Santa Cruz: petroleras analizan retirarse por el conflicto gremial

Santa Cruz: petroleras analizan retirarse por el conflicto gremial
El sindicato rechazó el aumento nacional del 20%. Reclama una suba del 25%.
Lejos de solucionarse, el conflicto petrolero que afecta a la provincia de Santa Cruz sigue abierto y sin posibilidades cercanas de un acuerdo que permita retomar las actividades productivas que están paralizadas desde el 7 de agosto.

Ante la intransigencia que mantiene el gremio local para aceptar la mejora salarial que dispuso la Nación y las pérdidas económicas diarias de casi 1 millón de dólares que están registrando por la huelga, las principales petroleras habrían comenzado a analizar la posibilidad de levantar todas las actividades que tienen en las áreas y yacimientos de Santa Cruz.

La medida extrema que comenzaron a barajar, entre otras empresas Petrobras e YPF, se concretaría si en el transcurso de la próxima semana no aparece una solución al conflicto que involucra a casi 6.000 trabajadores de la provincia patagónica.

El paro que llevan adelante los petroleros es en reclamo de un aumento salarial del 25%. El martes pasado, el ministerio de Trabajo aprobó una suba para todos los trabajadores del sector de 20% que no fue aceptada por el sindicato de Santa Cruz.

La medida de fuerza le genera a la administración local una caída en sus ingresos por regalías de US$ 2 millones por semana.

La paralización de la extracción petrolera se suma a los problemas políticos y económicos que están afectando desde hace varias semanas a la provincia.

En medio de la marcada disputa que mantienen el gobernador Daniel Peralta y el ex presidente, Néstor Kirchner, el lunes renunció Juan Manuel Campillo, quien fue el ministro de Economía de los últimos diez años.

La provincia arrastra un déficit fiscal de $ 2.000 millones que pensaba financiar con la asistencia crediticia del Banco Nación y con la emisión de un fideicomiso sustentado en las futuras regalías que debía estructurar el Banco de Santa Cruz que controla el grupo Ezkenazi. Pero, por la falta de aprobación de la Legislatura y la negativa de los bancos, esas soluciones quedaron en el camino y ahora tiene que buscar otras alternativas para sanear las cuentas.

Tras haber mantenido una postura distante, el gobernador Peralta apareció en los últimos días al lado de los trabajadores petroleros para avalar sus reclamos y criticar con dureza a las petroleras.

"Las empresas están diciendo que la operación se torna inviable. La respuesta del gobierno es que no va a aceptar un solo despido en el sector y si este gobernador se tiene que ir, se va a ir pero de la mano de ustedes", sostuvo Peralta en una asamblea de petroleros de la cuenca Austral.

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