Santa Fe: La pelea entre dos presidenciables en medio de la bronca con el Gobierno

Reutemann y Binner definen quién seguirá en carrera para las elecciones de 2011.
Santa Fe parece confundida. En la principal cuenca lechera de latinoamérica, los tamberos amenazan con mandar todas las vacas al matadero. En Rafaela, la ciudad que la Presidenta eligió como modelo productivo, la construcción cayó un 40 por ciento, lo mismo que la venta de electrodomésticos. Mientras hace sólo cuatro años la pelea entre los candidatos era por mostrarse cerca de Néstor Kirchner, ahora sucede todo lo contrario. Los dos hombres con aspiraciones presidenciales que protagonizan el combate de fondo -Carlos Reutemann y Hermes Binner- abandonaron la mesura de siempre para cruzarse duras acusaciones. Y, como si todo eso fuera poco, además de votar el 28, los santafesinos deberán volver a las urnas un domingo después para elegir a sus candidatos a concejales en internas obligatorias.

El conflicto entre el Gobierno y el campo, la sequía, la crisis financiera internacional y la campaña electoral cambiaron drásticamente el panorama de la provincia. Y esos cambios, sin dudas, influirán en las elecciones. En un párrafo: Un discurso crítico al Gobierno Nacional cosechará bastante más del 80% de los votos. El candidato del oficialismo, Agustín Rossi, sólo aspira a sobrevivir a los escraches y renovar su banca como diputado. La disputa entre Reutemann y Giustiniani se presenta más pareja de lo que se pensaba: el socialismo saca ventaja en Rosario, Reutemann se hace fuerte entre los sectores rurales y la pelea es voto a voto en la ciudad de Santa Fe.

Toda la provincia está empapelada de afiches. Las imágenes de Reutemann, Binner -cada vez más metido en la campaña-, Giustiniani y Rossi se mezclan con los rostros de decenas de precandidatos a concejales absolutamente desconocidos para el gran público.

En el centro de la capital provincial, en la esquina de la peatonal San Martín y Tucumán, C&A acaba de bajar sus persianas para siempre luego de despedir, e indemnizar, a unos 50 empleados.

"Se fueron porque les quisieron subir un 20% el alquiler del local y había días en que no entraba nadie ni a probarse un pantalón", explica Jorge desde su kiosco de diarios. El título principal de uno de los periódicos a la venta tiene como título la inscripción de 3 mil aspirantes a policías. La noticia resume mejor que nada las dos principales preocupaciones de los santafesinos, muy por encima del resultado electoral: la inseguridad y la desocupación. "Son jóvenes que se presentan en busca de cualquier trabajo, tendremos que hacer mucha docencia para que terminen queriendo a la Policía y comprometiéndose con la función que tienen que cumplir", reconoce ante Clarín el jefe de la Policía provincial, Juan Luis Hek.

En el centro de Rosario la situación es muy similar. Una recorrida por las inmobiliarias locales arroja un dato alarmante: 84 locales vacíos en la misma zona en que sólo un año atrás no se conseguía alquiler.

En Rafaela, una de las ciudades más prósperas del país, las cosas también cambiaron. Por lo pronto, el intendente Omar Perotti, que antes se abrazaba con Kirchner, ahora se abraza con Reutemann y acusa a Binner de haber frenado el plan de cloacas. Y, próspera y todo, Rafaela comenzó a ajustarse el cinturón.

"Muchos creyeron que Rafaela era una isla, pero no lo es. No está al margen de la situación económica del país, nunca lo estuvo", dice Oscar Parra, presidente del Centro Comercial e Industrial de Rafaela que agrupa a unos 600 comercios, unas 300 industrias y también a la Cámara de la Construcción.

Según los números que maneja Parra, los proveedores del agro bajaron las ventas un 50% a causa del conflicto entre el Gobierno y el campo y la sequía; las ventas en los comercios cayeron un 20% promedio y los supermercadistas acaban de llegar a un acuerdo con la CGT local para bajar un 10% los precios de 15 productos de primera necesidad.

Villa Gobernador Galvez podría considerarse la contracara de Rafaela. Hace un tiempo la bautizaron "La Matanza santafesina" y carga con ese estigma. Con 120 mil habitantes, es la tercera ciudad más poblada de la provincia. Un 25% vive en la pobreza y un 10% en la indigencia. Tiene un 20% de desocupación y unos 10 mil trabajadores en la industria frigorífica. Las cloacas sólo llegaron al 5% de la ciudad.

Histórico bastión peronista, el Frente Progresista ganó la municipalidad de Villa Gobernador Galvez en 2007. Dos años después, el intendente Jorge Murabito, que llegó de la mano de Binner, se queja por la escasez de fondos que le envía el gobierno provincial, elogia el trabajo social del Gobierno Nacional y no descarta cortar boleta para votar a Giustiniani pero también a Rossi. "Acá, durante el conflicto con el campo muchos hincharon por el Gobierno", cuenta Murabito a este diario.

En los tambos, son muchos los que se arrepienten de haber votado a los Kirchner. Alcides Zurvera tiene 130 vacas en ordeñe. Llegó a cobrar $1,05 por litro de leche a fines de 2008. Hoy recibe $0,70 más una compensación de $0,10 desde el Gobierno. En el medio, la sequía lo obligó a aumentar la compra de alimento balanceado. "La lechería está en una situación de quebranto", se lamenta.

En su fábrica de válvulas y accesorios de acero inoxidable, Juan Carlos Frautschi también se lamenta: "Hace un año que estamos en el 50% de la facturación, tendría que echar a la mitad de los empleados, pero estamos aguantando. Si se cae el Repro vamos a tener que reducir horas de trabajo". El Repro es el subsidio de 600 pesos por trabajador que le paga el Estado a las empresas en crisis para evitar los despidos.

Gerardo Rodil, delegado de General Motors, tiene que esforzarse para convencer a los trabajadores suspendidos de que pronto volverán a sus puestos.

Así está Santa Fe a 17 días de las elecciones. Con mucha bronca por el pasado, un poco confundida por el presente y bastante preocupada por el futuro.

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