Santa Rosa vibró con la llegada del Rally Dakar.

Mucho se habló de este primer fin de semana de enero en Santa Rosa, pero la realidad difirió un tanto de las predicciones. Lo cierto es que la gente se volcó masivamente a las calles para observar motos, cuatriciclos, autos, camionetas y camiones de competición.
Que colapsarían los celulares, que iba a faltar nafta, que la capacidad hotelera iba a estar a full, que no habría lugares en restoranes y bares, y un sinfín de cosas que iban a pasar. Y no pasaron. Como una profecía incumplida.

Es que tanto se habló en los días previos, tanto se dijo de las bondades que acarrearía a La Pampa la llegada de la que debe ser la competencia más promocionada del mundo, que aparecía impensado creer que no iba a ser un gran negocio para todos.

Es que el Rally Dakar llegó con todo su circo, pero afectando de manera acotada a la población. A una ciudad que entre entusiasmada y resignada asistió durante horas al paso de motos, autos y camiones, en el gran teatro del extraordinario espectáculo en que se convirtió la capital de la provincia.

Es que la prueba pareció afectar “por partes” a la sociedad. Si alguien el viernes esperaba encontrar atestados los bares céntricos, y aún los lugares para comer, se equivocó de medio a medio. La ciudad lucía tranquila, con los sobresaltos comunes que les producen a los parroquianos que se ubican en las veredas los escapes de las motos a las que por ahora el municipio no sacó de circulación, pero sin el gentío que se aguardaba en gran medida. Por lo menos en forma parecida a los últimos días festivos. No sucedió.

Algunos pocos artesanos –menos de una decena– que se instalaron ya desde el viernes en la mañana en la plaza San Martín no parecían vender demasiado, y en el mediodía del sábado muchos habían abandonado el lugar. No se conoce si pidieron autorización municipal para montar sus puestos. Lo cierto es que el rally para ellos, desde el punto de vista de la ventas, pasó poco menos que inadvertido.

Después se harían notar cuando en el ingreso al Parque Recreativo Don Tomás algunos decidieron cortar el paso de la competencia (ver página 13).

Más o menos normal.

Todo el mundo se volcó a las inmediaciones de la Avenida Illía, y más en el centro en torno a España–Uruguay, por donde empezaron a ingresar las máquinas del rally. En el centro de Santa Rosa todo era más o menos normal: las estaciones de servicio vendían combustible sin limitaciones –dicen que YPF tenía camiones cisternas dispuestos en las inmediaciones para reabastecer si era necesario–; los parroquianos habituales departían en las confiterías cercanas a la plaza; los mozos sin verse demasiado atareados; y con la gente haciendo sus compras sabatinas sin problemas.

No había comercios atestados de nuevos clientes, ni el centro era el pandemonium de pocos días atrás. El rally se vivía en las inmediaciones donde se desarrollaba la competencia y nada más. Se advertía sí la incomodidad de algunos automovilistas obligados a dar un gran rodeo para llegar a su destino si debían cruzar la vía por donde transitaban los autos, motos y camiones. Pero un fastidio que no llegaba al escándalo porque eso sí, nadie estuvo ausente del rally por lo menos para comentarlo, aunque sólo se tuviera una pálida idea de lo que realmente representa y nadie eludió tenerlo al menos como tema de conversación. Aún aquellos que seguían con su costumbre sabatina y no se veían demasiado motivados a llegar al lugar de los acontecimientos.

Dos chiquilinas que se habían instalado con un puesto de panchos en la Avenida Roca al fondo –convertida en peatonal–, promediando la tarde languidecían entre mate y mate esperando el aluvión de clientes que no llegaba porque, está dicho, quedaban lejos del epicentro de los sucesos. Sólo en el atardecer el “comercio” marchó apenas un poco mejor, aunque las chicas, muy jóvenes ellas, no parecían perder la esperanza, quizás pensando que otra vez será, no ésta del rally, en la que se decía que todo se iba a vender, que todo se iba ocupar y que la invasión iba a producir el gran negocio de todos.

La protesta ruralista se coló en el Dakar

Productores autoconvocados regalaron carne a los organizadores de la competencia y escoltaron a los vehículos a caballo. No hubo corte de ruta pero sí pequeñas escaramuzas con parte del público espectador

Un nutrido grupo de productores rurales autoconvocados se instalaron ayer desde temprano sobre el ingreso a Santa Rosa en la ruta 5, en inmediaciones de Carnes Pampeanas, dispuestos a aprovecha el Rally Dakar 2009 para hacer oír sus reclamos. Primero hubo algunas escaramuzas con gente que estaba apostada en el lugar y luego hicieron una pintoresca manifestación al paso de los vehículos de competición.

Minutos antes que comenzaran a ingresar los autos, motos y camiones provenientes de la provincia de Buenos Aires, lograron detener a un camión de la organización general del rally a cuyo conductor convidaron con un lomo de “la mejor carne argentina”. Precisamente, dos carteles – en inglés y francés – encabezaba la protesta ruralista: “La mejor carne del mundo en manos del peor gobierno”, rezaban las pancartas.

