Sanguinetti: "El mundo inteligente ve a la Argentina como una gran paradoja"

El congreso de la Zona Oeste de CREA contó con la prestigiosa visita de Julio María Sanguinetti. Las diferencias de calidad institucional entre Argentina y Uruguay. Por qué fracasó el Mercosur. El "error" fundacional de Unasur, entre los temas abordados.

La presencia de un estadista de prestigio comprobado siempre es menesterosa para generar convocatoria en un encuentro temático. El VII Congreso de la Zona Oeste de CREA no es la excepción, ya que la disertación de Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de la República Oriental del Uruguay convocó a 600 asistentes y marcó uno de los puntos neurálgicos del encuentro desarrollado en Mar del Plata, en un hotel ubicado frente a Punta Mogotes. La ocasión fue propicia, además, para mantener un diálogo con LA CAPITAL, donde se abordaron diversos aspectos de la política exterior en Sudamérica y el mundo. A continuación, la entrevista:

?En su disertación usted dejó expuestas las diferencias en el respeto a la institucionalidad entre Uruguay y Argentina. ¿Cómo es la comparación?

?Dije que mirados en perspectiva, ambos países tienen una relación distinta entre la institucionalidad y la sociedad. Uruguay es fuerte en su institucionalidad pública, y tiene una sociedad mucho más quieta, menos dinámica, con menos brío. Argentina, a la inversa, cuenta con una institucionalidad con muchas fragilidades y una sociedad más creativa, con individualidades brillantes, con más capacidad de innovación. Es lo que explica que pese a todas aquellas dificultades que institucionalmente se ven, siga estando e incida tanto en el mundo.

?¿Eso no genera resquemor en los inversionistas y en otros estados, por ejemplo?

?Lo que diría es que Argentina podría o debería recoger más y mejor inversión, tener una presencia mucho mayor no sólo en la región sino en el mundo. Mercosur no fue concebido para encerrarse sino para salir, generar una economía de escala que permitiera triunfar en un mundo global. Desgraciadamente se ha estancado. Tuvimos ocho años de crecimiento y luego el estancamiento. No hemos avanzado en la coordinación macroeconómica. Los tipos de cambio hoy están separándose cada vez más.

Lo que interesa es que crezcamos juntos. Que Brasil tenga esa grandeza; no transformando esto en una fortaleza neoproteccionista, porque eso no es lo que nos va a generar la oportunidad que estamos buscando.

?¿Cómo debe planificar Uruguay el futuro teniendo en cuenta que cada vez se imponen más las nuevas tecnologías? ¿Debe cambiar su perfil de productor ganadero?

?No son incompatibles las diversas modalidades de la producción. La agraria seguirá teniendo un enorme lugar por la sencilla razón de que cada vez somos más los humanos y vivimos mejor. Y como consecuencia seguirá habiendo demanda de alimentos y calidad. Ahora, imaginarnos que vamos a seguir exportando carne en gancho como hace 30 años...; eso se terminó. Hoy, la carne no es más una commoditie, hoy se exporta con el currículum del animal, se informa desde que nace hasta que es faenado, lo que comió y las enfermedades que tuvo, lo que se llama "trazabilidad". Es así o no se vende. Hay que incorporar más tecnología y valor agregado a la producción. Lo que está pasado es lo tradicional. Diría al revés, cada vez hay más calidad. A veces pensamos que cuanto más industrial un producto mejor y no es así; más rica y valiosa es una naranja que un jugo de naranja.

Respecto a la Argentina, es un país que tiene una agricultura de excelencia de la cual también nos beneficiamos nosotros porque hay muchos productores argentinos en el Uruguay. Brasil ha mejorado mucho su calidad (sobre todo eso), porque siempre tuvo un rodeo mayor. Nosotros somos más chicos, pero estamos en todos los lugares del mundo, los más caros, los que sirven. Y son mercados que hay que cuidar porque una vez que se pierden es muy difícil recuperarlos.

?En lo institucional, Uruguay marca las diferencias porque tiene elecciones internas abiertas para elegir los candidatos a presidente de todos los partidos políticos...

?Nosotros teníamos una tradición irregular de internas, algunos partidos como el Colorado la imponían desde principios del siglo XX. En la última reforma (constitucional), establecimos internas para todos y obligatorias. Cada partido, va con candidatos únicos, electos por el voto en una elección abierta, igual que una nacional. No se vota en uno u otro partido por separado; se presentan todos juntos a la misma contienda. Después, en el recuento, se hacen tres pilas, uno para saber el candidato electo del partido Colorado, otro del Blanco y el restante del Frente. Lo interesante es que no son candidatos emanados del poder político vigente. Por ejemplo, el presidente (Tabaré Vázquez) era partidario de instalar como candidato a su (ex) ministro de Economía (Danilo Astori) y salió el de Agricultura (José Mujica). La gente eligió otra cosa. Y eso es bueno porque democratiza y obliga a los partidos a cierta disciplina. Además, responsabiliza a los ciudadanos. Yo recorro mucho América latina y por ejemplo en Perú nadie votó a Fujimori; y no sólo lo votaron, sino que lo reeligieron. La culpa no sólo la tiene el dirigente, el ciudadano es la base de la democracia. Hay que asumir que cada elección no es una encuesta, se está decidiendo qué gobierno se va a tener.

?De acuerdo al resultado de las presidenciales, ¿cómo pueden cambiar las relaciones exteriores de su país?

?Uruguay tiene buena relación con todos, salvo este asunto con Argentina (por las papeleras). Es evidente que las sociedades de ambos países lo han despreciado (al conflicto), ya que hay un contacto fluido en lo comercial y turístico. Fue un tema oficial que nos duele en la medida que no podemos aceptar que un gobierno que desaloja piquetes locales no pueda abrir un puente internacional, que no es propiedad de Argentina, sino de todos los países limítrofes.

Las relaciones siguen siendo buenas, el tema es que Mercosur sigue estancado. No pudimos coordinar políticas macroeconómicas, no cumplimos los pagos arbitrales, no hay un real espíritu de la sociedad para avanzar y salir al mundo. Y eso es lo que deberíamos hacer.

Creo que estamos cometiendo algunos errores. Como Mercosur no anda, inventamos Unasur, que es un error de concepto: es abandonar la idea de Latinoamérica para dejar fuera a México, que es uno de los países más importantes política, cultural, intelectual y comercialmente. Hay una dificultad para ponerse de acuerdo. Como si no tuviéramos bastantes problemas, sigue la intención de incorporar a Venezuela como socio, que es un asunto problemático.

Sería ingenuidad y puro simplismo creer que así vamos a tener una postura antinorteamericana. Con Estados Unidos no se puede ser ni pro ni anti, hay que tener las relaciones maduras que nos impone el mundo, lo mismo con China y con Europa. Nadie puede prescindir de una buena relación con estos bloques. Es simplemente un tema de sentido común.

?¿Cree que hay que enfocar la mirada estratégica hacia China?

?No son excluyentes. Nosotros reiniciamos las relaciones diplomáticas con China en nuestro primer gobierno, en 1987. Pero la política exterior debe tener continuidad y atenerse a ciertas líneas estables. Lo peor son los cambios bruscos, los emocionalismos repentinos, las posiciones reactivas.

Argentina es un gran país, al cual la gente respeta y todo el mundo inteligente ve como una gran paradoja, porque tiene capacidades individuales notables, posibilidades extraordinarias y siendo un gran país no está en el nivel que debería estar. Argentina ha pagado bastante caro la actitud antiyanquista, que no viene de hoy, sino de lejos, que no le ha traído ningún beneficio y le ha costado bastante

Comentá la nota