"Santa Fe es un mal ejemplo de primarias"

Es el único legislador que tendrá el Partido Demócrata Progresista en la Cámara baja. Cuestiona la ley de internas abiertas y simulánteas y asegura que su provincia es una muestra de que "no mejora la calidad de la política".
Después de cuatro años de haber estado ausente, el viejo Partido Demócrata Progresista (PDP) volvió a ingresar al ring legislativo de la política nacional. Su único representante en la Cámara de Diputados será Carlos Favario, el abogado santafesino que integró la lista del Frente Progresista Cívico y Social. Favario debió atravesar la impugnación de grupos de izquierda por haber sido secretario de Gobierno durante la intendencia de Alberto Natale, el intendente de facto que gobernó Rosario entre 1981 y 1983. "Esa impugnación fue producto de puros prejuicios ideológicos", se defiende el abogado, que acaba de cancelar su matrícula profesional para dedicarse exclusivamente al trabajo legislativo.

Por estos días, Favario denuncia "la fiebre del electoralismo que tienen los argentinos", ese conjeturar constante con futuras candidaturas para 2011. "No alcanzamos a salir de una elección, apenas asumimos los cargos y ya están pensando en el próximo escalón. Hay casos en los que si la función actual no se cumple bien, no podrá ser plataforma de lanzamiento hacia otra candidatura futura. Esos terminarán desbarrancándose por el precipicio".

–Esa fiebre de candidaturas actual, como usted la definió, ¿no es culpa de la prensa que insiste con el tema?

–Hay culpas concurrentes. De parte de la prensa, porque le destina todos los días páginas y espacios reiterados. Y también de parte de los políticos, a quienes les gusta tanto salir siempre en los diarios. Se genera un clima de electoralismo mirando hacia 2011 cuando la gente esta preocupada por otras cosas.

–¿Qué le parece la actitud de Hermes Binner, que no quiere definir si será o no candiato?

–Me parece una actitud prudente esa decisión de esperar a ver el resultado de su gestión, donde hay múltiples problemas que van a crecer a partir del rechazo del presupuesto y la reforma impositiva del justicialismo.

–¿Cuáles son los temas que llevará el PDP al Congreso?

–Los mismos temas de los que hablamos durante la campaña. La coparticipación, la reforma del Consejo de la Magistratura y la ley de libre acceso a la información. Tampoco es que vamos a descubrir el paraguas, son los temas que están en boca de todos.

–¿A cuál le asigna prioridad?

–El problema de la ley de Coparticipación, necesaria para poder terminar con un centralismo unitario que va en detrimento de las provincias a pesar del tan declamado federalismo. A lo mejor podemos terminar con esta "borocotización" de los gobiernos provinciales. Compartimos con diputados de otros bloques las posiciones sobre el impuesto al cheque y creemos que habrá que revisarlo para que se coparticipe en un cien por ciento.

–¿Habrá cierto vedettismo en la Cámara baja con tantas figuras de alta exposición?

–Eso no será un inconveniente: estas figuras estarán más comprometidas que nadie a hacer aportes positivos para buscar coincidencias. Elisa Carrió o Néstor Kirchner tienen mayores responsabilidades todavía. A ver si la Cámara pude dar una vez un ejemplo de madurez política y cumplir su función legislativa, en la cual la política tiene una deuda con la sociedad.

–¿Creen que podrán revisar la reforma política?

–No creo. ¡Después de que todos se llenaron la boca hablando de esto como una panacea! Nosotros tenemos una posición casi solitaria en contra de este sistema. Esa reforma fue un mamarracho (pone énfasis). Desde la Presidenta para abajo, algunos opinólogos y legisladores exaltaron las elecciones abiertas primarias de interna obligatoria poniendo el ejemplo de Santa Fe, que es lo que menos se puede mostrar como ejemplo.

–¿Pero allí no se resolvieron los problemas que generaba antes la ley de lemas?

–Sí, quizás fue una solución a los lemas, pero los resultados en la práctica han sido lamentables; y creo que el PJ los ha vivido más que nadie. Se han deteriorado los partidos, los votantes votan en la interna de otro partido, y esto está demostrado. Eso no mejora la calidad de la política. No creemos que si los hinchas de Boca Juniors hubieran votado en las elecciones de River hubieran mejorado la calidad de las autoridades electas. Es absurdo.

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