"No es que Santa Fe tenga más muertes, simplemente no las oculta"

¿Cómo es posible que Santa Fe registre ya 22 muertes por gripe A cuando la ciudad de Buenos Aires, con casi su misma población, sólo denuncia 9? ¿Circula más el virus? ¿Es más agresivo? Para la viceministra de Salud provincial, Débora Ferrandini, no ocurre nada de eso: "No es que Santa Fe tenga más muertes, simplemente no las oculta", aseguró.
Para fundamentar su argumento, la funcionaria recordó que tanto la provincia como la ciudad de Buenos Aires "llevan semanas de atraso en la confirmación de laboratorio" de los casos, mientras que en Santa Fe la demora en la actualización es de a lo sumo dos días. "Ocultar una muerte por gripe A es lo más fácil del mundo", dice.

Se supone que el comportamiento de una pandemia como la gripe A, salvo explicaciones más plausibles, no mostrará grandes diferencias según pase o no un límite de geografía política. Por eso la disparidad entre números de casos notificados con el virus en las distintas jurisdicciones parece, cuanto menos, sospechosa.

Para comparar hay que considerar otras cifras, las demográficas. La provincia de Buenos Aires tiene arriba de 15 millones de habitantes concentrados en dos áreas clave: el Gran Buenos Aires, donde la población pasa de 13 millones, y dentro de ese aglomerado, la Capital Federal, que posee más de 3 millones. Córdoba, otra provincia vecina, tiene 3,3 millones. Y en Santa Fe viven poco más de 3,2 millones. En el Gran Rosario, casi 1,3.

Entonces, ¿por qué si toda Santa Fe tiene aproximadamente la misma cantidad de habitantes que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires triplica las muertes por gripe A (22 contra 9)? ¿Y cómo es posible que con cifras poblacionales tan semejantes en Córdoba sólo se hayan notificado 2?

Siguiendo con las comparaciones. ¿Es lógico que con 15 millones de habitantes, cinco veces más que Santa Fe, la provincia de Buenos Aires tenga sólo el doble de fallecimientos por la pandemia?

O esos números hablan muy mal de lo que pasa en Santa Fe, o pasa otra cosa. Lo que significaría entonces que hablan bien de Santa Fe. O mal de los otros. Pero algo pasa.

Gato por liebre. Quien salió a responder esos interrogantes fue la viceministra de Salud provincial, Débora Ferrandini, mientras recorría localidades de la provincia junto a un equipo del área justamente en busca de "transparentar" aún más la notificación de los casos. "No es que santa Fe tenga más muertes: simplemente no las oculta", disparó la funcionaria.

Ferrandini explicó que mientras Santa Fe, autorizada por el Instituto Malbrán para realizar los análisis de la enfermedad, lleva en el peor de los casos dos días de atraso en la confirmación de las muestras, Buenos Aires (tanto la provincia como la ciudad) tiene demoras de "semanas".

Ese desfasaje entre enfermos reales y casos confirmados por laboratorio hace que el número de Santa Fe parezca más alto, cuando de lo que se trata es que sólo está "más ajustado a la realidad".

"Buenos Aires no tiene nueve muertes, sino un enorme retardo de laboratorio que le hace mostrar cifras retrospectivas", afirmó. En cambio, en "Santa Fe se trabaja a tiempo real", con "unas 60 muestras diarias y desde ayer (por anteayer) con capacidad para duplicarlas".

Para Ferrandini, decir que en la Ciudad de Buenos Aires hubo 9 muertes por gripe A, en la provincia 42 y en Córdoba sólo 2 es sencillamente "ridículo" y eso implicaría "estar teniendo la letalidad más baja del mundo", lo que dada la expansión de la pandemia en el país "no resulta creíble".

Críticas a Córdoba. Las diferencias entre las distintas gestiones sanitarias no son efectos del azar, sino "de políticas claras". La viceministra no se anduvo con muchas vueltas para interpretar el subregistro de casos que baja las estadísticas oficiales en otras jurisdicciones.

Por ejemplo, recordó que el ministro de Salud cordobés, Oscar González, "desde el principio negó y luego minimizó" la epidemia, a la que definió incluso como una "realidad mediática" y como una farsa.

"¿Qué se puede esperar de una política de salud que niega las cosas de ese modo?", se preguntó. Y para que no queden dudas, la funcionaria recordó que "cuando la magnitud de una epidemia no se reconoce como tal, es muy fácil ocultar una muerte por gripe A" detrás de otra patología respiratoria, como una neumonía.

"Nuestra política, en cambio, pasa por salir a buscar y producir los datos, transparentar al máximo el problema, porque creemos que de eso depende en parte la solución, y reforzar el sistema de información y vigilancia epidemiológica", afirmó la viceministra. Aun al costo de que los números (lo que equivale a decir enfermos, lo que también equivale a decir muertos) no sean los que más agraden.

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