena opinión del equipo ministerial de Sapag de parte de los principales intendentes no emepenista.

Están muy interesados en el presupuesto que finalmente llegará a la Legislatura modificado. En los posibles cambios en política fiscal. Están en contra del cargo tarifario que el gobierno neuquino defiende porque es parte del compromiso de respaldo a empresas petroleras para que no despidan gente. Quieren una política decidida de respaldo a determinados municipios: por ejemplo, Rincón de los Sauces.

Tal vez lo más importante que ha conseguido Sapag con esta ronda breve pero intensa de diálogo con los intendentes, es la certeza de que hay mayoría absoluta en la convicción de poner un freno a la insaciable demanda de los gremios estatales, y a los métodos violentos de protesta, que incluyen los frecuentes cortes de ruta. El respaldo a la asistencia social del gobierno, en cambio, no fue tan claro: se ha cuestionado mucho lo que el gobierno ha hecho, y también lo que no ha hecho, durante este primer año y medio de gestión.

Sapag tiene ahora unos días para meditar qué les dirá como respuesta en la mesa a los gremios que irán dispuestos a ser firmes en sus planteos. Serán también reuniones por separado: primero la CTA, después de la CGT, y por último UPCN. Tres patas de un mismo universo, pero con filosofías, intereses y ambiciones diferentes.

Comentá la nota