Sangre negociada

Se le atribuye a María Eva Duarte de Perón la frase aquella de que si hay una necesidad, surge un derecho. En estos tiempos de psicosis porcina, el slogan funciona más o menos así: donde hay una necesidad, alguien organiza un curro. Así ocurre con esta ya famosa gripe H1N1, que abrió un gigantesco negocio de compra de insumos con carácter masivo y urgente sin licitación ni compulsa de precios, horas extra a destajo y contratación de campañas publicitarias en algunos medios a valores de escándalo, como es el caso de nuestra ciudad, sin ir más lejos.
Con la seguridad no es diferente: la sangre derramada sirve para hacer negocios. Observé hace un tiempo que era una auténtica locura dejarle la mano abierta al intendente para disponer de $13.800.000 de recursos extraordinarios a su antojo. Y a poco de andar, los peores pronósticos se están cumpliendo.

Según ha informado el secretario de Gobierno Ariel Ciano, nomás recibir estos recursos, la Comuna destinó $2.140.000 a gastos de alojamiento de los prefectos destinados a Mar del Plata (Hotel nº 8 de Chapadmalal), y la friolera de $565.723 a la contratación de 1.000 equipos Nextel para montar una red de comunicaciones entre la flota de taxis y remises.

En medio de este desquicio, el concejal del GEN Guillermo Schütrumpf propuso y obtuvo que se realizara una jornada-debate sobre el modo de orientar ese gasto, apuntando a reales necesidades en materia de seguridad para la comunidad. De este encuentro sostenido en el Concejo Deliberante participaron los jefes policiales Osvaldo Castelli (jefe departamental), Gustavo Salvá (jefe de Policía distrital), Eduardo Perique (jefe distrital sur), Roberto Roldán (jefe distrital norte) y Adrián Venier (911 y comunicaciones), referentes de los foros municipales y vecinos.

En esta mesa de debate se ordenó el escenario real según estos parámetros: el reconocimiento de la oportunidad única que representa la llegada de dinero para ser destinado a la prevención del delito; la necesidad de más personal y mejor preparado y equipado; la existencia de un gran número de móviles policiales con desperfectos mecánicos (aproximadamente 60); la importancia de la presencia de personal de Prefectura básicamente en la periferia; la falta de iluminación en la vía pública como factor de inseguridad; la urgencia de establecer un plan para que los fondos aportados por la Nación sean invertidos en bienes de uso que se puedan preservar.

Surgieron allí cuestiones reales y no de conveniencia económica para unos pocos, como por ejemplo la actualización y el equipamiento del taller de la policía. También se supo que de 400 handies que tiene hoy la fuerza, sólo entre 80 y 100 están funcionando. El costo de reposición estimado por cada handy es de entre 900 y 1.000 dólares y se requieren cuando menos 250 más. No está prevista, asimismo, la compra de insumos tales como esposas, linternas, reflectores para cada una de las 90 cuadrículas, matafuegos para los móviles que no lo tengan, cinta de cierre perimetral, entre otros recursos indispensables. Un ítem notable fue el requerimiento de una ambulancia que preste servicios en la calle para ser utilizada en los casos de enfrentamientos. Y la lista sigue, pero estimo que esta selección alcanza para expresar con claridad que lo único que le importó a la administración fue disponer del dinero, cuanto antes mejor, sin un plan, sin un objetivo concreto. Creo que habrá mucho que agradecerle a Schütrumpf por esta jornada tan esclarecedora que dio luz a un tema oscuro, como lo es el acceso a recursos públicos obtenidos merced a la muerte de los ciudadanos, cuya redención no parece ser un tema central para Pulti y los suyos

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