Más allá de la sorpresa del francés a bordo del camión, las autoridades policiales presentes en el lugar respiraron tranquilas con la modalidad de la protesta: la mayor preocupación giraba en torno a la posibilidad de que los ruralistas decidieran cortar completamente la ruta, tal como lo hicieron en los sucesivos paros agrarios que le hicieron al gobierno de Cristina Fernández desde que estallara el conflicto a principios de marzo pasado. Los productores autoconvocados se quejan por la política agropecuaria implementada desde el Ejecutivo nacional, con el foco puesto en las retenciones a las exportaciones de soja.

Luego de entregar la carne a los organizadores, el camión del Dakar fue escoltado unos metros por cerca de 50 jinetes a caballos que completaron la protesta, dándole el colorido necesario para atraer a las cámaras de la prensa. Finalmente no hubo corte de ruta y el tramo “enlace” hasta Santa Rosa se realizó en normalidad, con los chacareros al costado del camino junto a la multitud de curiosos que se acercó a ver el ingreso de los vehículos a esta capital.

Suspendieron el megafestival de cierre del Dakar

A media tarde de ayer, y cuando el sonido y medio escenario estaba preparado frente a las escalinatas de la Universidad, una orden conjunta de la Municipalidad y Turismo de la Provincia levantó el espectáculo.

Pese a la amplia publicidad previa y la convocatoria a más de diez conjuntos musicales y solistas, la Municipalidad y la Secretaría de Turismo terminaron levantando el megafestival organizado como cierre artístico del paso del Dakar por Santa Rosa. No hubo demasiadas explicaciones oficiales sobre las razones que motivaron la suspensión.

Los artistas fueron llamados por teléfono a media tarde de ayer (el show estaba previsto para las 21) para informarles que finalmente no se concretaría el evento. Según indicó el coordinador – un particular que se hizo cargo de la logística y la convocatoria a los músicos – recibió la orden de levantar equipos y escenarios de parte de funcionarios municipales y provinciales.

Pedro Rodríguez, la persona que desde hace más de veinte días venía organizando el espectáculo previsto para anoche, comentó que sobre las cuatro de la tarde de ayer, funcionarios municipales se acercaron al escenario ya montado sobre la calle Gil – frente a la Plaza San Martín – para decirle que “analice el traslado” del show hacia el Parque Don Tomás. Ante la imposibilidad de rearmar el sonido y la iluminación en tan poco tiempo, desde la Municipalidad y Turismo de la Provincia – dos de las instituciones auspiciantes – se decidió suspenderlo.

“Estábamos trabajando desde las 6 de la mañana y el solo armado del escenario nos lleva 12 horas; viene esta gente y nos dice que levantemos todo y que lo armemos en 3 horas en la laguna, algo imposible”, dijo Rodríguez. También explicó que en el Parque Don Tomás no estaba previsto el lugar ni las condiciones de seguridad, así como tampoco los equipos de energía para soportar el espectáculo.

Temores.

Por la mañana, un grupo de artesanos y vendedores con puestos instalados en la zona de la Isla de los Niños, en la laguna Don Tomás, había protagonizado una protesta exigiendo que se los traslade hacia un lugar con mayor afluencia de público, en vista a las pocas ventas conseguidas. Según dijeron, el alto canon que pagaron por instalarse en el lugar no se recuperaría con la actividad que allí tendrían.

Los reclamos destacaban la falta de coordinación entre la Municipalidad y Turismo de la Provincia. Es por ello que, aunque ningún funcionario se animó a confirmarlo, se sospecha que la suspensión del espectáculo en la plaza tuvo que ver con algún exceso de celo ante una posible manifestación en el centro de Santa Rosa.

Palabra oficial.

Según refirió el coordinador del espectáculo, Pedro Rodríguez, cuando le informaron que debía levantar el escenario y los equipos, se comunicó con Diego Bosch, subsecretario de Obras Públicas del municipio, y con Santiago Amsé, subsecretario de Turismo de la Provincia. La respuesta de ambos funcionarios fue negativo: si no había tiempo para trasladarlo a la laguna, el evento se levantaba.

En tanto, Andrea Keen, encargada del área de prensa de Turismo, se comunicó con esta redacción para informar de que el show artístico se suspendía y que, en cambio, habría fuegos artificiales en la laguna. Según la palabra oficial, el espectáculo se levantó porque la gente estaba congregada en el Parque Don Tomás “y no se va a querer mover hacia la plaza”.

También se la consultó por las versiones sobre el temor a que se generara algún tipo de manifestación en el centro. “Nuestra prioridad es la prevención y evitar situaciones que pongan en riesgo la seguridad de la gente”, dijo.

El espectáculo.

Once artistas – entre grupos musicales y solistas – iban a protagonizar el “Festival Noche Rally Dakar” frente a la plaza santarroseña: con una propuesta de “diversidad musical”, fueron convocados, Caly Suarez y Flor Pampa, Ulkantun, Carlos Oses, Rito, Mateo Corvalán, Lo Nuestro, Pablo Wett y María José Carrizo, entre otros. También iba a haber folklore, jazz y hip hop en el cierre de la competencia automovilística.

El show contaba con el auspicio de la Subsecretaría de Turismo de La Pampa, la Municipalidad de Santa Rosa, la Unlpam, la Asociación Empresaria Hotelera, el Banco de La Pampa, la CPE, y algunas empresas privadas.

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