Dos Santos más que uno

SAN LORENZO 0 (6) - RIVER (U) 1 (7):El arquero uruguayo tapó dos penales en la serie y dejó a San Lorenzo sin la semi de la Sudamericana. No hay reclamos: en los 90´ jamás superó a River.
Con el resultado puesto, con el célebre diario del lunes, en este caso específico, del jueves, la condena a San Lorenzo tendría un carácter sumario. Pero se puede prescindir de lo que ocurrió en la serie de penales: el equipo de Diego Simeone podría haberse clasificado (tendría que haber mediado algún acierto de Pablo Migliore) sin que ese detalle, relevante y con la carga de emoción que supone un prolongado duelo entre arquero y ejecutantes, modificara el juicio. San Lorenzo siempre corrió de atrás más allá del 0-1 porque adeudó lucidez, juego en sociedad y desequilibrio individual. ¿Podría haber asegurado el cero en el arco propio si el Kily González hubiese tomado precauciones en una salida que acabó en el gol de Porta? River, hasta entonces, no había convertido a Migliore en una razón de lamentos. Pero sí había fijado una tendencia determinada por la decisión de JR Carrasco. El DT uruguayo, ya célebre por sus propuestas de riesgo antes de que las comunidades de la web lo transformaran en poeta de charla técnica, justificó su prosapia. Los esquemas no son un asunto de pizarrón, una distribución de los 10 hombres de campo que se congela en la enunciación. Importa qué sucede cuando la pelota comienza a rodar. Y ahí River aventajó por un campo a su rival. Los uruguayos transformaron la necesidad en virtud. Ubicaron cinco y a veces seis hombres en terreno ajeno sin que eso les provocara debilidad atrás. A eso contribuyó San Lorenzo, porque le costó la recuperación, porque cuando consiguió algún recobre equivocó el pase y porque su tránsito de atrás hacia adelante fue a ritmo de calle bloqueada y, en general, con poca gente para generar el desequilibro en número. El Cholo no acertó en la elección del Papu Gómez como distribuidor porque, sencillamente, no cuenta con el pase que distingue al que asume esa función. Tres veces pudo haber dejado a un compañero en posición favorable y tres veces el ataque acabó en contra. Y como ladero de Romeo, cuando Bazán ingresó para ensanchar los avances, llevó los mismos vicios de traslado abusivo. La soledad en la tarea va en descargo del ex Arsenal, pues el Kily ya está para otros menesteres y Rivero mejor rinde cuanto más libre puede llegar a los espacios vacíos.

A San Lorenzo se le han reconocido los atributos que Simeone registra como marca. El despliegue, anoche, sólo le fue útil para obtener el balón lejos de Dos Santos. Así, con más metros para acercarse al arco de River, optó por recursos desaconsejables: el bochazo para Pintos y Torres, el traslado sin descarga, la aventura de un cabezazo...

En el afán de consuelo aparece un Apertura como propósito único, por el que ahora no se debe compartir sudor. Aunque habrá que revisar los modos.

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