Santa Fe: Binner logró ganarle al PJ en los principales distritos

Santa Fe: Binner logró ganarle al PJ en los principales distritos
El gobernador socialista se impuso en las elecciones municipales de Rosario, donde sacó una diferencia de casi 5 puntos. En Santa Fe lo aventajó por 12. Reutemann había ganado la capital provincial el 28 de junio. Ahora apoyó a dos listas.
La hegemonía continúa. El socialismo volvió a convertir a Rosario, el distrito más grande de Santa Fe, en tierra inexpugnable para el peronismo. La elección de concejales en toda la provincia, nacionalizada por el enfrentamiento entre Hermes Binner y Carlos Reutemann, dos probables presidenciales para 2011, dejó claramente mejor posicionado al gobernador, cuya lista también se impuso en la capital santafesina. La algarabía lo recibió a llegar anoche al búnker rosarino: "¡Se siente/se siente/Binner/presidente!". Pero ni empapado de euforia Binner se soltó a dar señales en ese sentido.

No le fue bien a Reutemann. En Rosario, la lista que integraba su candidato a concejal -un curioso conglomerado de kirchneristas, obeidistas y hasta una radical K que surgieron de las primarias- quedó a casi cinco puntos del Frente Progresista Cívico y Social que encabezó Clara García. En la ciudad de Santa Fe, la derrota fue más dura: el radical José Correa, aliado de Binner y del presidente de la UCR, Gerardo Morales, sacó doce puntos de distancia. El Lole no pudo celebrar un triunfo peronista ni en su pago chico, Llambí Campbell: allí también celebró el Frente.

Como si se la hubiera visto venir, pese a que ningún partido mandó a realizar bocas de urna, Reutemann dijo pasadas las 10, después de emitir su voto: "La verdadera elección que puso en juego el perfil de la provincia se realizó el 28 de junio". Se fue velozmente en su camioneta y una de sus colaboradores comentó: "El Lole no va a hablar más hoy. Gane o pierda el PJ". Está demás decir que la premisa se cumplió.

El que sí habló, lógicamente, fue Binner. Dijo a Clarín: "Tenemos un desafío grande de trasladar a toda la provincia lo que hicimos en Rosario, de concretar un plan estratégico y estas elecciones nos ratifican la confianza de la gente". Medido, no le llevó el apunte a los cánticos referidos a su postulación presidencial: "Me comprometo a sumar esfuerzos y lógicas comunes que nos brinden una Nación que hoy no tenemos. Pero mi preocupación es Santa Fe".

"La verdadera elección" a la que apuntaba Reutemann es la del 28 de junio, cuando se eligió senadores nacionales. El Lole logró el 42,24 por ciento de los votos en toda la provincia, contra el 40,50 que sacó el socialista Rubén Giustiniani. En esa contienda, en la capital, el peronismo obtuvo 20 puntos de ventaja, pero perdió por 17 en Rosario. Si se compara con esas cifras, el PS no hizo una gran elección ayer en Rosario, aunque revirtió por completo el cuadro en la capital.

Más allá de los guarismos, la victoria del socialismo coloca al partido en una posición expectante rumbo a 2011. No sólo para negociar con sus partidos aliados en torno a la conformación de un armado nacional con el que buscarán sacar de la Casa Rosada al kirchnerismo, sino para pensar en continuar al frente de la gobernación, al menos, hasta 2015.

Entrada la noche, en el hotel Ariston, refugio del oficialismo, los tres posibles aspirantes al sillón de Binner no querían perderse la foto con el gobernador. En esa selecta lista están el intendente Miguel Lifschitz, el senador Rubén Giustiniani y el jefe de Gabinete de la gobernación, Antonio Bonfatti, el binnerista más puro.

"De esos tres no sale", confió una alta fuente de la gobernación. Con la misma sinceridad, la fuente agregó: "Por ahora Binner sigue sin tener reemplazante. Binner hay uno solo".

En los comandos peronistas no eran iguales los comportamientos. En Santa Fe sólo se respiraba decepción porque la lista que encabezaba el reutemanista Roberto Campanella quedaba tercera. Pero en tierra rosarina otro era el clima: "Uno nunca puede estar contento si no gana, pero hicimos una gran elección", dijo Héctor Cavallero, el ex intendente que aceptó ir al frente de una variopinta lista de concejales.

En algo tiene razón Cavallero: la diferencia de cuatro puntos y monedas es menor a la que esperaban los socialistas en su bastión histórico. Claro que a la hora de los festejos, las banderas socialistas no dejaron de agitarse. Esta madrugada todavía se escuchaban bocinazos en el centro rosarino.

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