Santa Fe-Santo Tomé: la paciente espera por un nuevo puente

El gobierno nacional confirmó su compromiso, asumido en 2007, de construir un puente para comunicar mejor a unas 600.000 personas, con un costo estimado en 500 millones de pesos. El objetivo es que este año se cuente con su diseño completo para luego licitar la obra.
El viaducto tendrá unos 2.300 metros de extensión, pero todo el complejo vial y sus intervenciones urbanas a ambos lados del río Salado sumarán unos 10,5 kilómetros. Servirá únicamente para el tránsito liviano y su función primordial será aliviar al por momentos colapsado Carretero.

El puente que unirá a Santa Fe y Santo Tomé tiene como beneficiarios directos a los aproximadamente 600.000 habitantes de la llamada área metropolitana santafesina.

Con un presupuesto estimado en unos 500 millones de pesos, el gobierno nacional se ha comprometido recientemente ante su par provincial a terminar el año con el proyecto ejecutivo listo, lo que incluye los estudios necesarios para que -en 2010- se licite la ejecución de la obra.

La construcción de un nuevo puente que comunique a las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé es una deuda del gobierno nacional para con la población de ambas, que necesitan imperiosamente de una mejor infraestructura vial.

El compromiso del Estado nacional fue asumido por el ex presidente Néstor Kirchner, en medio de la campaña electoral de gobernador de fines de 2007. Fue en un acto oficial, celebrado en agosto de ese año en el Parque Industrial de Sauce Viejo, en el que Kirchner confirmó la instalación de una usina eléctrica para la región y -como broche de oro para otros anuncios junto al candidato Rafael Bielsa- aseguró que se llamaría a licitación para construir un puente paralelo al Carretero.

Luego un convenio -firmado por funcionarios de los gobiernos nacional y provincial de entonces- otorgaron a la promesa electoral el debido marco documental.

Pasó todo 2008 sin que el gobierno nacional cumpliera lo prometido, pese a que las autoridades salientes en la provincia dejaron sentado qué proyecto y con qué trama urbana preferían trabajar.

Polémica superada

Al comenzar 2009, tomó estado público una polémica entre la oposición justicialista y el gobierno provincial del Frente Progresista. Las autoridades actuales y las anteriores protagonizaron un cruce de acusaciones respecto de por qué el puente no se había construido hasta ahora.

La discusión, en resumidas cuentas, fue planteada así: el oficialismo subraya que no es responsable del atraso nacional en iniciar los estudios previos, el proyecto y la obra; el PJ, en cambio, pone el acento en que se provocaron cambios al proyecto original que demoraron el proceso.

En cualquier caso, se ha discutido sobre lo ocurrido durante el último año y medio: la ausencia de los términos de referencia hasta principios de junio, para definir dónde será de mayor provecho el puente.

El debate ha olvidado la frustración de los últimos 12 años en ambas orillas del Salado; en realidad, data de 1997 el primer compromiso del sector público provincial por mejorar la comunicación vial.

Lo importante es que ahora ya no hay dudas sobre la traza elegida, sobre el consenso de todas las jurisdicciones que intervienen, ni respecto del valor del compromiso efectivamente asumido por las autoridades nacionales: la obra debe hacerse.

Tránsito creciente

Santa Fe tiene unos 450.000 habitantes y Santo Tomé otros 70.000. Si a esas cifras se agregan las localidades vecinas se superan los 600.000 habitantes para el área metropolitana local.

A fines de 1997, la provincia estudió el tránsito medio pasante por el Puente Carretero: 26.500 vehículos por día. Dentro de esa cifra, más 2.892 motos y 1.715 bicicletas. Según los últimos relevamientos con que cuenta la Dirección Provincial de Vialidad, hechos en 2005, por el puente hoy pasan por día entre 35.000 y 40.000 vehículos.

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