Santiago Montoya, el recaudador bonaerense, pende de un hilo por no aceptar la candidatura testimonial

Quiere seguir en la Agencia de Recaudación bonaerense, pero el kirchnerismo busca su renuncia por haber criticado al gobierno. Toda la polémica.
El director de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), Santiago Montoya, vive momentos de incertidumbre política: tras rechazar una candidatura testimonial y criticar al Gobierno, circularon rumores de su renuncia, aunque él asegura que seguirá en el cargo.

Todo comenzó el 15 de abril, cuando el peronismo bonaerense le pidió a Montoya que se presente como primer candidato a concejal en el partido de San Isidro. Se trataba de otra de las "candidaturas testimoniales" que el kirchnerismo presentará en las elecciones legislativas del 28 de junio próximo, ya que el funcionario tendría que renunciar a su banca para mantenerse al frente de ARBA.

Ayer por la mañana, Montoya rechazó la candidatura , sostuvo que su lugar seguía siendo el ente recaudatorio, y criticó al oficialismo por "haber perdido parte de la capacidad de escuchar a la sociedad". Lo que más enfureció al kirchnerismo fueron los cuestionamientos que expresó en su comunicado, y de inmediato comenzaron a circular versiones que afirmaban que en la Casa Rosada y en la Gobernación bonaerense clamaban por su cabeza.

Intentando bajar el tono, Montoya envió un segundo comunicado, en el que se lamentó por por "los malentendidos producidos a partir de las versiones sobre tal candidatura". Pero no sólo mantuvo su postura de rechazo a la candidatura, sino que insistió "en opinión autocrítica acerca de la política nacional y la necesidad de escuchar más a la gente".

"Estoy convencido de que Daniel Scioli es el líder que, desde este espacio político, tiene la mayor capacidad de escuchar y articular intereses políticos y sectoriales", concluyó el recaudador. En el kirchnerismo estaban furiosos y convencidos de que Montoya buscaba renunciar: no sólo por las críticas, algo que no permiten de ningún funcionario, sino también porque eligió destacar al gobernador y no mencionó al otro candidato a diputado, Néstor Kirchner.

El entorno de Scioli cree que Montoya busca una salida elegante y con impacto mediático para abandonar el kirchnerismo y sumarse al peronismo disidente. El funcionario tiene buena relación con Felipe Solá, que lo ascendió a subsecretario de Ingresos Públicos de la provincia de Buenos Aires en 2002.

"No es mi intención sumarme a otro proyecto político", desmintió Montoya en declaraciones al diario Clarín, y agregó que "a mí nadie me habló ni me sugirió que me iban a despedir, por lo tanto sigo a cargo de la recaudación impositiva de la provincia". Concluyó, sin embargo con "que quede claro, si me piden la renuncia, no voy a hacer el ridículo de resistir hasta que me saquen con la fuerza pública".

La provincia de Buenos Aires calcula que tiene un déficit de 12.000 millones de pesos para 2009, y necesitarán ayuda del Gobierno Nacional para saldarlo. Por eso, Montoya considera fundamental su rol al frente de ARBA, ya que espera (y necesita) recaudar 22.000 millones de pesos para este año, una meta nada fácil frente a la crisis.

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