Santa Rosa: otra victoria del Frepam.

La dupla Marino-Forte se impuso en la capital por ocho puntos de diferencia sobre el PJ, mientras que el tiernismo quedó tercero y cerca del vernismo. El kirchnerismo fue cuarto y hubo pocos votos en blanco.
El Frepam consiguió la segunda victoria electoral consecutiva en Santa Rosa y la tercera de los últimos cuatro comicios. El triunfo por ocho puntos golpeó duramente al peronismo local que, con el festival de subsidios de las últimas semanas y el aparato partidario-gubernamental a pleno, daba como seguro que estos comicios de 2009 serían un paso más en el camino para recuperar la municipalidad en 2011.

El Frepam, la coalición que esta vez agrupó sólo a radicales y socialistas -el Partido del Frente fue con el kirchnerista Frente Amplio-, había ganado las elecciones municipales del año pasado, cuando el intendente Francisco Torroba le sacó 13 puntos al justicialista Juan Carlos Tierno (49 a 36), y la Unión Cívica Radical, sin compañía, había dado un batacazo en 2005 cuando el diputado nacional Daniel Kroneberger venció a su par Manuel Baladrón. La "cuña " en estos cuatro años fue el festejo de Tierno en la comuna en 2007, aunque su gestión apenas duró 87 días porque fue destituido.

La coalición ganó en la primera mesa y desde ese momento marcó una tendencia inamovible, a tal punto que el propio ministro de Gobierno, César Rodríguez, aceptó públicamente la derrota apenas un par de horas después del cierre de las urnas, cuando en el bunker frepamista ya estaban festejando.

En las 224 mesas votaron 56.589 ciudadanos sobre un padrón de 79.138, es decir el 71,5 por ciento. Para senador, el Frepam obtuvo 18.777 votos, o sea el 33,2 por ciento; el PJ 14.354 (25,4); Pueblo Nuevo 12.194 (21,5); el Frente Amplio 3.221 (6,22); Es Posible 2.360 (4,2); Pueblo Unido 1.799 (3,4) y el Mofepa 1.210 (2,3). Para diputado, el Frepam consiguió 18.613 votos (32,9 por ciento); el PJ 14.029 (24,8); Pueblo Nuevo 11.420 (20,2); el Frente Amplio 3.385 (6,6); Es Posible 2.698 (4,8); Pueblo Unido 1.853 (3,6) y el Mofepa 1.288 (2,5). Los votos en blanco fueron escasos, 929 para senadores (1,7) y 1.442 para diputados (2,5).

La fuerza ganadora recibió una ayuda indirecta, la división del PJ en tres variantes: Carlos Verna (Partido Justicialista oficial), Juan Carlos Tierno (Pueblo Nuevo) y Alberto Balent (Es Posible, ligado a los hermanos Rodríguez Saa). Una eventual sumatoria de ellos hubiera dado un 50 por ciento de adhesiones. Por eso anoche mismo ya hubo voces peronistas llamando a la unidad, atento a que en agosto habrá internas para cargos partidarios.

Estrategias distintas.

El escenario previo fue bien diferente en cada una de las fuerzas. El vernismo apeló a dos golpes de timón en la recta final. Faltando algo más de un mes designó como jefa de campaña a la ex diputada Elsa Labegorra, presidenta histórica del Consejo de Unidades Básicas, y en las últimas semanas inundó la ciudad de subsidios personales que salieron del Ministerio de Bienestar Social, cuya titular es Cristina Regazzoli, cabeza de lista en diputados nacionales (o sea que con esos fondos buscó reforzar su candidatura).

Ahora, a la luz de los números, puede entenderse mejor el desesperado intento oficialista por comprar voluntades; a tal punto que el reparto fue a cara descubierta y recién terminó el viernes, a 48 horas de que se abrieran las urnas. Quizá, previendo una posible derrota, fue que intentaron atenuarla.

El Frepam, en cambio, se movió poco. Los que caminaron la calle fueron fundamentalmente los socialistas liderados por Luis Solana (candidato a senador suplente) y un puñado de dirigentes de la Lista Blanca. El reelecto senador Juan Carlos Marino hizo proselitismo por su cuenta -anoche cuestionó a los que "no trabajaron en la campaña"- y el diputado electo Ulises Forte recién apareció en el tramo final de la mano de algunos referentes de la Lista Azul. Torroba prácticamente no se mostró, aunque a su alrededor aseguran que estaba confiado: un funcionario nacional, con el que compartió estudios universitarios, le había 'soplado' que una encuesta del Ministerio del Interior daba un empate técnico. "Entonces ganamos", dicen que dijo, recostado en un sillón, cuando conoció ese dato.

La apuesta de Tierno fue el boca a boca en los barrios. Mandó a sus seguidores a 'patearlos' y finalizó pisándole los talones a Verna. El 21 por ciento de los votos estuvo muy lejos del 39 que sacó hace dos años cuando fue electo intendente, e incluso del 36 que obtuvo el año pasado cuando perdió la misma pulseada. La diferencia fue que ahora no tuvo el respaldo del partido, a tal punto que el gobernador Oscar Mario Jorge -aspirante a la presidencia del Consejo Provincial- dijo una y otra vez que no forma parte del peronismo. El intendente de Ataliva Roca, el ultravernista Martín Borthiry, fue más allá al afirmar que "se acabó el peronismo avenida de ida y vuelta" (sic), en alusión a los dirigentes que se van y al tiempo regresan al partido.

¿Qué pasó con los seguidores del ex presidente Nestor Kirchner, a quien Verna demonizó en uno de sus discursos? Terminaron cuartos con el Frente Amplio, al sumar alrededor de 3.300 sufragios. El premio consuelo fue haber superado, al menos en Santa Rosa, a Es Posible.

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