Santiago "importa" vehículos robados en otras provincias

Santiago del Estero es receptora de vehículos que son sustraídos en los grandes centros urbanos argentinos, donde se comercializan para ser utilizados por particulares o para que fueran desmantelados, para que sus autopartes ingresen en el circuito del mercado negro local.
Las distintas investigaciones que llevaron adelante los efectivos de la División Sustracción de Automotores permitieron llegar a esa conclusión, pues son muchos más numerosos los casos de pedidos de colaboración para localizar determinados vehículos que llegan de otras jurisdicciones, que los que se generan aquí para que las fuerzas de seguridad de otras provinciales o nacionales busquen rodados que fueron robados en Santiago.

Hay una red nacional que funciona on line y que permite saber todos los hechos relacionados con la desaparición de automotores en cualquier punto del país. En dicha repartición policial tienen una terminal a través de la cual reciben o se ingresan los datos de vehículos que son buscados por diferentes razones.

No necesariamente es por tratarse de unidades robadas, sino que a veces están impedidas de circular porque hay un embargo o pedido de secuestro por orden de un Juzgado Civil y Comercial, ya que estaban prendadas y fueron negociadas igual.

También hay situaciones en los que se busca a un determinado rodado porque protagonizó un accidente de tránsito y su conductor se dio a la fuga, comentaron los efectivos especializados en el tema.

Cuando se trata de casos urgentes, como la denuncia de un robo o de un accidente con fuga de uno de los involucrados, se ordenan cierre de rutas y controles en los puestos camineros de las rutas de ingreso y salida de esta provincia, sin necesidad de incorporar el pedido de secuestro en la red nacional.

Lo que sucede es que el nuevo caso queda asentado 24 a 48 horas después de que se lo carga en el sistema, por lo que no tiene efectividad en situaciones de emergencia.

¿Cómo ingresan?

Los caminos vecinales que comunican a dos provincias son los empleados para pasar los automotores que son robados en otras latitudes.

En general, se aguarda que se haga de noche para que un primer auto pase por la ruta interprovincial y constate si algún puesto de control vehicular. Si no hay presencia policial, avisa a sus cómplices que se encuentran en las cercanías que no hay riesgos. Entonces el conductor del vehículo robado pasa a otra provincia sin ser detectado por los guardianes del orden.

Obviamente, evitar aquellas rutas nacionales o provinciales donde existen puestos camineros y en los que podrían detectarse que son unidades con pedido de secuestro.

Una vez que están en suelo santiagueño, se encargan de llevar a los rodados hasta los lugares donde los esconden o donde deben entregarlos.

Cuando se trata de camionetas, generalmente quedan en poblaciones del interior o en el campo.

Si son automóviles, salvo que sean muy nuevos, se los utiliza para desarmarlos y aprovechar sus piezas para su reventa, por un circuito clandestino.

Comentá la nota