Sangría en la cúpula chavista: se va el tercer ministro en dos días

Era el titular de la cartera de la Banca Pública y presidente de Banco de Venezuela. Adujo problemas de salud, pero se dice que estaba enfrentado al jefe de Economía. El lunes habían renunciado los de Defensa y de Medio Ambiente.
La misteriosa "cuestión personal" que llevó el sábado al número dos del gobierno de Hugo Chávez a renunciarle a su jefe se cobró ayer un tercer renunciante: Eugenio Vázquez Orellana, presidente del poderoso Banco de Venezuela y ministro de la recientemente inaugurada cartera de Banca Pública. Se trata de otro de los pesos pesados del gobierno socialista venezolano que sale en circunstancias sospechosas, argumentando problemas de salud pero que, según sectores políticos de oposición, evidencian la punta del iceberg de la más dura crisis política que ha sufrido Chávez a lo largo de su prolongado gobierno.

La renuncia de Vázquez Orellana se suma a las del vicepresidente y ministro de Defensa, Ramón Carrizález, y de su esposa y ministra de Medio Ambiente, Yubirí Ortega, -materializada el sábado pero oficializada el lunes- adoptadas, según ellos, "por motivos personales". El Banco de Venezuela fue comprado por el gobierno de Chávez al grupo español Santander en julio de 2009 por mil cincuenta millones de dólares y el ministerio para la Banca Pública fue inaugurado en septiembre pasado.

"Nadie sabe a ciencia cierta qué está ocurriendo al interior del gobierno. Mientras desde (el palacio de) Miraflores -sede de gobierno- se esfuerzan por hacernos creer que no pasa nada y que esos son cambios ministeriales rutinarios, sectores de oposición ya magnifican el asunto hablando de crisis y desquebrajamiento del socialismo. Yo creo que no es ni lo uno ni lo otro, pero definitivamente es un hecho que afecta directamente al gobierno", señaló a Clarín el analista venezolano Teodoro Petkoff.

"Este episodio está muy ligado a la baja en la popularidad que viene sufriendo el presidente Chávez. La renuncia de Carrizález, de su esposa, y hoy la del presidente del Banco Central tiene directa relación con los principales problemas internos del país, como el racionamiento, la violencia y el creciente descontento popular", añadió Petkoff.

Mientras, dirigentes de oposición a Chávez aseguraron que pese a que Vázquez Orellana justificó su renuncia debido a problemas de salud, la verdadera razón estaría en las profundas diferencias de criterio con el nuevo ministro de Economía, Finanzas y Planificación, Jorge Giordani. Además, los medios críticos a Chávez recordaron que el saliente ministro de la Banca era ficha clave del ex vicepresidente Carrizález e interpretaron su salida como un acto de lealtad hacia su jefe.

Otra versión sobre la salida del vicepresidente y ministro de Defensa Carrizález asegura que "tuvo una discrepancia de fondo con el presidente debido a su férrea oposición a que un sector de las Fuerzas Armadas del país fueran a ser manejadas por cubanos", según un periodista de un medio extranjero con sede en Caracas. "Fuentes castrenses nos han dicho que unos cubanos venían a dirigir programas clave dentro de las FF.AA. y que el vicepresidente se opuso. Tuvo una ruptura con el presidente Chávez y de ahí su decisión de marcharse", enfatizó el periodista, que pidió anonimato.

Según Consuelo Agudelo, investigadora de la pública Universidad Nacional, las renuncias en el gobierno de Chávez evidencian una de las más serias crisis de su gobierno. "Pese a que los precios del petróleo se recuperaron y que la popularidad de Chávez pende de esa circunstancia fortuita, la economía venezolana atraviesa una profunda recesión y va en picada en momentos en que sus vecinos se recuperan. Chávez no ha sido capaz de controlar la inflación, que este año se disparará, y le ha dado un pésimo manejo al tema de las sequías, con un discurso hostil hacia sus vecinos que serían los que tendrían parte de la solución", señaló.

A su turno, Fabio Torrado, investigador de la privada Universidad Sergio Arboleda, asegura que parte de la crisis por la que atraviesa el gobierno venezolano está en los índices de violencia. "Chávez armó a su pueblo, bajo el argumento iluso de enfrentar una agresión interna, pero dicha agresión nunca llegó, y muchos de los pobladores más pobres están haciendo uso de las armas que les suministró el propio gobierno para abastecerse de los productos que no encuentra en los estantes de los supermercados", enfatizó.

El tema de las renuncias ha tenido seguimiento por la prensa internacional. Según un editorialista de The Washington Post, "el socialismo del siglo XXI -como Chávez denomina a su gobierno-, se derrumba y va rumbo al colapso".

"Durante las últimas dos semanas, justo antes y después del terremoto en Haití, Chávez se vio forzado a devaluar la moneda venezolana, establecer y luego suspender cortes de electricidad masivos en la capital de Venezuela, mientras el país era golpeado por la recesión, una inflación de dos dígitos y el posible colapso del sistema eléctrico nacional", señaló.

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